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Miércoles 12 de Agosto - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Suren Sargsian, especialista en relaciones internacionales
Un año después de los Acuerdos de Washington
12 de Agosto de 2026

En los últimos días, los temas centrales de debate en la esfera política de Armenia han sido los acuerdos alcanzados entre Armenia y Azerbaiyán con mediación de Estados Unidos, el primer aniversario de esos acuerdos y la conversación telefónica entre el primer ministro de Armenia y los presidentes de Estados Unidos y Azerbaiyán.

En efecto, la administración Trump logró en el Cáucaso Sur algo que ninguna administración estadounidense anterior había conseguido desde 1991. Se trata de la idea de conectar Asia Central con Europa a través del Cáucaso Sur y el Corredor Medio, junto con la perspectiva de integrar a Armenia en las cadenas globales de suministro. La iniciativa tiene un peso estratégico para Washington porque crea rutas de transporte y comunicación ininterrumpidas que evitan a Rusia, China e Irán. El concepto en sí no es nuevo, pero nunca antes había llegado a esta etapa de implementación.

Resulta evidente que el factor tiempo es crítico y que el proyecto debe implementarse lo antes posible. Precisamente por eso el rol de la burocracia de Washington se ha reducido de manera significativa en este proceso. Se hace todo lo posible para que el proyecto se ponga en marcha con la mayor rapidez y para que no surjan obstáculos adicionales dentro del sistema administrativo estadounidense que puedan afectar los plazos de implementación.

Esto vale tanto para el Departamento de Estado, donde los procesos de toma de decisiones suelen ser lentos, como para el Consejo de Seguridad Nacional, donde las decisiones y los escenarios de política también pueden demorar bastante tiempo en gestarse. Por el momento, estos obstáculos prácticamente no existen: ambas instituciones, que suelen competir entre sí, están encabezadas por Rubio y, al menos en el caso de este proyecto, las decisiones parecen tomarse con bastante rapidez.

También es importante referirse al nombramiento de Konstantín Sokolov, que generó interpretaciones muy diversas. Su designación debe entenderse dentro del mismo marco estratégico. Sokolov conoce bien el entorno empresarial de Armenia, tanto sus fortalezas como sus debilidades. Más importante aún, su nombramiento también se explica por esa misma lógica de reducir la burocracia. Sokolov tiene vínculos directos con figuras clave de la administración Trump, lo que le garantiza respaldo inmediato e incondicional para avanzar con el proyecto TRIPP —la Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional— y con la iniciativa más amplia de conectividad regional.

En este momento, los principales factores que complican el proyecto TRIPP son la cuestión ferroviaria y la tensa relación entre Estados Unidos e Irán. TRIPP es el proyecto estratégico estadounidense ubicado más cerca de la frontera con Irán, con todo lo que eso implica. Esto podría generar ciertas preocupaciones del lado estadounidense, en particular durante el actual período de tensiones crecientes, y podría ralentizar la implementación del proyecto.

Al mismo tiempo, es necesario entender qué podría pasar si TRIPP finalmente no se construye, ya sea por las realidades propias de la región, por una eventual guerra entre Estados Unidos e Irán, por la situación política interna estadounidense o por otros factores. ¿Qué pasará con Armenia si el proyecto TRIPP no se implementa?

Azerbaiyán ha declarado repetidamente que, más allá de todo, quiere contar con su propia conexión hacia Najicheván, y que Armenia debería otorgarle un corredor para establecer esa conexión, ya que de lo contrario la iniciativa estadounidense no podría implementarse.

El segundo escenario posible es que Rusia intente convertirse en mediadora de este proceso, apoyándose en la declaración trilateral del 9 de noviembre de 2020, según la cual Rusia se comprometió a garantizar la conexión entre Azerbaiyán y Najicheván a través del territorio armenio, y a garantizar su seguridad.

Por supuesto, también podrían surgir otros mediadores: países capaces de ejercer influencia tanto sobre Azerbaiyán como sobre Armenia. Por ejemplo, Turquía o China podrían intentar actuar como mediadores e implementar el proyecto por sí mismos si, por algún motivo, Estados Unidos no logra concretarlo en el corto plazo.

En general, todo indica que Washington está decidido a avanzar con el proyecto lo más rápido posible y en el plazo más breve factible.

La razón es clara: la administración Trump quiere ver el proyecto implementado mientras, tanto Irán como Rusia siguen ocupados con sus propios problemas, y mientras Donald Trump siga siendo presidente de Estados Unidos. Por eso Washington muy probablemente redoblará sus esfuerzos y destinará aún más recursos para avanzar con el proyecto. Es probable que, en el período que viene, aparezcan señales claras de mayor actividad estadounidense, junto con un esfuerzo más concertado para llevar el proyecto a buen puerto.

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