El triunfo del primer ministro Nikol Pashinian en las elecciones parlamentarias de Armenia le da un nuevo impulso al proceso de paz con Azerbaiyán respaldado por Estados Unidos. Así lo sostiene el analista Darren G. Spinck en una columna de opinión publicada en The Washington Times, donde plantea que el resultado electoral consolida el terreno abierto por el presidente Donald Trump en agosto de 2025, cuando reunió en la Casa Blanca a Armenia y Azerbaiyán y convirtió años de diplomacia estancada en un marco concreto para preservar la paz y abrir el comercio regional. Spinck es director gerente del Janus Forum e investigador no residente del Instituto Danubio.
En el centro de ese marco está el proyecto TRIPP (Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional), que conectará a Azerbaiyán con su enclave de Najicheván a través de territorio armenio y convertirá a Armenia en un nexo entre el Caspio y Europa
Según el autor, TRIPP le ofrece a Armenia beneficios significativos: transformaría su condición de país sin salida al mar en un activo económico, al atraer inversiones y reducir los costos de transporte. También contribuiría a sostener la paz, en la medida en que los países vecinos tendrían un interés concreto en unas rutas que seguirían bajo soberanía y jurisdicción armenias. A la vez, reforzaría el papel de Estados Unidos en una región de peso estratégico y abriría oportunidades comerciales para empresas estadounidenses, a medida que se tiendan nuevas vías de transporte en el Cáucaso Sur.
Sin embargo, Spinck advierte que el acuerdo entre Armenia y Azerbaiyán no puede sostenerse únicamente sobre rutas comerciales. Uno de sus componentes más importantes, señala, es la liberación de los 19 prisioneros armenios que Azerbaiyán todavía retiene en Bakú. Para muchos, sostiene el columnista, la falta de su regreso es una señal de que la guerra no terminó del todo, y su liberación le daría al acuerdo un fundamento humano que hoy le falta.
El autor plantea que Trump debería mostrar mayor actividad tanto en la liberación de los prisioneros armenios como en el desbloqueo de las comunicaciones regionales. Recuerda además que, de cara a las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, la comunidad armenio-estadounidense —estimada en más de un millón de personas— sigue de cerca la postura de Washington sobre estas cuestiones.