Nikol Pashinian, quien reconoció a la República de Artsaj como parte de Azerbaiyán —una entidad ocupante y genocida, artificial y espuria—, se dirigió el 24 de septiembre de 2026 al 81º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. En su discurso afirmó, en particular, que "armenios y azerbaiyanos tienen siglos de experiencia de convivencia pacífica".
Sobre esa frase, consideramos necesario hacer algunas precisiones.
Según las fuentes antiguas, en particular las grecorromanas, los armenios son uno de los pueblos más antiguos del mundo.
En cuanto a los azerbaiyanos, son sus propios investigadores quienes señalan que el etnónimo "azerbaiyano" surgió recién en 1936. Hasta entonces se los llamaba "tártaros del Cáucaso" o "turcos". Es decir, el término tiene apenas 90 años de historia.
Así lo admiten, tanto estadistas y dirigentes políticos como investigadores, los propios tártaros del Cáucaso, que más tarde pasarían a llamarse azerbaiyanos:
Otros representantes de los tártaros del Cáucaso confirman lo mismo: antes de mayo de 1918 no existía ningún Estado llamado "Azerbaiyán", y antes de diciembre de 1936 no existía ninguna nación llamada "azerbaiyana".
Por lo tanto, hablar de una nación azerbaiyana con siglos de existencia carece de todo fundamento.
En cuanto a la "convivencia pacífica" que mencionó Pashinian, también cabe hacer algunas observaciones.
Desde 1918, las autoridades de Azerbaiyán —presoviéticas, soviéticas y postsoviéticas— planificaron desde el poder y llevaron a cabo genocidios contra la población armenia: Lo hicieron en Bakú en 1918, en Shushí en 1920, y en Sumgait, Kirovabad y Bakú entre 1988 y 1990. En la República de Artsaj ocurrió entre 1991 y 1994, en 2016, en 2020 y en 2022-2023. Sobre todos esos hechos existen pruebas documentadas e irrefutables.
Hay que agregar, además, que la convivencia pacífica entre armenios y turcos, y entre armenios y tártaros del Cáucaso —conocidos desde 1936 como "azerbaiyanos"—, no es posible, al menos en un futuro previsible.
¿En qué se basa esta afirmación?
La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), del Consejo de Europa, dejó constancia de lo siguiente en su informe sobre Azerbaiyán del 28 de junio de 2002: "…en la sociedad azerbaiyana está hoy muy extendida una actitud negativa hacia los armenios. (…) Las instituciones públicas contribuyeron a avivar la hostilidad contra ellos. En general, el discurso de odio y las declaraciones públicas denigrantes contra los armenios son frecuentes".
Veinte años después, la situación no solo no mejoró: empeoró. Así lo demuestran las observaciones del comité correspondiente de la ONU.
El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU publicó el 22 de septiembre de 2022 sus observaciones finales sobre los informes periódicos 10º a 12º de Azerbaiyán. Allí constató que:
En definitiva, la afirmación de Nikol Pashinian de que "armenios y azerbaiyanos tienen siglos de experiencia de convivencia pacífica" no resiste el menor análisis crítico.