Esta nota se basa en el análisis del politólogo e historiador Suren Sureniants publicado el 22 de enero de 2026, y en información verificada sobre los acontecimientos recientes en el proceso de paz armenio-azerbaiyano.
El reciente discurso del presidente armenio Vahagn Khachaturian en el Foro Económico Mundial de Davos ha generado un intenso debate en Armenia sobre los límites de la diplomacia y la dignidad nacional. El politólogo e historiador Suren Sureniants ha planteado una crítica contundente que merece ser analizada.
Durante su intervención el 20 de enero, Khachaturian agradeció públicamente tanto al primer ministro Nikol Pashinian como al presidente azerbaiyano Ilham Aliev por su voluntad política en lograr la paz. El mandatario armenio declaró que tenía poco que agregar a las declaraciones de Aliev porque "tendría que repetir lo mismo", y llegó a decir: "Gracias a Dios que los líderes de nuestros dos países eligieron este camino, el futuro, la paz de nuestros países". También destacó como ejemplo de transformación que los residentes de Erevan ahora pueden comprar combustible azerbaiyano.
El analista armenio Suren Sureniants plantea que estos agradecimientos no pueden ser interpretados como un simple gesto diplomático. Su argumento central es que cuando la base del proceso de normalización incluye presión militar, amenazas del uso de la fuerza, la legitimación de la limpieza étnica en Artsaj (Nagorno-Karabaj) y el chantaje contra Armenia, agradecer públicamente al presidente azerbaiyano se convierte en una justificación política de la derrota.
Sureniants cuestiona específicamente la formulación de "voluntad política" utilizada por Khachaturian. Argumenta que la verdadera voluntad política presupone igualdad y libre elección. Sin embargo, Armenia ha actuado bajo coacción, no por voluntad propia. Presentar concesiones impuestas bajo amenaza como resultado de una voluntad bilateral de paz equivale a reescribir la realidad política y normalizar la posición del derrotado.
En septiembre de 2023, Azerbaiyán lanzó una ofensiva militar que expulsó a toda la población armenia de Nagorno-Karabaj. Más de 100,000 personas abandonaron por la fuerza el territorio. En agosto de 2025, Armenia y Azerbaiyán firmaron un acuerdo de paz mediado por Estados Unidos que incluye concesiones significativas por parte de Armenia, como la construcción de un corredor que conecta Azerbaiyán continental con Najichevan.
Sureniants traza un paralelismo con el pasado soviético, cuando los líderes de las repúblicas competían por halagar al Secretario General del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética), presentando su dependencia como "unidad fraternal". Según el analista, este modelo se reproduce hoy: en lugar del antiguo patrocinio ruso, se forma una subconsciencia política derivada del factor azerbaiyano, donde el líder armenio no se ve como parte igual, sino como subordinado de un "proceso de paz" impuesto.
Organizaciones de derechos humanos han criticado que los acuerdos excluyen medidas que aborden los derechos de las víctimas. Aram Hamparian, director ejecutivo del Comité Nacional Armenio de América, declaró que normalizar la limpieza étnica no es paz.
Para Sureniants, el discurso de Davos se inscribe en la línea política de Nikol Pashinian, donde la derrota se presenta como elección estratégica, la concesión como realismo, y la ausencia de resistencia como madurez política.
Los agradecimientos pronunciados en Davos son una manifestación de una filosofía de la derrota, peligrosa para la autoconciencia estatal de Armenia. Cuando el líder de un Estado agradece públicamente a la parte que resuelve los problemas mediante la fuerza, el problema ya no es el contenido de las negociaciones, sino la percepción del poder sobre su rol, la subjetividad de su Estado y su dignidad.
Esta crítica plantea cuestiones fundamentales: ¿Dónde está la línea entre el pragmatismo diplomático y la rendición de la dignidad nacional? ¿Es posible construir una paz duradera sobre concesiones realizadas bajo presión militar? ¿Cómo se equilibra la supervivencia del Estado con la preservación de su autoestima colectiva?
El debate en Armenia se intensifica mientras se aproximan las elecciones parlamentarias de 2026. La posición de Sureniants refleja un sector significativo de la sociedad armenia que considera que la actual administración ha cruzado líneas fundamentales en su búsqueda de normalización con Azerbaiyán.
Equipo editorial de Sardarabad