Hoy, la Unión General Armenia de Beneficencia de Buenos Aires cumple 115 años.
Estos 115 años pasaron vertiginosamente, caminaron a la par del mundo y de las necesidades de los primeros inmigrantes y, hoy, avanzan para los que nacieron y crecen en el siglo XXI.
La modesta pero representativa casa sobre la calle Acevedo en la que empezó la historia, cumplió con creces su objetivo.

A 115 años, la UGAB no es sólo el complejo Alex Manoogian, es el espíritu que hay dentro de él. El de sus fundadores, el de todos los que creyeron en el proyecto y lo hicieron posible, el de las miles de almas que transitaron y dejaron lo mejor de sí para la preservación de la armenidad.
La UGAB es identidad, es caridad, es beneficencia, es altruismo, es amistad, es cultura, es arte, es educación, es deporte, preservación de tradiciones, camaradería y solidaridad.
Mujeres y hombres que trascendieron formaron sus comisiones directivas y sus subcomisiones.
Haciendo un poco de historia, fueron fundamentales en el crecimiento y desarrollo institucional de buena parte de los últimos sesenta años como presidentes Haig Emirian, Antranig Ekshian, Hovsep Youssefian, Garbis Malkassian, Vahram Hairabedian, Juan Yernazian, Ruben Kechichian, Hampartsoum Haladjian, Rubén Kedikian, Antonio Sarafian, y el actual Carlos Margossian.
Ellos fueron los elegidos para dirigir la Institución, cada uno en su momento, sin embargo, ese trabajo no fue unipersonal, cientos y cientos de colaboradores se reunieron y se reúnen hoy alrededor de su presidente para hacer posible el éxito de este enorme proyecto comunitario.
Seguramente, el día de la fundación habrá sido un acontecimiento único para los visionarios que lo hicieron. Sus objetivos eran claros.
A 115 años desearíamos que ellos pudieran ver el fruto de la semilla que plantaron.


El diario Sardarabad y la Asociación Cultural Tekeyan celebran con la UGAB Buenos Aires sus 115 años y brindan para que continúe el futuro brillante.