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Lunes 12 de Enero - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Padre Tíratour Sardarían, teólogo
Las autoridades han logrado trasladar la profunda división social al interior de la Iglesia
10 de Enero de 2026

 

Queridos amigos,

La crisis que envuelve a la Santa Iglesia Apostólica Armenia genera día a día una preocupación cada vez mayor en todos nosotros. La historia demuestra que los cismas instigados por el Estado casi siempre fracasan: a largo plazo, la mayoría del pueblo regresa a la tradición y a la canonicidad, como lo muestran numerosos ejemplos históricos.

Lamentablemente, las autoridades han logrado trasladar la profunda división de la sociedad también hacia el interior de la Iglesia, creando un modelo clásico sociopsicológico y político que, en su fase inicial, opera bajo intensa presión estatal. Este proceso no conducirá a nada bueno: ni para la Iglesia, ni para el Estado, ni para nuestro pueblo.

Resulta especialmente preocupante que los sacerdotes y obispos se vean ahora, aparentemente, obligados a expresar públicamente sus posiciones personales. La opinión personal es importante, pero un sacerdote u obispo no representa solamente a sí mismo, sino a toda la comunidad, con todas las consecuencias que ello conlleva, incluido el impacto sobre la unidad y la integridad de la fe.

Si realmente deseamos reformas en la Iglesia —y sí, existen críticas fundamentadas—, estas deben ser canónicamente impecables, realizarse mediante el diálogo intraeclesial y orientarse hacia la sanación, no hacia la división. Para ello es necesario:

  • Abandonar los juegos políticos
  • Renunciar a las acusaciones inmorales mutuas
  • Tomar en serio las críticas de ambas partes
  • Posibilitar un diálogo genuino, sin ultimátums

De lo contrario, se esperan daños a largo plazo tanto para la Iglesia como para el Estado, tal como lo expresó claramente Su Santidad Karekín II, Katolikós de Todos los Armenios, en su mensaje de Navidad y Año Nuevo, al repetir las palabras del apóstol: "Dios no es Dios de confusión, sino de paz" (1 Corintios 14:33).

Y no lo olvidemos: la Iglesia Apostólica Armenia no es únicamente la Iglesia de la República de Armenia, sino la Iglesia de todos los cristianos armenios del mundo, arraigada en nuestra historia común y en la diáspora.

Oremos y trabajemos por la unidad, la sabiduría y la sanación: por nuestra Iglesia, nuestro pueblo y nuestra patria.

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