"Azerbaiyán libra contra Armenia y el pueblo armenio una guerra narrativa metódica y planificada"
Azerbaiyán lleva adelante contra Armenia y el pueblo armenio una guerra narrativa (narrative warfare) definida, organizada con método, pensada y elaborada. Va acompañada de la reescritura de la historia (revisionismo), de la destrucción o apropiación manifiesta del patrimonio nacional, cultural y religioso armenio y de la propaganda, incitación y difusión del odio contra Armenia y los armenios en foros internacionales. A esto se suman un ataque narrativo abierto contra el área histórica armenia y el intento de poner en duda la integridad territorial de la República de Armenia mediante la creación y circulación de narrativas falsas.
Otra línea de esta ofensiva es la albanización del patrimonio armenio, que no se limita al territorio de Artsaj ocupado por Azerbaiyán. También se van configurando reclamos sobre el territorio soberano de la República de Armenia, cuya expresión más concentrada es la narrativa ficticia y antiarmenia del llamado "Azerbaiyán occidental".
Lo enumerado es solo una parte de las acciones reales, y no pretendo ofrecer aquí un panorama completo de la guerra narrativa que Azerbaiyán libra contra Armenia.
Ahora, lo más importante: nada de esto es obra de una organización aislada o de grupos sociales (tampoco sería posible). Se trata de una cadena de acciones en secuencia lógica, coordinada por el poder estatal azerbaiyano.
Los principales protagonistas son el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliev, cuyas entrevistas contienen todas elementos de guerra narrativa contra Armenia, y su asesor Hikmet Hajiyev, cuya reciente visita a monumentos histórico-culturales y religiosos armenios, con la participación de representantes diplomáticos, completa esta ofensiva contra Armenia.
Cabe señalar que el canciller azerbaiyano, Jeyhun Bayramov, aunque intenta mostrar cierta contención diplomática, también está en la primera línea de esta guerra narrativa.
A esta tarea se pliegan casi todos los funcionarios del aparato estatal, además de personas y grupos que, en un sistema autoritario, se presentan como sociedad civil o comunidad de expertos pero que en la práctica están vinculados con el poder.
Podría aportar numerosos hechos y enlaces como base empírica, pero mi objetivo no es escribir un artículo académico. Quiero hablar de la guerra narrativa que libra Azerbaiyán, de la que no solo se habla poco en estos días, sino que además sus posibles peligros parecen pasarse por alto.
El objetivo de una guerra narrativa, por regla general, es generar en la opinión pública local e internacional una predisposición favorable hacia acciones futuras. Eso es precisamente lo que intentan hacer las autoridades de Azerbaiyán.