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Domingo 04 de Octubre - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Suren Sureniants, politólogo
¿Por qué se apura Aliev?
04 de Octubre de 2026

«Echarles toda la culpa a las autoridades anteriores de Armenia es injusto. Las autoridades actuales de Armenia también planteaban reclamos territoriales a Azerbaiyán e intentaban ofender al pueblo azerbaiyano con declaraciones sin sentido y fuera de lugar. Nunca debemos olvidar todo esto», declaró Ilham Aliev en el congreso del gobernante partido Nuevo Azerbaiyán.

La declaración es una demostración pública, y bastante evidente, de descontento con el gobierno de Nikol Pashinian.

En los hechos, Bakú da a entender que está disconforme con la manera en que Pashinian viene cumpliendo sus compromisos y que, si hace falta, puede usar sus declaraciones y posturas anteriores como una herramienta adicional de presión.

El gobierno armenio puso la agenda de paz con Azerbaiyán en el eje de su política, pero Bakú, en lugar de moderar su retórica, la viene endureciendo de manera sostenida en el último tiempo.

Una de las explicaciones posibles es que Azerbaiyán intenta plasmar cuanto antes en resultados políticos la ventaja de fuerza que le dejó la guerra, consciente de que la actual correlación de fuerzas en la región no es eterna.

Esta hipótesis encuentra respaldo también en la retórica de Hikmet Hajiev, asesor del presidente de Azerbaiyán.

Por un lado, Hajiev declara que Azerbaiyán ya vive en condiciones de paz, que crecen los vínculos comerciales y empresariales entre armenios y azerbaiyanos y que se aplican medidas de fomento de la confianza. Por el otro, insiste en que Armenia debe cambiar su Constitución y que solo después de eso la firma definitiva del acuerdo de paz será una realidad.

No es una contradicción, sino un reparto de tareas. El primer planteo es para el público internacional; el segundo, un mensaje dirigido a Ereván para recordarle que debe cumplir el compromiso asumido.

Llama la atención otra frase de Hajiev: afirma que Azerbaiyán quiere sellar la paz no solo con el gobierno de Nikol Pashinian, sino también «con el pueblo armenio».

En el fondo, a Azerbaiyán no le alcanza con el consentimiento del gobierno actual: Bakú quiere que los cambios que considera fundamentales tengan, dentro de Armenia, una legitimidad respaldada por un referéndum y un carácter lo más irreversible posible.

Pero ¿por qué Bakú se apura justo ahora?

Se apura porque la condición previa ya está en la agenda del gobierno actual de Armenia, y cualquier demora implica un riesgo.

Otra de las razones puede ser el posible cambio en la correlación de fuerzas en la región y, ante todo, el fortalecimiento del factor iraní.

Teherán declaró en reiteradas ocasiones que considera líneas rojas la violación de la integridad territorial de Armenia, la modificación de las fronteras internacionales y el cambio del statu quo geopolítico de la región. Irán es especialmente sensible a las vías de comunicación previstas a través del territorio armenio, que analiza desde la óptica de su propia seguridad y de su influencia regional.

Si Irán logra capitalizar su influencia regional, el cambio en la correlación de fuerzas en el Cáucaso Sur puede acotar el margen de presión que hoy tiene Bakú sobre Armenia.

Es justamente ahí donde la exigencia de reformar la Constitución de Armenia adquiere un significado adicional. No se trata solo de una condición previa mecánica para la firma del tratado de paz: Azerbaiyán intenta dejar asentado dentro de Armenia, en el plano jurídico y político, el resultado que busca.

Y ese resultado no se va a limitar a quitar la referencia a la Declaración de Independencia: el relato de «Azerbaiyán Occidental» y el lenguaje del «corredor» no van a desaparecer el día que esa referencia se elimine. El «último paso» del que habla Hajiev es el último solo entre las exigencias que Bakú plantea hoy; mañana, con toda seguridad, aparecerá una nueva lista.

¿Significa todo esto que Azerbaiyán se prepara para una nueva escalada militar?

Por ahora, los hechos de conocimiento público no alcanzan para una conclusión tan tajante. Lo que se ve con más claridad es otra tendencia: Bakú aumenta la presión política para conseguir cuanto antes lo que más adelante puede resultarle mucho más difícil.

Bakú considera que todavía no obtuvo de Armenia todo lo que quiere. Y se apura por conseguirlo ahora, mientras en Ereván haya un gobierno que asume como propia la exigencia de Bakú de reformar la Constitución, y mientras los acontecimientos regionales no cierren la actual «ventana de oportunidad» para la presión unilateral sobre Armenia.

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