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Domingo 25 de Octubre - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Marieta Khachatrian
La COP17, el TRIPP y nuevas inquietudes
25 de Octubre de 2026

La importancia que tiene para el Estado la conferencia de la ONU sobre biodiversidad COP17, que se celebra en Armenia, es innegable, sobre todo por la proyección internacional que le da al país. En ese sentido se pueden enumerar muchos aspectos positivos, y nuestros funcionarios ya lo hacen. Se podría señalar, claro, que salvo el secretario general de la ONU, el presidente y el canciller de Irán y los mandatarios de las repúblicas de Asia Central, ninguna otra figura de peso vino a Armenia. Se notó especialmente la ausencia de representantes de alto nivel de los Estados miembros de la UE, algo que la oposición atribuye a las reverencias del gobierno hacia Rusia.

Se puede envidiar el discurso del presidente iraní, que aprovechó el marco de la COP17 y su orientación ambiental para responsabilizar a quienes atacaron militarmente a su país por las consecuencias ambientales de esa guerra. Los nuestros, en cambio, no usaron la tribuna ni siquiera para plantear a nivel internacional los daños causados a la naturaleza de Artsaj y a los derechos de su pueblo autóctono. Tampoco abrieron un espacio para que, junto a la postura oficial, se escuchara una visión alternativa sobre las consecuencias negativas de la explotación de Amulsar y Teghud. Se podría hablar también de posibles hechos de corrupción en los gastos de la conferencia, pero eso que lo investiguen la oposición y el periodismo de investigación.

Queda, sí, otra posibilidad: que nuestros funcionarios del área se inspiren un poco, se formen y aprendan algo en contacto con la experiencia internacional en biodiversidad y en los problemas ambientales que se debaten. Sin embargo, frente a la pompa organizativa de la COP17 y la escala de sus actividades, las realidades locales que corren en paralelo generan preguntas y escepticismo. Uno de los ejes centrales de la conferencia es el debate sobre los derechos de los pueblos originarios, como los indígenas americanos y los aborígenes australianos, pero el artsajiano, despojado de sus derechos como pueblo autóctono, no puede estar presente ni hablar de ellos. Algo parecido ocurre con la iniciativa “Zona urbana de biodiversidad” de la Municipalidad de Ereván: entre debates, proyecciones de películas y mucha palabrería, no se llega a la conclusión más útil, que es que no se puede llenar Ereván de torres sin control ni convertirla en una zona sin vida a costa de achicar sus espacios verdes. Todo por puro lucro, sin calcular los problemas insolubles que la ciudad enfrentará después en logística, abastecimiento de agua, recolección de residuos y capacidad de las cloacas, entre otros.

El mundo y nosotros

Hoy ocurren en el mundo procesos que antes nos habrían sorprendido y que ahora son una realidad. Merecen una mirada crítica, también para pensar el futuro de Armenia en un nuevo contexto. Las protestas, detenciones y tensiones en Francia y otros países europeos; el choque entre Azerbaiyán y Turquía por la prohibición del hiyab en las escuelas azerbaiyanas (¿quién hubiera imaginado que algún día Bakú le diría a Ankara que no se meta en sus asuntos internos, o que declararía persona non grata a ciudadanos turcos? Vaya uno a saber qué más vendrá); la tendencia a la reducción del apoyo europeo y estadounidense a Ucrania y sus consecuencias geopolíticas; los precedentes de acuerdos entre Trump y Putin; la posibilidad de un encuentro entre EE.UU., Rusia y China y su impacto en el reparto de influencias regionales. Son procesos que pueden provocar grandes cambios en el mundo y que, directa o indirectamente, también atañen a Armenia.

¿Quién iba a pensar que el enviado especial de EE.UU., Steve Witkoff, llamaría “humanitario” a Putin después de reunirse con él y de la liberación del estadounidense Stephen Hubbard, y que todo eso ocurriría tras un acuerdo Putin-Trump sobre el combustible diésel? ¿Se imaginan que pueda haber nuevos acuerdos entre ambos que sirvan de base para cambios geopolíticos de fondo?

El mundo cambia ante nuestros ojos. Lo que antes parecía imposible hoy es posible, y no se descarta que la esperada cumbre trilateral EE.UU.-Rusia-China abra la puerta a nuevos entendimientos entre las grandes potencias. En ese contexto, Armenia debe llegar a tiempo para pensar su posicionamiento y adaptar la solución de sus problemas a las nuevas circunstancias.

