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Opinion - Vladimir Martirosian, politólogo
150 días: eso es lo que queda para las elecciones parlamentarias y este es un plazo límite político
09 de Enero de 2026

150 días: eso es lo que queda para las elecciones parlamentarias y este es un plazo límite político, no una etapa más. En las condiciones de las velocidades políticas contemporáneas, esto no es simplemente poco tiempo: es un plazo límite.

150 días es un tiempo insignificante para posicionarse como candidato a primer ministro.

150 días es un tiempo perdido para que un candidato opositor a primer ministro comience desde cero un trabajo político público.

150 días es el límite después del cual una fuerza política o se convierte en un actor real, o acepta su incapacidad política.

El panorama político de los anteriores 150 días mostró la realidad general del campo político: sin cambios cualitativos.

El gobierno ha actuado mediante:

Repetición mecánica de narrativas agotadas, mecanismos de control público basados en etiquetado, propaganda y miedo, así como decisiones rápidas pero no calculadas que no se han convertido en soluciones sistémicas.

El campo opositor, por su parte, ha permanecido fragmentado y desconsolidado, no ha formado un discurso político unificado, ni centro, ni plataforma institucional unificada, y ha continuado trabajando principalmente en un régimen de reacción fragmentada, no de iniciativa ofensiva.

Esto no es una lucha. Esto es, en cierta medida, inercia política que se asemeja a una política en piloto automático, lo cual es devastador para la oposición. El problema no es la falta de tiempo. El problema es la lógica política.

La lógica política del punto de quiebre requiere:

  • distribución clara de roles,
  • asunción de responsabilidad,
  • formación de un sujeto político: con nombre, rostro y programa.

En cambio, en el campo opositor todavía predomina el piloto automático: el mismo discurso, la misma indefinición, la misma actitud de espera. El piloto automático no crea un punto de quiebre. El piloto automático solo garantiza aterrizar en el mismo lugar.

En los próximos 150 días, permanecer como "movimiento" o "iniciativa" es una forma de quedarse fuera de la política. En esta etapa, posicionarse en el campo político como "movimiento", "iniciativa" u "ola ciudadana" ya está lejos de la realpolitik y representa una etapa peligrosa de quedar fuera de la política. Hace 150 días eso podía percibirse como el inicio de un proceso político. Hoy significa lentitud y timing político equivocado, lo que conllevará responsabilidad política.

Las elecciones no las ganan los movimientos, sino los sujetos políticos. No los llamados, sino los candidatos. No el descontento generalizado, sino la propuesta política concreta. En este contexto, el mayor autoengaño en el campo opositor hoy es calcular que el bajo índice de aprobación del gobierno automáticamente aumenta la probabilidad de victoria de la oposición. Esto es miopía política. Un gobierno con bajo rating no se derrota a sí mismo. El gobierno solo es derrotado cuando frente a él se encuentra:

  • una alternativa organizada,
  • claramente posicionada,
  • que inspire confianza.

Sin esa alternativa, el bajo índice de aprobación se convierte no en cambio de gobierno, sino en absentismo, apatía y votos dispersos.

Si los próximos 150 días repiten los anteriores 150, entonces:

  • no se formará un sujeto alternativo al primer ministro,
  • la oposición permanecerá como seguidora y comentarista, no como iniciadora,
  • las elecciones entrarán no en un régimen de cambio de gobierno, sino de legitimación.

P.D. Los 150 días pasarán como una oportunidad perdida, y las elecciones se convertirán en una constatación de ineficacia política. Estos 150 días son decisivos no para la campaña electoral, sino para la subjetividad política. Continuar con los viejos esquemas no traerá el punto de quiebre. El tiempo político está casi agotado.

Queda la disyuntiva: o un sujeto político claro, o la aceptación de la inercia política y la derrota final.

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