"Por un lado lo llaman por su nombre civil, por el otro lo juzgan como Katolikos": la crítica del jurista Arthur Ghambarian
El exvicepresidente del Comité de Investigación de Armenia, doctor en Derecho, profesor y Jurista Emérito de la República, Arthur Ghambarian, cuestionó la incoherencia con la que el poder político armenio y los funcionarios que le responden se refieren al Katolikos de Todos los Armenios, Karekín II, en medio del juicio penal que enfrenta junto a otros seis obispos.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, Ghambarian sostuvo que las autoridades "se rigen por una lógica extraña": por un lado se dirigen al Katolikos por su apellido civil, como si no reconocieran su condición de Vehapar (Su Santidad), y por el otro lo juzgan precisamente como Katolikos, al imputarle el incumplimiento de un acto judicial en ejercicio de sus funciones eclesiásticas.
"No resulta convincente el argumento de que se trata simplemente de un discurso o una valoración política", señaló el jurista, "ya que esa valoración proviene de organismos estatales que son, al mismo tiempo, instituciones jurídicas y que, por lo tanto, están obligados en primer lugar a regirse por las reglas de la lógica y del derecho".
El contexto del juicio
La causa contra Karekín II y seis miembros del Consejo Espiritual Supremo se inició el 7 de agosto en el tribunal de primera instancia de la provincia de Armavir, con sede en Echmiadzín, y avanza bajo régimen de audiencias cerradas. Se les acusa de haber obstruido la ejecución de una resolución judicial vinculada a la destitución del obispo Guevorg Saroian como primado de la diócesis de Masyatsotn, dispuesta en enero por el propio Katolikos.
Durante la primera audiencia, el juez a cargo, Hakob Manukian, se excusó de intervenir al revelar que había recibido su matrícula de abogado años atrás de manos de Ara Zohrabian, uno de los defensores en la causa. El expediente fue reasignado al juez Serzh Rushanian.
El caso se da en un clima de fuerte tensión entre el oficialismo y la Iglesia Apostólica Armenia, en medio de fuertes críticas que calificaron el enjuiciamiento del Vehapar como una "jornada de vergüenza nacional".