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Opinion - Grigor Arakelian, iranólogo, diplomático
Los mensajes de Aliev a Armenia, Turquía e Irán
09 de Octubre de 2026

Mantener la superioridad militar, sensibilidad frente a las injerencias externas y aspiración a convertirse en centro regional del transporte y la economía

En su discurso ante el 8.º congreso del partido Nuevo Azerbaiyán (Yeni Azerbaijan), realizado el 2 de octubre en Bakú, Ilham Aliev formuló de manera directa y sin rodeos sus acusaciones contra Armenia por haber «ofendido la dignidad del pueblo azerbaiyano».

No solo presentó la guerra iniciada el 27 de septiembre de 2020 como una victoria total de Azerbaiyán, sino que además expresó su desconfianza hacia Armenia y sus autoridades. Aliev acusó no solo a los gobiernos anteriores de Armenia sino también al actual, y concluyó que Azerbaiyán debe ser cada día diez veces más fuerte que Armenia para, a partir de la experiencia histórica, no debilitarse nunca.

Así, mientras habla de paz con ciertas reservas, Aliev mantiene la doctrina de la superioridad militar. La lógica de su discurso puede resumirse así: paz, sí, pero una paz basada en la ventaja militar de Azerbaiyán.

Al parecer, ese fue justamente uno de los mensajes centrales de su intervención en el congreso.

A Turquía, alusiones indirectas pero tajantes

Entre los blancos de las críticas de Aliev hubo también otros destinatarios, entre ellos Turquía, que actúa junto a Azerbaiyán bajo el lema «una nación, dos Estados».

Sin embargo, Aliev evitó con cuidado nombrar al país. Sostuvo que Azerbaiyán no necesita padrinos, que las armas que compró las pagó incluso por encima de su precio y que nadie debe meterse en su forma de vida.

Según los comentarios de la prensa iraní, estas alusiones apuntan sobre todo a Turquía, ya que su contexto, de acuerdo con esas evaluaciones, difícilmente podría referirse a otro país.

Las palabras del presidente de Azerbaiyán tuvieron amplia repercusión en los medios y en las redes sociales de Turquía.

Según informa el medio iraní Asr-e Iran, Aliev, cuyo gobierno mantiene estrechos vínculos tanto con Israel como con Turquía, se refirió en un pasaje de su discurso a los Estados que tienen detrás un «gran padrino» —un «tío grande», según su propia expresión— y afirmó que su país no lo tiene.

Para los observadores citados por ese medio, la alusión apuntaba a Turquía, que se considera el «hermano mayor» de los Estados túrquicos de Asia Central y el Cáucaso y que en reiteradas ocasiones declaró abiertamente su apoyo político y militar a Bakú. En el texto del discurso, sin embargo, Aliev vinculó a esos padrinos con las potencias que copresidían el Grupo de Minsk, a las que acusó de haber estado, y de seguir estando, detrás de Armenia.

Más claro pareció otro pasaje, en el que cuestionó a los dirigentes de «algunos países» que se atribuyen logros pasados o exageran su propio papel, una frase que en Turquía muchos leyeron como dirigida a Recep Tayyip Erdogan, quien en reiteradas ocasiones destacó el apoyo político y militar brindado a Bakú.

En ese marco, Aliev dijo:

«No necesitamos la ayuda ni el patrocinio de nadie. Cuando necesitábamos ayuda, nadie nos ayudó. Cuando teníamos un millón de refugiados, nadie nos tendió la mano. Todo lo que adquirimos lo compramos con dinero, incluidas todas las armas, a precios del mercado mundial, hasta la última bala. Ni una sola vez nos hicieron un descuento de un manat o de un dólar. Más aún: a veces nos vendieron a precios varias veces superiores a los del mercado mundial, y tuvimos que hacer la vista gorda».

