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Opinion - "Tengan un poco de dignidad"
Mensaje de Tavit Ishkhanian desde la cárcel de Bakú
09 de Septiembre de 2026

"Sepan que esto es una cuestión que afecta al honor de todos nosotros, y todavía más al de ustedes", afirmó Davit Ishkhanian desde una prisión azerbaiyana.

Me enteré por la prensa azerbaiyana de que la defensora de los Derechos Humanos de Azerbaiyán, señora Sabina Aliyeva, se refirió días atrás a los detenidos armenios que se encuentran en Azerbaiyán —es decir, a nosotros— y afirmó que todo se desarrolla dentro del marco de la ley, los derechos humanos y las normas internacionales; que mantiene encuentros confidenciales con nosotros y que no tenemos ningún problema.

Según la señora Sabina, desde el punto de vista del respeto de las normas de derechos humanos, todo está en orden.

Sí, confirmo que en tres años se reunió tres veces con nosotros. La última fue el 5 de mayo de este año. Durante esos encuentros que ella califica de confidenciales, hace cuatro meses le dimos abundante información, de manera abierta y clara, sobre las violaciones de nuestros derechos y de las normas del derecho internacional. Esperábamos su mediación y su apoyo.

No somos desagradecidos y, aprovechando la ocasión, quiero agradecer una vez más públicamente a la señora Sabina por su consideración y por el café, el té, los dulces y los libros que nos hizo llegar. Pero nuestros problemas no son de índole cotidiana; lo material es secundario.

Me veo obligado a plantear públicamente algunas preguntas dirigidas a la señora Sabina. Estoy seguro de que sigue la prensa y de que conocerá este mensaje.

El 5 de mayo, durante nuestro encuentro, le pedimos a la señora ombudsman, por escrito y de forma verbal, que hiciera llegar a mi familia las versiones en azerí y en armenio de la sentencia dictada el 5 de febrero por el Tribunal Militar de Bakú, ya fuera a través de mi abogado o de su colega en la República de Armenia.

También le informé de que ni mi abogado ni ningún otro defensor tenía esa sentencia. Y, dicho sea de paso, hasta hoy tampoco la tienen. Hay una prohibición.

"De la versión armenia no me ocupo; la versión en azerí voy a tratar de hacérsela llegar", fue su promesa.

Pasaron más de cuatro meses y no ocurrió nada. Mi familia y yo seguimos esperando, señora Aliyeva.

¿Tienen mi familia y mis allegados derecho a saber de qué se nos acusa y qué sentencia se dictó? Lo mismo vale para las familias de los demás detenidos. ¿Es esto una violación de derechos o de las normas vigentes, o no lo es?

A los abogados no se les entrega ni el acta de acusación ni la sentencia. ¿Es o no una violación de derechos? Nosotros mismos intentamos hacer llegar los documentos que tenemos en nuestro poder, pero tampoco nos lo permiten. Simplemente ponen obstáculos.

Ese mismo 5 de mayo le informé a la señora ombudsman de que la sentencia del 5 de febrero no había sido publicada en ningún sitio web. Ella se sorprendió, tomó algunas notas y… ¿qué pasó después?

Pasaron cuatro meses desde aquella conversación y siete desde que se dictó la sentencia. ¿Dónde fue publicada? ¿En el sitio del sistema judicial de Azerbaiyán? ¿Del Ministerio de Justicia? ¿Del gobierno? ¿De qué organismo?

¿Tal vez la publicaron ustedes mismos en su propio sitio? Al fin y al cabo, se nos acusa de crímenes de lesa humanidad. La comunidad internacional tiene derecho a saber a quiénes juzgan en Azerbaiyán, por qué y de qué manera.

¿Esto es una norma internacional, o no lo es? Yo lo llamaría puro medioevo.

Hay además otro problema. El 5 de mayo le informé que, desde el 22 de agosto de 2025, ni yo ni mis compañeros podemos otorgar un poder a una persona de confianza en la República de Armenia para que defienda nuestros intereses tanto dentro como fuera del país.

¿Y qué pasó? La señora ombudsman volvió a sorprenderse y tomó nota para adoptar medidas. Pero si ya se lo explicamos, y ella sabe perfectamente que la causa son los obstáculos artificiales impuestos por organismos estatales de Azerbaiyán.