Por eso me resultó extraño que el canciller Ararat Mirzoian se mostrara sorprendido cuando le pregunté si algún día Trump y Putin podrían ponerse de acuerdo sobre el TRIPP. Su respuesta fue, más o menos, “lean bien el acuerdo”. Pero esa pregunta surge precisamente de las nuevas realidades y de haber leído el proyecto varias veces.

La aceleración del TRIPP

En este marco resulta llamativo que Armenia haya acelerado la ratificación del acuerdo marco TRIPP con EE.UU. El texto fue debatido en comisión de la Asamblea Nacional y recibió dictamen favorable para tratarse la semana próxima en sesión plenaria. También llama la atención que, pese a cinco horas de debate y a las extensas objeciones a varias de sus disposiciones, la oposición no rechaza el acuerdo por principio, algo que Mirzoian, encargado de presentarlo, remarcó especialmente.

Recordemos que se trata de un acuerdo por 99 años. Durante los primeros 49, el 26 % de las acciones de la empresa de desarrollo TRIPP pertenecerá a Armenia y el 74 % a EE.UU. Para los 50 años siguientes harán falta la voluntad de prorrogarlo y un nuevo acuerdo, y en ese caso está previsto que la participación armenia llegue al 49 %.

Mirzoian, ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, habló de los beneficios que obtendrá Armenia, del desbloqueo regional y de las oportunidades económicas. Subrayó los principios de implementación, la soberanía, la jurisdicción y la integridad territorial de Armenia, y detalló la gestión eficaz de la frontera y la preservación del derecho a la presencia física en todos los puntos fronterizos: control de seguridad y policial, control aduanero y migratorio, ingreso de la recaudación al presupuesto nacional y control estatal. Según el canciller, Armenia, Azerbaiyán e incluso terceros países tienen interés económico en que el acuerdo se concrete. Azerbaiyán se conectará con Najicheván y, a través de nuestro territorio, con terceros países. Armenia, por su parte, usará la logística azerbaiyana, es decir, el ferrocarril, tanto para su conexión externa como para la interna, de Meghri a Yerasj. Este último punto fue la respuesta a una inquietud de la oposición.

Las objeciones opositoras apuntaron a varios temas. El primero fue lo poco realista de implementar el TRIPP sin un tratado de paz firmado y con Bakú exigiendo una reforma de nuestra Constitución, dos factores que ven como obstáculos. También cuestionaron la presencia azerbaiyana en nuestro territorio soberano y los parámetros del terreno asignado a la ruta. Kristine Vartanian preguntó por la presencia física de guardias fronterizos armenios, a la luz del reclamo de Aliyev de no ver armenios en la frontera. Dikran Aprahamian, por la preservación efectiva de la jurisdicción armenia frente al paso sin trabas para Azerbaiyán. Artur Jachadrian, por los detalles de la logística interna entre Meghri y Yerasj. Mirzoian respondió a todos en tono tranquilizador. Según él, Azerbaiyán condiciona la firma del tratado de paz a la reforma de la Constitución armenia, pero eso no es una exigencia sino una precondición (¡vaya diferencia!). Armenia no acepta esa condición y está lista para firmar.

Volveremos sobre todas estas inquietudes cuando el tema se debata en el plenario.

¿Cuándo empezará a implementarse el TRIPP? La etapa preparatoria arrancará inmediatamente después de la votación parlamentaria y de la ratificación presidencial. Las obras, según Mirzoian, podrían empezar incluso a fines de este año, aunque él considera más realista que comiencen a principios del próximo. En la última reunión de gabinete, el viceprimer ministro Mher Krikorian anunció que ese mismo día comenzaba el diseño del TRIPP, y el primer ministro Nikol Pashinian informó que la creación de la empresa conjunta con EE.UU. está en su fase final.