La prensa iraní recuerda que en los últimos años Azerbaiyán adquirió una parte considerable de su armamento en Turquía, Israel y Pakistán, y sostiene que la alusión estaría dirigida a Ankara y no a los otros dos proveedores, ya que son justamente las autoridades y los círculos sociales de Turquía los que siempre remarcaron el apoyo brindado durante la guerra de Karabaj. Cabe recordar, de todos modos, que Aliev habló de las compras realizadas desde 2003 y que durante buena parte de ese período el principal proveedor de armas de Azerbaiyán fue Rusia.

El hiyab (velo islámico) y la exigencia de no interferir en los asuntos internos

En otro pasaje, nuevamente sin nombrar a ningún país, Aliev reclamó que nadie se entrometa en la vida interna de Azerbaiyán. La prensa iraní vincula esas palabras con las críticas a la reciente decisión de las autoridades de Bakú sobre la vestimenta escolar, que en los hechos prohíbe el uso del hiyab en las escuelas, aunque el presidente no mencionó el tema.

Esa decisión fue muy criticada en los medios, en círculos sociales y en las redes de Turquía. También los simpatizantes del partido islamista que gobierna ese país cuestionaron con dureza la medida.

Aliev afirmó que Azerbaiyán devuelve multiplicado cada golpe que recibe, «para que cada uno se quede en su lugar, no interfiera en nuestros asuntos, no meta la nariz en nuestra forma de vida y no nos diga qué hacer. Que cada uno vaya y se ocupe de su pueblo y de su Estado».

Varios fragmentos de estas declaraciones circularon ampliamente en las redes sociales turcas y en algunos medios, y recibieron críticas de usuarios turcos.

Según la prensa iraní, en Turquía algunos sectores calificaron las palabras de Aliev como «ingratitud», teniendo en cuenta el apoyo que Ankara dio al ejército de Azerbaiyán durante la guerra de Karabaj.

Los críticos turcos, según la misma fuente, señalan además que Aliev, que se declara musulmán y amigo de Turquía, sigue remarcando al mismo tiempo la necesidad de mantener relaciones estrechas con Israel.

Mientras tanto, en Israel hay figuras políticas que presentan a Turquía como uno de los principales adversarios en la región. El ex primer ministro Naftali Bennett llegó a afirmar que «Turquía es el nuevo Irán», y en la prensa turca se instaló la idea de que, después de Irán, el turno será de Turquía.

Una parte de la sociedad turca considera que en los últimos tres años, en particular desde el inicio de la guerra de Gaza, las relaciones con Aliev y con las autoridades de Bakú se fueron enfriando gradualmente.

De acuerdo con expertos iraníes, en un sector considerable de la sociedad turca está extendida la idea de que la política de Aliev de profundizar las relaciones con Israel contradice sus declaraciones de amistad con Turquía y la lógica del lema «una nación, dos Estados». Algunos críticos turcos incluso presentan la política de Bakú como consecuencia de vínculos excesivamente estrechos con Israel.

Irán, entre la cooperación económica y la competencia regional

Entre los mensajes del discurso también se puede destacar el tramo referido a Irán, que igualmente contenía algunas alusiones.

Aliev subrayó que Azerbaiyán desarrolló tanto el Corredor Medio como el Corredor Norte-Sur, y que se propone llevar a 30 millones de toneladas el volumen de cargas en tránsito por su territorio, frente a los 16 millones previstos para este año.

El dato es importante también para Irán, ya que en el marco del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur es uno de los socios clave de Azerbaiyán.

El mensaje de Bakú puede interpretarse así: Azerbaiyán está dispuesto a desarrollar la cooperación económica y de transporte con Irán, pero al mismo tiempo busca afianzar su posición como nodo central de las comunicaciones regionales.

Hubo además una alusión menos amable. Aliev denunció que «al lado nuestro» se difunden día y noche provocaciones en idioma azerbaiyano contra su país, una frase que muchos analistas interpretaron como dirigida a Teherán.

Así, los tramos del discurso referidos a Armenia, Turquía e Irán, aunque de contenido distinto, se inscriben en algunos ejes centrales de la política regional de Azerbaiyán: mantener la superioridad militar, la sensibilidad frente a las injerencias externas y la aspiración a convertirse en centro regional del transporte y la economía.

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