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Miércoles 30 de Septiembre - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Hagop Badalian, analista político
Lo que está en juego no es la paz, sino Armenia
30 de Septiembre de 2026

Es evidente que la Ereván oficial hace todo lo posible por "marginalizar" el tema del "regreso de los azerbaiyanos", diluir la atención pública sobre eso y restarle importancia. En rigor, las autoridades armenias no tienen otra cosa para hacer. Y no solo en esta cuestión, sino en todo lo que tiene que ver con Azerbaiyán.

En este caso, sin embargo, evaluar correctamente este desafío se vuelve para Armenia una cuestión de principios. Para eso es clave explicarle a la sociedad qué está pasando y qué consecuencias va a tener. Y dejar en claro que el llamado "regreso de los azerbaiyanos" no es, ni mucho menos, un proceso de carácter físico. Lo físico es su última etapa, que para entonces ya será una cuestión puramente técnica. El proceso de fondo es jurídico-político: es el que hoy impulsa Azerbaiyán y con el que encierra a Armenia en una tenaza, en un bloqueo.

Hasta la ocupación de Artsaj, Azerbaiyán y Turquía buscaban someter a Armenia a un bloqueo de transporte, y de hecho lo aplicaban por su parte. Ahora, en cambio, Azerbaiyán abrió algunas rutas y pasó a ejecutar un bloqueo jurídico-político. La apertura de esas vías sirve precisamente para que sea más fácil adormecer la vigilancia de la sociedad armenia y su capacidad de reaccionar con lucidez.

Queda en pie una pregunta clave: si Armenia denuncia públicamente esa pretensión de Azerbaiyán como inaceptable, ¿pone en duda la paz? ¿O ese argumento no es más que un recurso propagandístico?

No hay forma de responder con precisión matemática. Los acontecimientos mundiales no son previsibles desde nuestra posición, y en la región la guerra y la paz dependen de la lógica de los movimientos y factores internacionales. Por lo tanto, mientras persista esta gran turbulencia en el mundo, mientras los grandes centros de poder hablen abiertamente incluso de hacerse la guerra entre sí (si finalmente lo harán o no es otro asunto), resulta sencillamente ridículo sostener que Armenia y Azerbaiyán pueden establecer la paz en una región que es un eslabón clave de una cadena geopolítica de primer orden.

En consecuencia, que Armenia le plantee objeciones a Azerbaiyán o que acepte en silencio todas sus exigencias y pretensiones da exactamente lo mismo en cuanto a las perspectivas y la solidez de la paz.

Porque la paz existe de nombre, pero no en los hechos. Lo que hay hoy es propaganda, no paz. Lo que hay hoy es una estabilidad de facto, no una paz consolidada en el plano político-militar y sociopsicológico.

Por eso, al defender los propios intereses no se puede poner en riesgo algo que no existe. En cambio, si no se defienden los propios intereses y derechos en el plano político, con una posición firme y argumentos de principio, lo que se pone en riesgo es cualquier lugar y papel propio como actor, tanto en el presente como en el futuro. Y eso implica privarse, paso a paso, incluso de la más modesta posibilidad de manejar riesgos y oportunidades frente a cualquier perspectiva de paz.

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