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Locales - De la embajadora de Armenia a "La Nación"
Respuesta al embajador de Turquía en la Argentina
14 de Octubre de 2020

Un prestigioso diccionario de la lengua española define asigna al término "cínico" la siguiente definición: "Se aplica a la persona que comete actos vergonzosos, particularmente mentir, sin ocultarse y sin sentir vergüenza por ellos".

Algunos acusan a la diplomacia de ser el "arte de mentir con elegancia".

En la carta del embajador de Turquía del 12 de octubre, el diplomático hace gala de todas las aplicaciones del cinismo, menos de la referida a la escuela filosófica griega de Antístenes, y omite la elegancia de la diplomacia.

En virtud de lo expuesto, puede calificarse de cínica su afirmación de que Armenia tiene desprecio por la ley y la soberanía de otros países, normas que Turquía ha violado y viola incesantemente desde hace siglos, invadiendo y matando por doquier. Armenia es un Estado de Derecho y, como país pequeño, debe ampararse en la ley y la convivencia pacífica internacional.

Turquía tiene amplia experiencia en violaciones de soberanías, con la ocupación de territorios de Siria, Irak y Chipre, con el establecimiento de tropas en Libia, con atropellos del derecho internacional en el Mediterráneo oriental y con el genocidio armenio de 1915-1923, que se empeña en negar, como si el millón y medio de víctimas inocentes, canonizadas y elevadas a los altares por la Iglesia Armenia en 2015 se hubieran esfumado por un capricho de la naturaleza.

Desde hace más de 25 años, la República de Armenia ha sido sometida por los gobiernos turcos de Turquía y Azerbaiyán a un bloqueo salvaje, que se agrava porque mi país no tiene salida al mar.

Es absolutamente impúdico decir que Armenia es el mayor obstáculo para la paz y la estabilidad en el Cáucaso.

Atacar asentamientos civiles y violar las normas de la humanidad civilizada va en contra de nuestros principios cristianos y humanitarios y solo puede ser viable para dirigencias totalitarias, inhumanas y retrógradas que, como las de Turquía y Azerbaiyán, han llevado a luchar contra Nagorno-Karabaj a la peor lacra del terrorismo mercenario del Cercano Oriente.

Este hecho ha desestabilizado y puesto en estado de alerta toda la región. En efecto, ¿quién mejor que un cínico profesional puede acusar a Armenia de crímenes de lesa humanidad, cuando el primer genocidio del siglo XX diezmó al pueblo armenio hace apenas 105 años?

Raphael Lemkin creó el término genocidio sobre la base del holocausto armenio.

La impunidad sirvió de ejemplo a los nazis para consumar el Holocausto.

Solo un cínico puede afirmar en la Argentina y en el mundo civilizado que el genocidio armenio es "histórica y jurídicamente infundado".

La ley 26.199, votada en 2006 por el Congreso de la Argentina, y la solidaridad de la sociedad argentina, que recibió con los brazos abiertos a los sobrevivientes, están heridas por las insolencias de este embajador.

Finalmente, el embajador proclama a los cuatro vientos que Turquía continuará apoyando a Azerbaiyán, es decir, que seguirá legitimando el asesinato generalizado de civiles, el uso de armas prohibidas, el bombardeo de iglesias y catedrales, la destrucción masiva de la población nativa e inocente.

Si la carta del embajador de Turquía no es una acabada cátedra de cinismo, me gustaría tener un ejemplo más perfecto. Sería muy triste que el mundo no pudiera impedir un segundo genocidio contra el mismo pueblo en poco más de un siglo y a cargo de los mismos autores.

Estera Mkrtumyan

Embajadora de Armenia

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