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Opinion - Video con máscaras en plena campaña
Pashinian amenaza a la oposición: "Los voy a destruir"
18 de Mayo de 2026

En el marco de la campaña electoral para las elecciones parlamentarias del 7 de junio de 2026, el primer ministro Nikol Pashinian protagonizó un nuevo episodio de tensión política al exhibir públicamente, durante un acto de campaña, un video en el que se escuchan voces con acento de Artsaj (Karabaj) cuyos protagonistas usan máscaras. Sin más evidencias, Pashinian atribuyó el material a sus rivales opositores y lo presentó como propaganda en su contra.

Lejos de limitarse a denunciarlo, el primer ministro lanzó amenazas directas y explícitas contra Robert Kocharian, Serzh Sarkisian, Gagik Tsarukyan y el empresario Samvel Karapetian —a quien calificó como "el oligarca de Kaluga"—, declarando públicamente que los va a "humillar, arrodillar y destruir." Las expresiones, pronunciadas en un acto de campaña oficial, agudizaron el clima de crispación que ya venía marcando estos comicios.

El analista político Ara Poghosian fue contundente en su lectura del episodio: "Hay que tener al menos problemas serios en la cabeza para hacer algo así." Para Poghosian, la maniobra responde a una lógica conocida: Pashinian recurre sistemáticamente al rol de víctima, presentándose como un perseguido acechado por múltiples frentes, para movilizar emocionalmente a su electorado y deslegitimar a sus adversarios.

El analista señaló además que el video tiene todos los rasgos de una operación fabricada: en la era actual, con las herramientas tecnológicas disponibles, es perfectamente posible rastrear el origen y la trayectoria de cualquier material audiovisual que circula en redes. "Es evidente que a ningún artsaktsí (armenio de Artsaj) se le ocurriría algo así, menos aún en las circunstancias actuales", sostuvo, en referencia a la condición de desplazados en que viven decenas de miles de armenios expulsados de Nagorno Karabaj en 2023.

Para Poghosian, el episodio funciona como un "papel de tornasol": un pretexto para señalar a cualquier persona —en particular si tiene origen artsaktsí— como terrorista o agente opositor, y así justificar su persecución. "La difusión del odio y el caos es quizás la herramienta favorita de Pashinian", afirmó el analista, quien subrayó que el primer ministro apunta con esta estrategia a desactivar posibles protestas postelectorales antes de que ocurran.

"Nikol sabe que los resultados que busca en las elecciones van a generar una ola de indignación, y por eso ya se está preparando para impedirla", advirtió Poghosian, quien recordó que esta misma tecnología política fue aplicada antes del referéndum constitucional de 2015. La diferencia, señaló, es que hoy ninguna de sus puestas en escena resulta creíble para la ciudadanía.

El contexto en que se produce el incidente es de fuerte tensión preelectoral. Diecinueve fuerzas políticas compiten en unos comicios que muchos describen como un referéndum sobre el rumbo del país. Samvel Karapetian, el principal empresario opositor y financista histórico de la Iglesia Apostólica Armenia, permanece bajo arresto domiciliario, extendido por tres meses, lo que le impide hacer campaña en persona. Desde la tribuna de la Asamblea Nacional, Pashinian ya había calificado a quienes votan por la oposición como "perros y chacales". 

Días atrás, durante una recorrida de campaña en Ereván el 14 de mayo, una refugiada de Artsaj confrontó directamente al primer ministro: "Ya entregaron Karabaj; ¿qué más piensan entregar ahora?"

El video de las máscaras, la xenofobia hacia los armenios de Artsaj que destilan sus palabras, y las amenazas a la oposición configuran, según Poghosian, no un accidente sino una estrategia deliberada: la del gobernante que, incapaz de ganar en el terreno de las ideas, apuesta por el miedo, la división y la intimidación como instrumentos de supervivencia política.

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