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Viernes 29 de Agosto - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Suren Sargsian, investigador, analista y experto en política exterior estadounidense.
Las posturas de Moscú y Teherán frente al “Camino Trump”
29 de Agosto de 2025

Como era de esperar, la declaración firmada entre Armenia y Azerbaiyán bajo mediación de Estados Unidos ha generado un intenso debate no solo en Armenia, Azerbaiyán y Estados Unidos, sino también en todo el Cáucaso Sur y en los países vecinos. Era previsible que en Armenia surgieran dos posturas enfrentadas: la oposición acusaría al gobierno de traición, mientras que sus partidarios destacarían el acuerdo como un logro clave para la consolidación de la paz en la región. Sin embargo, más allá de estas reacciones internas, es fundamental analizar también las posiciones de los actores regionales que históricamente han ejercido una influencia decisiva en el Cáucaso Sur.

No podía faltar la reacción de la República Islámica de Irán, que emitió declaraciones en distintos niveles y formatos, expresando su posición respecto del corredor vial y de la presencia estadounidense en la región. Pese a la diversidad de estos pronunciamientos, en mi opinión, pueden calificarse de moderados y cautelosos. Rusia también adoptó una postura reservada, evitando juicios severos, lo que indica que Moscú prefiere esperar para evaluar con precisión en qué consistirá concretamente este proyecto. Para Teherán y Moscú, el verdadero punto de interés radica en cómo se materializará este corredor y cuál será el alcance de la participación de Estados Unidos.

Aunque las declaraciones de Teherán y Moscú fueron en general contenidas —con solo algunas expresiones aisladas de descontento—, revelan que el documento firmado en Washington fue elaborado con rapidez, y que las decisiones sobre sus plazos y contenidos se tomaron de forma apresurada. En consecuencia, es probable que Armenia y Azerbaiyán no hayan podido informar a tiempo a sus vecinos sobre el acuerdo previsto, o bien hayan optado por no hacerlo para evitar presiones antes de la ceremonia de firma. En los próximos días se espera la visita a Armenia del presidente de la República Islámica de Irán. No cabe duda de que el tema central de las conversaciones será precisamente el acuerdo firmado y su proceso de implementación.

Posteriormente, el primer ministro armenio se apresuró a informar al presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, sobre el contenido de este acuerdo y los detalles discutidos en Washington.

Varios países celebraron rápidamente esta declaración trilateral. Incluso los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE, en particular Francia, anunciaron estar dispuestos a disolver el Grupo, tal como acordaron las dos partes.

Como señaló el primer presidente de Armenia, Levon Ter-Petrosián: “Estoy convencido de que solo será posible opinar con fundamento una vez que el acuerdo se haya puesto en práctica. Por ahora, me sorprende, en cierta medida, la variedad de valoraciones —aunque quizás bienintencionadas— de los funcionarios de nuestro amigo Irán, y especialmente el casi total silencio de Rusia”.

Cuán bien logre Armenia explicar, presentar y convencer a Irán y a Rusia de que sus intereses no se ven afectados quedará demostrado con el tiempo. Pero una cosa es clara: si para Irán la mera existencia de esta ruta ya representaba una línea roja —como ha señalado repetidamente su liderazgo—, entonces la presencia de Estados Unidos debe considerarse para Teherán una circunstancia doblemente grave e inaceptable.

En cuanto a Rusia, en toda la historia moderna solo hubo un momento en que Estados Unidos logró desplazarla del Cáucaso Sur, incluyendo países que antes estaban bajo su esfera de influencia: fue en la década de 1990, cuando Moscú atravesaba una profunda debilidad socioeconómica y era incapaz de proteger sus intereses incluso en las repúblicas postsoviéticas.

Ahora bien, si Estados Unidos logrará consolidar una presencia en Armenia, en las inmediaciones de Irán y no lejos de una base militar rusa, eso solo el tiempo lo dirá.

 

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