Hasta el 10 de julio, seguía sin precisarse cuándo someterá el Kneset a debate y votación la propuesta del gobierno israelí sobre el reconocimiento del Genocidio Armenio. Ninguna fuente oficial ni medio israelí ofrece un plazo concreto: solo se menciona que ocurrirá "en los próximos días".
Cualquiera sea el desenlace, lo que sigue resulta relevante, porque se refiere a la reacción oficial de la República de Armenia tras el reconocimiento del gobierno israelí, que aquí resumimos a través de la mirada de distintos analistas y comentaristas.
"La fría reacción de Ereván ante el reconocimiento del Genocidio Armenio por parte del gobierno israelí lo dice todo. Mientras Turquía y Azerbaiyán condenaron con dureza el paso del gobierno israelí, el primer ministro Pashinian declaró que Ereván no considera necesario reaccionar y que no convertirá el genocidio en un arma política", escribió Itamar Eichner en Ynet el 30 de junio.
"Bajo Pashinian, Armenia intenta acercarse a Occidente sin dejar de mantener y profundizar sus vínculos con Irán. Ese lazo con Teherán se explica en parte por la estrecha relación de Israel con Azerbaiyán, rival de Armenia. Ese triángulo regional coloca a Ereván ante un nudo complejo a la hora de pronunciarse sobre la decisión israelí. Si bien el reconocimiento del genocidio tiene desde hace tiempo un peso histórico y moral para los armenios, el momento elegido por Israel y el contexto político le dificultan a Armenia aceptarlo como un simple gesto de solidaridad. En los últimos años, además, Armenia dio pasos que la alejaron de la posición regional de Israel.
Hace cerca de dos años, Ereván anunció el reconocimiento de Palestina. Turquía y Azerbaiyán reaccionaron al reconocimiento israelí como un enfrentamiento político; Armenia, en cambio, respondió deliberadamente con frialdad. El mensaje de Pashinian es que, en las batallas geopolíticas actuales, el genocidio no es una carta para jugar, ni siquiera cuando lo reconoce un país que durante décadas evitó hacerlo. En ese sentido, el silencio de Armenia podría ser la señal más elocuente. El reconocimiento de Israel es un paso histórico, pero Ereván parece no estar dispuesto a permitir que determine su política exterior o que pase a formar parte de la confrontación regional de otro."
El 30 de junio, en el diario austríaco Der Standard, Gudrun Harrer publicó un comentario titulado "¿Por qué en Armenia no se celebra que Israel reconozca el Genocidio Armenio?". "Los suministros de armas de Israel ayudaron a Azerbaiyán a recuperar el control de Nagorno Karabaj. Las relaciones armenio-israelíes no son buenas: Bakú provee petróleo; Jerusalén, armas. Eso derivó en la superioridad militar de Azerbaiyán y permitió que en 2023 retomara el control del enclave armenio de Nagorno Karabaj. A Israel, Azerbaiyán también le interesa como vecino de Irán: es una realpolitik aceptable, transaccional, propia de la era Trump. Aunque las relaciones israelí-turcas están en su punto más bajo, Trump tiene previsto asistir la próxima semana a la cumbre de la OTAN en Ankara con un 'paquete de regalos' (se refiere a los F-35) para el propio Erdogan, el mismo que acusa a Israel de genocidio y lo compara con los nazis. Y, aun así, Israel le perdona a Armenia haber reconocido a Palestina en 2024."
El medio turco-alemán nex24.news tituló el 1 de julio: "Pashinian condena la decisión de Israel sobre el genocidio", y agregó en el copete: "giro sorprendente: el primer ministro armenio Pashinian critica el reconocimiento de Israel y lo considera un arma política" (el 29 de junio, en una rueda de prensa, Pashinian había respondido textualmente a una pregunta de un corresponsal de Radio Azatutyun: "No vemos necesidad de reaccionar, porque consideramos que no involucrarnos en la instrumentalización política del Genocidio Armenio responde a los intereses de la República de Armenia", N. de la A.).
