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Martes 23 de Junio - Buenos Aires - Argentina
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Opinion - Suren Sargsian, para The Armenian Mirror-Spectator
La opinión pública armenia dividida en materia de política exterior
23 de Junio de 2026

 

El 7 de junio se celebraron elecciones parlamentarias en Armenia, cuyo resultado fue la reelección de las autoridades gobernantes, que continuarán al frente del país durante los próximos cinco años. El primer ministro Nikol Pashinian, quien llegó al poder tras la revolución de 2018, obtuvo así por tercera vez consecutiva un mandato parlamentario e inicia la formación de un nuevo gobierno sobre la base de esos resultados. Las elecciones recientes fueron excepcionales en varios aspectos.

Conviene detenerse en los factores externos que probablemente incidirán de manera significativa en el futuro de Armenia en los años venideros. Pashinian no logró superar el umbral del 50 por ciento: obtuvo aproximadamente el 49 por ciento de los votos. Sin embargo, contará con mayoría parlamentaria gracias a las características propias del sistema electoral armenio y a la dispersión de los sufragios de los partidos que no alcanzaron el umbral para ingresar al parlamento, lo que le aseguró 63 escaños en la Asamblea Nacional. Esto significa que alrededor del 51 por ciento de los votantes no depositó su confianza en Pashinian y optó por candidatos alternativos.

Esta realidad probablemente complicará los esfuerzos de Pashinian en política exterior, ya que los cuestionamientos sobre la legitimidad de las grandes decisiones seguirán surgiendo. Si bien posee mayoría parlamentaria, le resultará considerablemente más difícil invocar un amplio consenso nacional. Otro desafío concierne al cumplimiento de ciertos compromisos internacionales asumidos por su gobierno, en particular los vinculados a la normalización de relaciones con Azerbaiyán y Turquía. Las complicaciones políticas y diplomáticas, en consecuencia, difícilmente podrán evitarse.

Uno de los rasgos más llamativos de estas elecciones fue la injerencia externa directa e indirecta que se desplegó a lo largo de toda la campaña. Diversos actores —entre ellos países europeos, Turquía, Azerbaiyán, Estados Unidos y Rusia— buscaron, de distintas maneras, influir sobre los votantes y encauzar el apoyo hacia determinadas fuerzas políticas. La sociedad armenia, en definitiva, no otorgó ni al gobierno ni a la oposición un mandato claro para un cambio sustancial en la orientación de la política exterior del país. Se trata de un fenómeno notable y, en muchos sentidos, sin precedentes en los treinta años de historia de la República de Armenia.

Por consiguiente, se avecinan tiempos difíciles para Pashinian, especialmente en lo que respecta a la normalización de relaciones con Azerbaiyán. Deberá convencer de algún modo a la ciudadanía de adoptar una nueva constitución y de modificar aquellas disposiciones constitucionales que Azerbaiyán y Turquía señalan como condición previa. En estas elecciones, Pashinian obtuvo alrededor de 730.000 votos. Para aprobar un referéndum constitucional se necesitan bastantes más, y resulta difícil imaginar qué ocurriría en caso de que ese referéndum fracase.

Por otra parte, existe una activa participación estadounidense en la construcción y operación de la Ruta Trump, que aparentemente no está vinculada a la firma de un acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán. Trump considera que la paz ya está establecida y ha comenzado a impulsar con vigor la agenda norteamericana a través de proyectos destinados a conectar Asia Central con Europa a través del Cáucaso Sur.

La opinión pública armenia contempla esta situación desde dos perspectivas. Por un lado, las presiones y declaraciones de Rusia no produjeron los resultados esperados, y la mitad de la sociedad sigue inclinada a creer que Pashinian la conducirá hacia Europa. Por el otro, el respaldo brindado por la Unión Europea y los Estados Unidos al más alto nivel no fue suficiente para que Pashinian superara el 50 por ciento de los votos y avanzara en su supuesta agenda europeísta. Ha quedado en evidencia que la opinión pública armenia está profundamente dividida y que, en estas condiciones, cualquier cambio en el rumbo de la política exterior del país no será aceptado de manera unánime.

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Suren Sargsyan es experto en política exterior de los Estados Unidos, investigador y analista político. Fundador del Centro Armenio de Estudios Americanos, con sede en Ereván.

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