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Opinion - Sergio Nahabetian
Dos cartas, dos realidades
11 de Febrero de 2026

Como Estados Unidos privilegia a Azerbaiyán sobre Armenia

En poco más de un año, Estados Unidos firmó dos Cartas de Asociación Estratégica en el Cáucaso Sur: una con Armenia el 14 de enero de 2025 y otra con Azerbaiyán el 10 de febrero de 2026. Ambos documentos llevan el mismo nombre, pero una lectura comparativa revela diferencias significativas en compromisos, garantías y prioridades. La realidad es incómoda: mientras Azerbaiyán recibe un pacto de seguridad integral, Armenia obtiene un marco de cooperación económica sin garantías militares equivalentes.

Pero más preocupante aún es la falta de reacción del gobierno armenio de Nikol Pashinian ante estas disparidades, particularmente cuando 19 compatriotas permanecen en prisiones azerbaiyanas y 120.000 armenios de Artsaj viven como refugiados.

Armenia: énfasis en democracia, limitaciones en defensa

La Carta Armenia-Estados Unidos, firmada por el ministro de Relaciones Exteriores Ararat Mirzoian y el entonces secretario de Estado Antony Blinken (Biden), pone el acento en valores democráticos, reformas institucionales, Estado de derecho, libertad de prensa y lucha contra la corrupción. El documento reconoce que "una Armenia fuerte, independiente, soberana y democrática, capaz de defender su soberanía, integridad territorial e inviolabilidad de las fronteras internacionalmente reconocidas es esencial para la seguridad y prosperidad regional duradera".

Sin embargo, el texto no incluye compromisos específicos de venta de equipos de defensa ni grupos de trabajo dedicados exclusivamente a cooperación en seguridad con plazos definidos. Estados Unidos ha proporcionado aproximadamente 18 millones de dólares en Financiamiento Militar Extranjero para ambulancias blindadas y un Centro de Operaciones de Ciberdefensa, cifra modesta en comparación con los compromisos ofrecidos a Azerbaiyán.

Durante la visita de Vance a Ereván el 9 de febrero de 2026, se firmó una declaración sobre cooperación nuclear civil que permitiría hasta 9.000 millones de dólares en potenciales inversiones (5.000 millones en exportaciones iniciales y 4.000 millones en contratos de combustible y mantenimiento a largo plazo). También se anunció la venta de drones de vigilancia V-BAT por 11 millones de dólares, la primera compra armenia de tecnología militar estadounidense.

Pashinian calificó la visita como "verdaderamente histórica" y expresó su esperanza de que Trump reciba el Premio Nobel de la Paz por mediar en el proceso de paz armenio-azerbaiyano. Sin embargo, cabe preguntarse si esta valoración es prematura cuando los resultados concretos del proceso de paz aún están por verse.

El silencio oficial ante las sentencias de Bakú

El 5 de febrero de 2026, apenas cuatro días antes de la visita de Vance y un día después de que Pashinian y Aliyev recibieran juntos el Premio Zayed por la Fraternidad Humana en Abu Dabi, el Tribunal Militar de Bakú dictó sentencias contra 15 exlíderes de Artsaj en un proceso judicial cuestionado por organismos internacionales de derechos humanos.

Cinco recibieron cadena perpetua: Arayik Harutiunian (último presidente de Artsaj), Levon Mnatsakanian (comandante del Ejército de Defensa), David Manukian (subcomandante), Davit Ishkhanyan (presidente del parlamento) y Davit Babayan (ministro de Relaciones Exteriores). Dos recibieron 20 años: Arkadi Ghukasian y Bako Sahakian (expresidentes), sentencias reducidas por edad. Los ocho restantes recibieron entre 15 y 19 años.

La reacción del gobierno armenio fue llamativamente ausente. Ni la oficina del primer ministro ni el Ministerio de Relaciones Exteriores emitieron declaración oficial. Solo un diputado del partido oficialista Contrato Civil, Vahagn Aleksanian, comentó que el gobierno continuaría buscando la liberación de los prisioneros "sin ruido ni publicidad adicional".

Esta estrategia de "diplomacia silenciosa" contrasta marcadamente con la respuesta de la Iglesia Apostólica Armenia, que condenó inmediatamente las sentencias, y de la oposición armenia, que denunció la inacción gubernamental.

No es la primera vez que esto ocurre. Cuando comenzaron los juicios en enero de 2025, Ereván esperó semanas antes de emitir críticas. Pashinian justificó esta demora argumentando que la condena explícita "solo perjudicaría a los acusados". Sus críticos sugieren que el gobierno teme las repercusiones diplomáticas con Bakú.

