Se cumplieron seis meses desde que el Grupo Scout General Antranik de UGAB Buenos Aires viajó por cuarta vez en su historia a la Madre Patria para participar del Campamento Mundial Scout de UGAB-Antranik Camp, realizado en Dilidjan, en el pueblo de Lermontovo, ubicado en el norte de Armenia.
No se trató de un viaje más. Fue un reencuentro profundo con nuestras raíces, una experiencia transformadora y la participación en un encuentro internacional que reúne a grupos scouts armenios de todo el mundo bajo el marco institucional de UGAB, fortaleciendo la identidad, el idioma y el sentido de pertenencia a la comunidad armenia global.

A la distancia, con el corazón todavía latiendo fuerte cuando recuerdan esos días, los propios protagonistas de Antranik comparten cómo vivieron ese panagum (campamento) y qué huella dejó en sus vidas.
La experiencia vivida por sus protagonistas
Por su parte, David Simonyan (Unidad) destacó:
“El viaje fue una experiencia excelente e inolvidable. Toda la planificación estuvo muy bien organizada, tanto las salidas como los horarios y cada actividad. Personalmente lo disfruté al máximo y viví oportunidades únicas que jamás voy a olvidar. Fue muy especial conocer gente nueva y compartir con grupos scouts armenios de UGAB de otros países. Sentí que éramos parte de algo mucho más grande que nosotros. En resumen, fue un viaje increíble que me marcó para siempre”.
Para Natali Vardanyan (Caminantes), el viaje tuvo un significado aún más profundo y personal:
“Después de 13 años sin volver a mi país, gracias a este campamento tuve la oportunidad de regresar y reencontrarme con familiares, lugares y tradiciones que casi no recordaba, ya que me fui a los dos años. Caminar por calles que solo conocía por fotos o relatos fue muy fuerte. Pude conocer sitios que veía en libros del colegio y ahora estaban frente a mí. Volver a mi Մայր Հայրենիք (Madre Patria) fue realmente emocionante. Sentí que una parte mía volvía a su lugar. Fue una experiencia muy linda, muy movilizante e inolvidable, y definitivamente la volvería a vivir”.

Ieghpair Bautista Barkevian (Caminantes) expresó:
“La verdad la pasé muy bien desde principio a fin. Fue una experiencia inolvidable en la que convivimos con gente muy divertida y copada, y pudimos entablar amistades que todavía seguimos manteniendo. Pero más allá de eso, hubo momentos que me hicieron pensar y valorar mucho más nuestras raíces. Aparte de acampar hicimos mucho turismo y visitamos lugares que desde chicos solo habíamos visto en fotos. Estar ahí, en persona, fue distinto. Fue realmente un viaje de reencuentro con nuestra Madre Patria. En resumen, fue una experiencia totalmente recomendable y muy significativa para mí”.
Desde la rama Rover, Arev Gevorgyan reflexionó:
“El viaje a Armenia 2025 fue una experiencia muy especial para mí. Pude reencontrarme con Armenia después de tres años y verla con ojos nuevos, más maduros. Convivir en el panagum (campamento) con grupos scouts armenios de UGAB de otros países fomentó la comunicación y el intercambio cultural, pero también me hizo sentir parte de una gran familia mundial. Para mí, como parte de la diáspora armenia, cada paisaje y cada lugar que visitamos significan mucho más que una simple visita: representan un verdadero hogar. Volví con el corazón lleno y con más compromiso que nunca”.
Scoutismo mundial, tradición y conciencia de pertenencia
El Jefe de Grupo, Ieghpair Alex Adjemian, subrayó la dimensión integral del viaje:
“El viaje a Armenia fue un sueño cumplido que requirió mucha preparación y un enorme esfuerzo colectivo. Durante años trabajamos para reunir fondos a través del Jorovads al Paso, eventos de fin y distintas actividades sostenidas por el espíritu solidario del grupo. Cada familia fue parte de este logro. También implicó coordinación con los demás grupos scouts de UGAB en el mundo y con UGAB Central.
Fue muy importante que nuestros scouts tomaran conciencia de la magnitud de UGAB a nivel mundial. Durante diez días participamos del panagum Antranik en Dilidjan, en un predio rodeado de montañas imponentes. Compartíamos formaciones, actividades y reuniones nocturnas íntegramente en armenio junto a delegaciones de distintas comunidades. En nuestros campamentos trabajamos mucho la identidad y el idioma, pero esta fue una experiencia verdaderamente 24/7 en armenio. Para los chicos fue vivir la armenidad las 24 horas, sin pausas, sintiendo que la lengua y la cultura no son algo del pasado, sino algo vivo”.
La vida de campamento estuvo marcada por fogones nocturnos donde siempre resonaban canciones en armenio, danzas tradicionales y momentos de reflexión compartida bajo el cielo de Dilidjan. En ese contexto, el grupo vivió una de sus tradiciones más significativas: la de los “carboncitos”.
Desde hace años, Antranik guarda carbones de cada fogón como símbolo de continuidad y hermandad. En esta ocasión, llevaron carbones desde Buenos Aires y los arrojaron al fogón en Armenia, uniendo simbólicamente la diáspora con la madre patria. Fue un gesto sencillo, pero cargado de emoción. En la última noche, durante una ceremonia especial y profundamente sentida, recogieron carbones del fogón de Dilidjan para traerlos de regreso a Buenos Aires. Ese intercambio silencioso selló un puente espiritual entre ambas orillas.
El acto oficial del campamento fue especialmente emotivo y masivo, con la presencia de autoridades de UGAB y referentes de renombre en Armenia. Allí se compartió un heritse comunitario preparado en grandes ollas y bendecido antes de ser distribuido, en una escena que combinó tradición, espiritualidad y fraternidad scout. Además, la delegación celebró el Vardavar (tradición milenaria) en pleno campamento, viviendo esta tradición ancestral con juegos de agua, risas y un espíritu festivo que unió a todas las delegaciones.
Durante el viaje también visitaron Echmiadzin, Tsitsernakaberd, Yerablur donde rindieron homenaje a la Tumba del General Antranik.