"Tras el silencio del gobierno armenio durante el domingo, el lunes el primer ministro formuló ante los periodistas, con sorprendente claridad, que en lugar de saludar la decisión de Jerusalén, rechazaba la iniciativa israelí", escribe el citado sitio.
Junto a la nota se incluyó un video con el mensaje de agradecimiento que Pashinian le había dirigido en 2021 al presidente estadounidense Biden por el reconocimiento del Genocidio Armenio, y se vincula el cambio de tono del gobierno armenio con el hecho de que, desde 2022, Armenia mantiene relaciones diplomáticas con Turquía.

Fotografía de la Marcha de las Antorchas, tomada por el fotógrafo Karen Minasian y difundida por la prensa israelí.
All Israel News publicó el 1 de julio un extenso comentario titulado "¿Por qué el gobierno armenio no celebra el reconocimiento oficial del Genocidio Armenio por parte de Israel?", en el que intenta explicar la falta de reacción de la Cancillería armenia tras la declaración del primer ministro. Al cierre de la nota, firmada por J. Micah Hancock, se lee: "Si Israel quiere convencer a Armenia de que este reconocimiento no es simple teatro político, deberá mostrar hacia el tema el mismo respeto que exige para la memoria del Holocausto."
El autor fue particularmente cuidadoso al recoger también las duras reacciones de armenios en distintas plataformas. Destacó en especial la declaración "cautelosa" del Comité Central de la Causa Armenia, publicada en Asbarez, que —según el propio Hancock— "saluda el paso de Israel, pero al mismo tiempo lo acusa de haber estado involucrado en la muerte de armenios durante el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán". El artículo señala en particular dos opiniones marcadamente negativas: las del exdiputado Mihran Hakobian y del músico Serj Tankian. "Es el colmo del cinismo inmoral: un Estado fascista 'reconoce' el Genocidio Armenio de 1915, un Estado que desde su fundación ha sido, después de Turquía, el más activo en la lucha contra el reconocimiento internacional del genocidio armenio, directamente involucrado en el asesinato de armenios en Artsaj y que hoy lleva adelante un genocidio evidente en Gaza", escribió Hakobian. "Una postura similar expresó el vocalista de SOAD (System of a Down), Tankian, descendiente de inmigrantes con ciudadanía estadounidense, en un video publicado en Instagram con una reacción cargada de insultos, en el que acusó al gobierno israelí de manipular la historia armenia", escribe el autor, citando sus palabras: "El hecho de que este gobierno, que está llevando adelante un genocidio en Gaza y en Líbano, haya decidido reconocer el genocidio cometido contra mis abuelos y abuelas, es lo peor que podían hacernos a los armenios: manipular nuestra historia, nuestro genocidio y nuestro dolor en función de su propio interés político." Hancock califica estas opiniones de "cínicas" y recoge también, de The Jerusalem Post, unas palabras de un alto funcionario del Patriarcado Armenio de Jerusalén, el obispo Koryun Baghdasarian: "con este paso, el gobierno cumplió con su deber moral. Como nación que sobrevivió al Holocausto y fundó un Estado inmediatamente después, tenía el deber moral de reconocer el Genocidio Armenio."
El comentarista de All Israel News señala que "muchos dirigentes políticos armenios interpretan el reconocimiento del gobierno israelí en el trasfondo del conflicto israelí-turco. El reconocimiento de Israel precedió a la cumbre de la OTAN en Ankara, que prometía a Turquía el suministro de los F-35 estadounidenses. Y el primer ministro reelecto, Pashinian, encabeza un movimiento que, alejándose del reclamo del Genocidio de 1915, se concentra en la paz y la integración con Turquía y Azerbaiyán, entendiéndolo como parte de los esfuerzos por profundizar las relaciones con Europa", escribe Hancock.
Foto de portada: Israelnetz publicó la fotografía de Victor Pietschmann, "El éxodo de los armenios de Erzurum".