Preguntas sobre la estrategia diplomática armenia

Existen preocupaciones legítimas sobre la estrategia diplomática del gobierno armenio. Según organizaciones de derechos humanos, en ninguna visita oficial de delegaciones armenias a Azerbaiyán en 2024-2025 se planteó con la fuerza necesaria la cuestión de la liberación de los prisioneros.

Cuando Azerbaiyán liberó a 4 prisioneros en enero de 2026 (incluyendo a Vagif Khachatrian, de 70 años y en estado delicado de salud), el gobierno lo presentó como un avance diplomático. Sin embargo, quedan 19 prisioneros armenios en custodia azerbaiyana, y no hay claridad sobre los plazos para su liberación.

Más preocupante aún, ni el tratado de paz iniciado en Washington el 8 de agosto de 2025 ni la declaración conjunta firmada por Aliyev y Pashinian incluyen compromisos vinculantes de Bakú para liberar a los prisioneros armenios. Esta omisión ha generado críticas dentro y fuera de Armenia.

Azerbaiyán: asociación estratégica sin condicionamientos democráticos

La Carta Azerbaiyán-Estados Unidos, firmada el 10 de febrero de 2026 en Bakú, presenta un enfoque notablemente diferente. El documento no menciona democracia, derechos humanos, Estado de derecho o libertad de prensa. En cambio, se centra en:

  • "Venta de productos de defensa" sin límites especificados
  • Reconocimiento de Azerbaiyán como "socio confiable en el ámbito de la seguridad energética"
  • Cooperación en ciberseguridad para proteger infraestructuras críticas
  • Desminado humanitario con asistencia financiera y transferencia de tecnologías
  • Desarrollo de centros de datos de inteligencia artificial
  • Grupos de trabajo específicos con mandato de tres meses para implementación
  • Cooperación en lucha antiterrorista

Este tratado se firma con un país que, según organizaciones de derechos humanos, mantiene a 233 presos políticos y que acaba de dictar sentencias de cadena perpetua contra líderes armenios apenas días antes de la visita de Vance.

TRIPP: el corredor que plantea interrogantes

El proyecto TRIPP —"Ruta Trump para la Paz y Prosperidad Internacional"— es el eje central de ambas visitas. Este corredor de 43 kilómetros atravesará territorio armenio soberano para conectar Azerbaiyán con su exclave de Najicheván.

Según el marco de implementación anunciado en enero de 2026, Estados Unidos tendría una participación del 74% durante 50 años, reduciéndose luego al 51%. El corredor incluiría infraestructura ferroviaria, oleoductos, gasoductos y cables de fibra óptica.

El gobierno armenio lo presenta como una oportunidad de desarrollo económico. Sin embargo, surgen preguntas legítimas: ¿Qué garantías concretas tiene Armenia sobre su soberanía territorial a lo largo del corredor? ¿Qué sucede si hay disputas sobre su operación? ¿Por qué este proyecto no se condicionó a la liberación previa de los prisioneros armenios?

Conclusión: una asimetría que debe reconocerse

Las dos Cartas de Asociación Estratégica revelan una asimetría evidente: Estados Unidos ha establecido con Azerbaiyán una alianza de seguridad robusta, mientras que con Armenia ha priorizado la cooperación económica y el fortalecimiento democrático.

Esta disparidad plantea interrogantes serios. ¿Por qué un país que cumple con estándares democráticos superiores recibe menos garantías de seguridad? ¿Por qué un régimen autoritario que mantiene presos políticos y ha condenado a líderes armenios en juicios cuestionados recibe un trato preferencial?

El gobierno armenio debe responder ante su pueblo: ¿Es aceptable firmar acuerdos de "paz" y "prosperidad" mientras 19 compatriotas permanecen en prisiones azerbaiyanas? ¿Es prudente ceder control sobre un corredor estratégico sin garantías sólidas de seguridad? ¿Es suficiente la "diplomacia silenciosa" cuando los resultados concretos brillan por su ausencia?

Las elecciones parlamentarias de junio de 2026 ofrecerán al pueblo armenio la oportunidad de evaluar estas decisiones. Mientras tanto, los exlíderes de Artsaj —Arayik Harutiunian, Arkadi Ghukasian, Bako Sahakian, David Babayan, Davit Ishkhanyan, Levon Mnatsakanian, David Manukian y otros 12 prisioneros— esperan en cárceles azerbaiyanas.

Armenia merece respuestas claras sobre su futuro estratégico, la suerte de sus prisioneros y las garantías reales de su soberanía territorial. Si el precio de la asociación con Washington incluye renunciar a exigir justicia para los prisioneros y aceptar condiciones asimétricas de seguridad, el pueblo armenio todo, tiene derecho a cuestionar si ese precio es razonable.

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