Nos gustaría estar equivocados, pero en el mundo, en las relaciones internacionales, cada vez se afianza más la aceptación de la ley del más fuerte en lugar del imperio de la ley.. Además, el poder, según en manos de quién caiga, puede ser un arma sumamente peligrosa, por sus manifestaciones nefastas e inesperadas y sus consecuencias.
Una manifestación de este tipo fue, por ejemplo, a comienzos de este año, la operación militar de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro del presidente de ese país soberano y de su esposa.
La generación mayor de hoy recordará seguramente aquel pequeño diálogo de los libros de lectura escolar, cuando uno de los niños decía: el sol es nuestro, está encima de nuestra casa, y el otro respondía: no, es nuestro, está encima de nuestra casa. Y seguramente muchos recordamos que, según los cables internacionales, el presidente Donald Trump había declarado hace unos días que la Luna pertenece a Estados Unidos. En una red social publicó una foto de la Luna con la leyenda "La Luna es nuestra" y, al final, una bandera estadounidense. Si fue en broma o en serio, cada uno puede sacar sus propias conclusiones.. Pero hace un tiempo, su declaración de que Canadá debería convertirse en un estado de Estados Unidos fue absolutamente en serio. Días atrás, además, Trump —cuya potencia recibirá por un período prolongado el 74% del derecho de administración de la ruta que atraviesa nuestro Syunik— publicó un mapa en el que Canadá, México, Cuba, Groenlandia y otros países aparecen pintados con los colores de la bandera estadounidense. Y esto no es, ni mucho menos, todo. Es sabido que, por ejemplo, el gobierno de Canadá, respondiendo en su momento a la mencionada declaración de Trump, subrayó que son un país grande e independiente y que jamás se convertirán en un estado de Estados Unidos.
Al mapa publicado por el líder de la superpotencia mundial respondió de inmediato, apenas hora y media después, también la presidenta de México, Claudia Sheinbaum: "México no es una colonia ni un protectorado de ningún otro Estado. Estamos orgullosos de ser un país libre, independiente y soberano", declaró la mandataria, quien además señaló que su gobierno busca "relaciones positivas" con la administración Trump.
¿Solo nosotros no?...
"No nos voten y habrá guerra", decía el líder del Contrato Cívico (CC), el primer ministro de Armenia, viejo y nuevo, Pashinian. "Mencionen el nombre de Artsaj y habrá guerra", dice ahora. "Hagan esto, no hagan aquello, y habrá guerra"…
En cuanto a la entidad llamada Azerbaiyán, tras vaciar de sus verdaderos dueños el Artsaj armenio milenario, ahora destruye o falsifica sistemáticamente nuestro patrimonio cultural, mientras desarrolla cada día las tesis falsas del "Zangezur oriental" y el "Azerbaiyán Occidental", declarando que toda Armenia y sus localidades son tierra y patria histórica azerbaiyana, e incluso llamando a nuestra capital "Irevan"…
Y sobre la nueva farsa azerbaiyana representada ahora en el Artsaj ocupado, orquestada por las autoridades azerbaiyanas ante los representantes del cuerpo diplomático internacional, mejor ni hablar, mejor callar, no sea que haya guerra. ¿Es este el camino hacia la paz?...
Azerbaiyán, por supuesto, no es Estados Unidos, y además, ¿cómo podría haber vencido a las fuerzas armadas armenias si no tuviera detrás a Turquía, Israel y otros apoyos externos? En cuanto al régimen que gobierna Armenia, está llevando al país, consciente o inconscientemente, por el camino de debilitar el factor de nuestros pilares nacionales internos y externos (la Iglesia Apostólica Armenia, la Diáspora), dividiendo a la nación con la hostilidad interna que se inyecta a diario, y debilitando con ello también la fuerza del Estado. En todo caso, esta es la opinión preocupada de este ciudadano.
Dicho sea de paso, resultó bastante elocuente la reacción complacida de la diplomática francesa ante esa visita y ante el impulso "restaurador" azerbaiyano en el Artsaj ocupado. Ella representaba a una Francia que, como copresidente durante largo tiempo del Grupo de Minsk, es también, en cierto modo, responsable de esta pérdida, y que se supone es amiga nuestra…