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Sábado 03 de Octubre - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Marieta Khachatrian
La sociedad dio una clase magistral de cómo resistir la ventana de Overton
03 de Octubre de 2026

El informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) sobre las elecciones legislativas de Armenia registró irregularidades, entre ellas las vinculadas a que Armenia Próspera no haya entrado al Parlamento. Eso entusiasmó tanto a nuestra oposición que Armenia Fuerte convocó de inmediato a una conferencia de prensa, mientras que Armenia Próspera se dirigió con una declaración oficial a los organismos internacionales y a las representaciones diplomáticas acreditadas en el país para pedirles que no se limiten a constatar los problemas registrados.

Qué debería hacer la PACE, no lo sé. ¿Acaso no vimos informes así de la PACE sobre todas las elecciones parlamentarias desde la independencia, del tipo "hubo irregularidades, pero no incidieron en los resultados"?

Así que detengámonos en otras dos cuestiones, cuya importancia pública es mayor que el palabrerío poselectoral. Sobre todo porque la oposición empezó a trabajar bastante bien en el Parlamento, y lo que se ve de los opositores desde la tribuna parlamentaria disipa muchas ilusiones de los votantes.

La primera fue la conducta, nada excepcional, de la Televisión Pública el 27 de septiembre, aniversario de la guerra de los 44 días: la emisión de un recital festivo en el día de la memoria y el amplio rechazo que provocó en la sociedad, al que siguieron las disculpas de Tata Simonian y de la propia emisora. Sobre todo estas últimas fueron un indicio de que en el ánimo de la sociedad hay últimamente cambios tales que la Televisión Pública, es decir, el poder, se vio obligada a tenerlos en cuenta y a retroceder.

¿Por qué digo "el poder"? Porque trabajé, antes y después de la independencia de Armenia, en la televisión primero estatal y luego llamada pública, y más tarde seguí desde la prensa muchos episodios de su funcionamiento. Por eso puedo afirmar que esa televisión nunca llegó a ser pública en su lógica interna: no se convirtió en servidora de las amplias capas de la sociedad, sino que siguió siendo estatal, transmitiendo los puntos de vista del Estado y de las autoridades de turno. Discutir su política de contenidos e informativa es tema para otra nota, pero estoy convencida de que en esa estructura, desde el principio, siempre y también ahora, nada se mueve sin el conocimiento de los de arriba.

En ese sentido, la emisión del recital el día del aniversario de la guerra puede considerarse una nueva ventana de Overton para poner a prueba los planteos del poder. Pero fue, entre las aplicadas hasta ahora, la más riesgosa y la más cuestionable en términos morales: comprobar la capacidad de resistencia de la sociedad frente a futuras decisiones de alta sensibilidad. Por ejemplo, al quitar de la Constitución la referencia a la Declaración de Independencia, al decidir sobre los enclaves, ante delimitaciones desfavorables, al crear una comisión investigadora de la Asamblea Nacional sobre la Iglesia, en lo relacionado con la TRIPP, etcétera.

Digamos que la sociedad, a la que sobre todo nuestra oposición le puso todo tipo de calificativos porque en su mayoría no le sigue la corriente, dio una clase magistral de resistencia en una cuestión hipersensible para ella. Reaccionó de manera tan negativa en las redes sociales, de palabra y por escrito, que obligó al poder a desistir de una inclinación que ya había mostrado muchas veces: organizar actos festivos contrarios al sentido de los días de memoria, supuestamente con la idea de cambiar así la tradición de los armenios de lamentarnos.

No salió, no puede salir: todo tiene sus límites morales. La fecha consagrada a la memoria de nuestros muchachos caídos no puede ser la fecha de un festival del vino o de un recital de Tata. Esta victoria posicional de la sociedad frente a planteos contrarios a sus principios puede consolidarse en el futuro con nuevas manifestaciones, y debe servirle de lección al poder. La resistencia de la sociedad ya puede expresarse con más nitidez en distintas ocasiones y volverse política, más allá de la decepción de la mayor parte de la gente con la oposición. Eso lo ven tanto los organismos internacionales como las potencias que influyen en la clase política armenia.

Así que el poder debería pensarlo diez veces antes de actuar cuando se extralimita y pretende darle órdenes a la Diáspora, complicar hasta lo insoportable los trámites para obtener la ciudadanía armenia o renunciar a ella, y censurar la libre expresión en internet en todo el mundo. Lo mismo cuando le pone límites a Vahram Sahakian mientras deja que "Serik Gevorkian", su propia cuenta falsa, ataque libremente a las diputadas con calificativos sexistas en las redes. Con todas esas decisiones, el poder se debilita y la sociedad se fortalece.

"Recesión" es un término que se usa en economía, astronomía, salud y otros ámbitos, pero, con el sentido de retroceder desde un punto máximo, también se aplica a nuestra vida pública. Las observaciones anteriores llevan a pensar que hoy la recesión puede proyectarse sobre la imagen del poder (y, por qué no, también de la oposición): sobre el deterioro, o la caída a gran velocidad, de la confianza de la sociedad en sus pasos y en sus planteos.

La otra cuestión tiene que ver con los centros de inteligencia artificial (IA) creados en Armenia. Los motivos de las opiniones que llegan del lado ruso sobre su peligrosidad son comprensibles: ese país considera un paso en su contra todo lo que en el nuestro esté vinculado con Occidente, y eso no debería ser preocupación nuestra. Sin embargo, el viceministro de Industria de Alta Tecnología e IA, Davit Tadevosian, respondió en el Parlamento a preguntas sobre el tema que las observaciones sobre esos peligros están politizadas, y eso nos obligó a estudiar el problema. Vean qué peligros señala para Armenia la propia inteligencia artificial.

Como el equipamiento técnico de nuestros centros de IA está vinculado a Estados Unidos, según la legislación de ese país los organismos de seguridad estadounidenses pueden acceder a los datos almacenados en los servidores. O bien: si la capacidad de cómputo llegara a quedar al alcance de países bajo sanciones (Rusia, Irán), Armenia podría quedarse sin esas tecnologías.

Los centros de IA demandan una cantidad enorme de electricidad. Si la red energética no está preparada, habrá déficit de energía y aumento de precios. En términos geopolíticos, Armenia puede convertirse en blanco de ciberataques y de robo de datos por parte de los bandos enfrentados.

La capacidad de cómputo de los centros de IA va a atender en su mayor parte a empresas estadounidenses. En los hechos se van a usar nuestros recursos, pero nuestra ciencia y nuestra educación se van a beneficiar en una parte muy chica. Y puede producirse una fuga de nuestros especialistas hacia esos centros, lo que debilitaría la infraestructura propiamente armenia.

Los ciberataques de espionaje e inteligencia, por su parte, son particularmente peligrosos cuando los vecinos no son países amigos. Es cierto que, según se señala, Armenia puso en marcha la elaboración de una legislación y una estrategia para hacer frente a todos estos peligros.

Quizás la postergación en la Asamblea Nacional del debate del proyecto que obliga a verificar y registrar el código IMEI de los teléfonos al prestar servicios de telefonía móvil también pueda leerse en el contexto de la identificación de datos personales con herramientas de IA: con la preocupación de encontrar soluciones y de garantizar la confiabilidad de las bases donde se guardan esos datos.

*Overton: concepto de la ciencia política que designa el rango de ideas que una sociedad considera aceptables en un momento dado. Por extensión, se llama así al recurso de correr ese límite de a poco, tanteando la reacción de la gente, hasta que lo que era inaceptable pase a verse como normal. (N. de la R.)

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