Pasaron cuatro meses desde entonces, y trece desde agosto de 2025. ¿Cambió algo en más de un año? ¿Es esto una violación del derecho humano e internacional, o no lo es?

Además, le informo a la señora ombudsman que tampoco recibimos hasta este momento la resolución del Tribunal de Apelaciones de Bakú del 6 de agosto de 2026, referida a una audiencia de apenas 14 minutos, a la que asistieron también representantes de su propia oficina.

No la entregan, y punto.

Tal vez ahora la estén traduciendo al armenio y usen eso como excusa para demorar la entrega, o digan que el clima político está nublado, o que no es asunto suyo y que de nuestros derechos deben ocuparse los abogados.

Después de la audiencia no volvimos a ver a ningún abogado, ni hay quien responda a nuestras preguntas. Por cierto, pedí también la versión en azerí de la sentencia, pero sin ningún resultado.

Y hay muchas otras cuestiones semejantes, relacionadas con nuestros derechos y con las normas internacionales.

¿Qué tan accesible es realmente la Defensora de los Derechos Humanos de Azerbaiyán? ¿Cómo se puede establecer contacto por línea directa con esa oficina, ya sea desde el centro de detención del Servicio de Seguridad del Estado en Bakú o desde este establecimiento penitenciario?

Mejor no hablar demasiado de eso. No sería correcto. Lo diré en pocas palabras: de ninguna manera.

Estimada señora Sabina, espero que pronto podamos recibirla como huésped en nuestra hospitalaria celda.

Ahora, unas palabras para la Defensora de los Derechos Humanos de la República de Armenia y para los representantes de los organismos competentes de las autoridades armenias.

Estimada defensora de los Derechos Humanos de la República de Armenia: el 6 de mayo le hice llegar, a distancia, varias preguntas, con ciertas expectativas. El resultado fue cero.

No voy a repetir las preguntas, pero en ese momento ya dudaba de su sentido de la responsabilidad y de su valentía. Parece que no me equivoqué.

Para usted no habría sido ninguna dificultad conseguir, por cualquier medio, esa sentencia y el acta de acusación, y hacérselas llegar a mi familia. Al mismo tiempo, se habría informado del contenido y de qué acusaciones fabricadas y falsas se hicieron contra nuestro pueblo y nuestro Estado: cuestiones que hacen a nuestro honor.

No quiero extenderme. La invito ahora a visitar el establecimiento penitenciario de Umbaki, en Azerbaiyán, y a reunirse con nosotros.

Creo que, en el marco de las actuales relaciones políticas, esa visita encaja perfectamente y no debería presentar ninguna dificultad.

Venga y conozca a los condenados del llamado "juicio de la paz". Es probable que su colega de la República de Azerbaiyán la acompañe, y así podrá enterarse, como suele decirse, de primera mano, de todo lo que ocurre.

La esperamos.

Y a los organismos competentes y a los responsables de las autoridades de la República de Armenia, esto es lo que tengo para decirles en este momento:

Exijan y obtengan los documentos que la prensa azerbaiyana llama acta de acusación y dictamen, y las sentencias contra los "ciudadanos de la República de Armenia, de origen armenio", y analícenlos ustedes mismos: determinen si allí hay cuestiones que afectan a la condición estatal armenia, al Estado y a los derechos y al honor del pueblo armenio.

Nosotros, naturalmente, dimos y seguimos dando frente a todo esto respuestas y explicaciones fundamentadas, argumentadas y dignas.

No tengan dudas: este proceso se convirtió en un completo fiasco para el sistema judicial de Azerbaiyán.

Lo dijimos públicamente ante el tribunal. Otra cosa es cómo lo presenta la prensa dependiente y censurada que asiste a las audiencias.

Como se suele decir, la suciedad que queda bajo la nieve, tarde o temprano, sale a la luz.

Señores responsables del Estado: las 19 personas que se encuentran en Azerbaiyán son ciudadanos que llevan pasaporte de la República de Armenia.

Sepan que esto no es solo una cuestión de nuestro honor individual. Es una cuestión de honor para todos nosotros.

Y todavía más para ustedes.

Dicho en el lenguaje popular: tengan un poco de dignidad, de amor propio, y háganse cargo.

Tomen ejemplo de cómo otros países defienden a los suyos."

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