SECCIONES
ARMENIA
LOCALES
DIÁSPORA
UGAB
INSTITUCIONES
EMPRENDIMIENTOS Y PYMES
OPINION
AGENDA
SOCIALES
EDICIONES
Temp.: -
Hum.: -
Domingo 19 de Abril - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Arman Abovian, analista político
El miedo como herramienta de sometimiento
19 de Abril de 2026

El interminable festival de absurdos antiarmenios, generosamente condimentado con narrativas turcas, continúa. Durante su última conferencia de prensa, Nikol Pashinian volvió a declarar que la presencia del Ararat como símbolo de la identidad armenia sería supuestamente una "amenaza" y podría generar pretensiones territoriales sobre Armenia.

Las mentiras y manipulaciones que promueve Pashinian son refutadas por los propios turcos y azerbaiyanos, quienes de manera sistemática —sin prestarle la menor atención al lado armenio— impulsan la tesis de la ocupación de todo el territorio de Armenia en el marco del concepto de "Azerbaiyán Occidental".

Debe destacarse especialmente que el gobierno de Pashinian impone, de manera solapada pero persistente, la siguiente narrativa: o la población de Armenia renuncia a su identidad nacional, o habrá guerra.

Cuando Pashinian declara que incluso pronunciar la palabra "Artsaj" o exhibir su bandera conducirá a la guerra, nos está preparando a todos —absolutamente a todos, incluidos sus propios seguidores— para convertirnos en "alimento" del monstruo turco-azerbaiyano.

Siguiendo la cadena lógica de Pashinian, puede concluirse que, según su concepción, el recuerdo mismo de Artsaj ya es "guerra".

El recuerdo de las mujeres y los niños armenios asesinados y torturados en Sumgait y Bakú es "guerra".

El recuerdo de las iglesias armenias destruidas en Artsaj, Najicheván y Armenia Occidental es "guerra".

El recuerdo del bloqueo, cuando sus "socios" turcos y azerbaiyanos sometían al hambre a mujeres y niños armenios, es "guerra".

El recuerdo de Sardarabad es "guerra".

El recuerdo del Genocidio es "guerra".

El recuerdo del monte Ararat sagrado, símbolo de la identidad armenia, es "guerra".

El recuerdo de nuestras victorias es "guerra".

En definitiva, cualquier recordatorio de que somos armenios es declarado "guerra".

Según su lógica, el presagio de guerra no es el Artsaj vaciado de su población, no son las humillaciones perpetradas contra el pueblo armenio, no son las pretensiones territoriales en el marco del absurdo concepto de "Azerbaiyán Occidental": es nuestra memoria, la memoria de quiénes somos.

Dicho de otro modo, la "paz", tal como él la concibe, es el estado en que nos convertimos en una masa embrutecida por el miedo, despojada de honor, dignidad, identidad nacional e instinto de autopreservación.

Sin embargo, el razonamiento conduce inevitablemente a una conclusión más grave: ahora mismo, Nikol Pashinian y su equipo, amenazándonos con la guerra, nos exigen obediencia hacia quienes mañana podrían venir a matarnos, a nuestros hijos y familiares, y a habitar nuestras casas.

La lógica indica que, lamentablemente, la realidad es exactamente esa.

Más leídas