"Donde pisa la bota turca,
allí no crece la hierba"
Victor Hugo
Según los informes publicados el 4 y 5 de febrero, existe una contradicción asombrosa y documentada entre los acontecimientos diplomáticos que tuvieron lugar en Abu Dabi y las acciones judiciales llevadas a cabo en Azerbaiyán.
En efecto, el 4 de febrero, el primer ministro de Armenia Nikol Pashinian y el presidente de Azerbaiyán Ilham Aliev "fueron honrados" en Abu Dabi con el Premio Zayed a la Fraternidad Humana 2026. El premio fue otorgado en reconocimiento a sus esfuerzos por detener el conflicto, durante cuya ceremonia ambos líderes declararon que "la página del conflicto está cerrada". Pashinian señaló que la ceremonia confirma el acuerdo de paz y declaró que "la paz es el único verdadero consuelo" para la región.
La mencionada dupla fue honrada por sus "esfuerzos" de firmar un acuerdo de paz y "promover la agenda de paz".
Cabe recordar que el premio incluye un galardón monetario de 1 millón de dólares para cada parte. Antes de la ceremonia, los dos líderes mantuvieron una reunión privada para discutir las relaciones bilaterales y la estabilidad regional.
El 5 de febrero, en una realidad paralela, en Bakú se dictaron sentencias de cadena perpetua contra altos dirigentes políticos y militares de Artsaj capturados como consecuencia de la guerra y el conflicto.
Entre los líderes ilegalmente encarcelados condenados a cadena perpetua se encuentran los ex presidentes de Artsaj Araik Harutiunian, el ex ministro de Relaciones Exteriores David Babaian, el ex comandante del Ejército de Defensa Levon Mnatsakanian, su adjunto David Manukian y el ex presidente de la Asamblea Nacional David Ishkhanian. Durante el mismo juicio amañado, los ex presidentes Bako Sahakian y Arkadi Ghukasian fueron condenados a 20 años de prisión. Además, otros siete prisioneros armenios fueron condenados a penas de entre 15 y 19 años de encarcelamiento.
A pesar de la retórica de paz y la reciente liberación de cuatro armenios en enero de 2026, hoy al menos 19, y quizás más, armenios permanecen cautivos en Bakú, y esto sin contar aún a los desaparecidos de los asentamientos ocupados de Artsaj.
Los grupos defensores de los derechos humanos y los verdaderos patriotas armenios describen justamente estos procedimientos como procesos falsos, mientras que los prisioneros son caracterizados como nada menos que rehenes políticos.
Es inaceptable que estas sentencias se dicten en el contexto de las celebraciones de "relaciones fraternales" y paz entre los responsables de ambos países.
Si bien este proceso es muy propio de las costumbres turcas (azerbaiyanas) y comprensible para quien conoce bien al turco, para la parte armenia que mendiga la paz, este proceso no solo es inaceptable, sino también traición y, por qué no, una violación constitucional flagrante, cuando la obligación mínima de un Estado respetable es defender los derechos de sus ciudadanos, dondequiera que se encuentren.
El pasaporte de muchos Estados civilizados, en su primera página, en nombre de su Estado, solicita a quien corresponda, escrito en lo alto, "permitir al titular pasar sin obstáculo o impedimento, y proporcionar la ayuda y protección que puedan ser necesarias".
Este mensaje universal, sin embargo, ha llevado a una interpretación popular algo exagerada no tan inconsistente con la realidad, por ejemplo en el caso de Gran Bretaña, según la cual, según la interpretación popular, "el Monarca de Gran Bretaña está dispuesto a mover su flota para proteger a uno de sus ciudadanos"...
Mientras que, según la percepción general, otros están dispuestos a mover su flota por su ciudadano o compatriota, nuestras autoridades con este vergonzoso proceso, ¿qué es exactamente lo que están moviendo...?