Baku TV —uno de los canales más influyentes de Azerbaiyán— mantiene desde 2023 una línea sostenida de propaganda hostil hacia Armenia a través del programa «Crónica de Azerbaiyán Occidental», donde el territorio de la República de Armenia es presentado sistemáticamente como «tierra azerbaiyana» y sus regiones son renombradas con topónimos inventados, en un claro intento de legitimar una futura apropiación territorial.
Según la denuncia de la especialista en estudios azerbaiyanos Tatevik Hayrapetian, el programa se emite al menos una vez por semana y difunde contenidos en azerbaiyano, inglés y en ocasiones ruso. En el último episodio citado, se afirma textualmente que «en el siglo XX se construyó un Estado para los armenios sobre tierras azerbaiyanas», y se sostiene que, tras ello, los armenios comenzaron a presentar “reclamos territoriales”, lo que —según esa versión— habría derivado en el supuesto desplazamiento forzado de la población de ese imaginario «Azerbaiyán Occidental». Estas frases constituyen el núcleo del mensaje: negar la soberanía de Armenia y presentarla como una ocupación ilegal.
La preocupación principal es que esta narrativa no se limita a un formato televisivo: la autora advierte que este discurso de apropiación se enseña en escuelas públicas azerbaiyanas desde 5.º grado, lo que implica la formación de generaciones bajo un concepto sin base histórica, política ni geográfica, pero con un fuerte componente de odio. En un contexto posterior a la guerra contra Artsaj y a la limpieza étnica, la circulación de este discurso adquiere un carácter especialmente peligroso: valida las ambiciones de conquista y prepara socialmente el terreno para nuevas agresiones militares.
En paralelo, investigaciones periodísticas han señalado que la campaña de «Azerbaiyán Occidental» no es un fenómeno espontáneo, sino una línea promovida y coordinada desde el poder estatal. Un informe difundido por CivilNet describe cómo el aparato presidencial de Ilham Aliyev ha financiado y coordinado esta narrativa, incluyendo el uso de expresiones como «tierra históricamente azerbaiyana» para referirse a Armenia en mensajes públicos de alto nivel.
Para Hayrapetian, el problema se agrava cuando la comunidad internacional y ciertos actores políticos responden con silencio: la impunidad alimenta la ambición del agresor. En sus términos, el encubrimiento de un crimen aumenta el apetito del criminal, y por eso advierte que la “imitación de paz” del gobierno de Pashinian convive con una maquinaria de adoctrinamiento que repite que Armenia es «su tierra histórica».