Según el acuerdo, esa empresa todavía debe constituirse mediante la firma de acuerdos sobre las participaciones accionarias. Además, deben definirse mecanismos especiales de toma de decisiones, que podrían incluir disposiciones sobre cambios en el control de la empresa, transferencia de acciones, otorgamiento de concesiones y seguridad nacional. También se prevén excepciones, dentro del marco legal, en materia de sociedades anónimas, contrataciones públicas y asociaciones público-privadas. Es decir, todas las aclaraciones sobre seguridad y control que se escucharon hasta ahora, incluso en la comisión parlamentaria, son más bien declarativas y teóricas. Solo se concretarán una vez creada la empresa, y las situaciones reales de seguridad aparecerán recién durante la ejecución.

El texto establece además que la empresa será propiedad de EE.UU. y estará bajo su control, y que ningún tercero podrá adquirir derechos de propiedad sobre ella. Pero la cláusula siguiente pone en duda esto último, ya que dispone que el acuerdo puede modificarse por mutuo consentimiento de las partes.

En la zona de implementación del TRIPP, Armenia conserva sus atribuciones en situaciones de emergencia.

Nueva inquietud: ¿quieren dejarnos fuera de la UEE?

En los últimos días surgió otra preocupación en Armenia. El Consejo de la Unión Económica Euroasiática (UEE) publicó un informe que calcula las consecuencias de una eventual suspensión de la membresía armenia, y sus proyecciones son alarmantes. El gas subiría hasta 300 dólares por cada mil metros cúbicos, cuando hoy cuesta 177,5. Las exportaciones y las importaciones caerían casi a la mitad, el PBI se reduciría un 15,6 %, las remesas desde Rusia bajarían de forma considerable y habría otros efectos económicos negativos.

Los funcionarios armenios respondieron que no ven ninguna posibilidad legal de que el país quede fuera de la UEE. Según el estatuto del bloque, primero Armenia tendría que querer salir y comunicarlo con seis meses de anticipación, y sus gobernantes no hablan de abandonar la UEE. Al contrario, destacan que la cooperación con Rusia sigue siendo normal.

¿Qué es entonces ese informe? ¿Una presión sobre Armenia por sus aspiraciones europeas y por su intención de concretar el TRIPP? Nuestros funcionarios suelen poner el acento en el aspecto económico del TRIPP y a menudo pasan por alto que es, ante todo, un proyecto geopolítico que Rusia mira con recelo. ¿Repetirá Putin su planteo de que Armenia haga un referéndum “UEE o UE”? ¿O pasará de las amenazas a los hechos y encarecerá el gas? Eso desataría una ola de aumentos y haría realidad los pronósticos apocalípticos de la oposición. A comienzos de noviembre, Pashinian participará en la cumbre de ampliación de la UE. Veremos qué viene después.

En cuanto a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), Armenia ya lleva tres años con su membresía congelada. El último en descartar un regreso fue Mirzoian, pese a lo que sostienen funcionarios rusos del área.

Mientras tanto, en medio de la locura de las tensiones mundiales, Armenia sigue en su locura habitual: un proceso electoral interminable y el consiguiente enfrentamiento entre oposición y oficialismo, ahora en las elecciones municipales. Las detenciones en Stepanavan, que Armenia Fuerte calificó de persecución política y el gobierno presentó como un freno a la compra de votos, no nos dejan descansar de las pasiones electorales que nos tuvieron en vilo todo el año. En el fondo de esas pasiones no están tanto las elecciones en sí como la disputa permanente por la orientación externa del país.

P.D. Aunque nuestro análisis de hoy se centró en temas puntuales, no podemos dejar de mencionar que en su última conferencia de prensa Pashinian abrió la ventana de Overton sobre unas elecciones anticipadas. No nos sorprende, ya que lo veníamos esperando desde que se conocieron los resultados de las parlamentarias. Para llamar a referéndum por una nueva Constitución se necesita una mayoría constitucional en el Parlamento, que el CC no tiene. Por eso, la nueva Carta Magna no solo se complica, sino que podría directamente fracasar. Pashinian dijo ante los periodistas que si en un año el Parlamento no garantiza su aprobación, no se descartan elecciones anticipadas.

La reforma constitucional es la precondición azerbaiyana para firmar el tratado de paz, y de esa misma postura de Bakú depende también la apertura de la frontera armenio-turca, ya que Pashinian vinculó esa apertura con las reservas de Azerbaiyán. Es tan urgente que, para asegurarla, el gobierno estaría dispuesto incluso a ir a unas elecciones anticipadas costosas, que serían un nuevo motivo de polarización.

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