Tambien fueron al Lago Sevan, Khor Virap, Noravank, Tatev, Jermuk, Garni y Geghard, fortaleciendo el vínculo con la historia, la fe y la memoria del pueblo armenio. Cada sitio fue una clase viva de identidad.
Los últimos días se hospedaron en el Centro Vahe Karapetian en Ereván, donde participaron en iniciativas de voluntariado impulsadas por UGAB y entregaron personalmente útiles escolares recolectados en Buenos Aires a más de 25 familias desplazadas de Artsaj. Fue, según señalaron desde la dirigencia, uno de los momentos más conmovedores del viaje. Mirar a los ojos a esas familias y tender una mano concreta reafirmó el espíritu solidario y comunitario del movimiento scout.
Al cierre, Ieghpair Alex Adjemian expresó:
“Quiero agradecer especialmente a todo el equipo de dirigentes, a nuestros scouts y a las familias del grupo. Este viaje implicó sacrificio, esfuerzo y años de trabajo colectivo. Nada de esto hubiera sido posible sin la confianza y el compromiso de cada familia. Ver a nuestros chicos emocionarse, cantar en armenio, abrazarse con scouts de otros países y vivir la armenidad en la Մայր Հայրենիք (Madre Patria) es algo que nos llena de orgullo y reafirma el sentido de todo el esfuerzo. Ese es el verdadero logro”.
“Para quienes vivimos a miles de kilómetros de Armenia, mantener viva nuestra cultura y nuestras raíces es un desafío permanente. Por eso es tan importante cuidar y promover el idioma armenio, generando espacios donde se escuche y se hable con naturalidad en nuestras instituciones y en la vida comunitaria. Incentivar a los jóvenes a usar el armenio es una forma concreta de fortalecer nuestra identidad y mantener vivo el vínculo con nuestra historia”.

A seis meses de aquella experiencia en Հայաստան (Armenia), la huella sigue viva en cada fogón, en cada canción en armenio y en el compromiso renovado de sus jóvenes.
En el marco del 40° aniversario del Grupo Scout General Antranik, este viaje consolida al grupo como un puente activo entre la Diáspora y la Madre Patria, fortaleciendo la identidad armenia en las nuevas generaciones y demostrando que la armenidad no es solo memoria: es presente y es futuro.
⚜ Միշտ Պատրաստ
Grupo Scout General Antranik – UGAB Buenos Aires