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Jueves 16 de Abril - Buenos Aires - Argentina
PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Dr. Arshavir Gundjian, miembro de la Orden de Canadá
De cara a las elecciones de la Asamblea Nacional de Armenia
07 de Abril de 2026

Todo el pueblo armenio está obligado a comprometerse sin vacilaciones, tomando como norte, principalmente, los Supremos Intereses Nacionales

El presente artículo subraya que la Diáspora Armenia es una parte inseparable de la nación armenia. Como tal, tiene la obligación de estar presente de manera oficial y participar en las próximas elecciones nacionales que se celebrarán en Armenia, a partir de ahora, al menos, enviando observadores.

Responsabilidad Panarmenia

El próximo 7 de junio tendrán lugar las elecciones legislativas ordinarias de la Asamblea Nacional de Armenia. La campaña electoral ya ha cobrado gran impulso en la vida interna del país.

Estas elecciones, que por sí mismas determinarán el próximo liderazgo político de Armenia y a su Primer Ministro, revisten un carácter excepcionalmente decisivo y determinante dadas las actuales condiciones políticas nacionales e internacionales, sin precedentes y extraordinariamente complejas y confusas. Pues de su resultado depende no solo el perfil que Armenia tendrá en el futuro próximo, sino también, y en lo fundamental, el perfil de toda nuestra nación a lo largo de los numerosos años venideros y su destino a largo plazo, en el más literal sentido existencial.

Teniendo todo esto en cuenta, el pueblo armenio en su totalidad, es decir, en primer lugar, naturalmente, los ciudadanos de Armenia, pero no solo ellos, sino también, e indudablemente, la inmensa Diáspora que completa la estructura del pueblo armenio, tiene la obligación de considerarse ante una gran responsabilidad: la de influir, con toda la capacidad de que disponga y por todas las vías a su alcance, en el resultado de estas elecciones, teniendo como guía, principalmente, los supremos intereses nacionales.

El Rol de la Prensa Armenia

De cara a las elecciones, se espera que la prensa armenia se concentre cada vez más, día a día, con análisis y reportajes, orientando la atención de la sociedad armenia consciente hacia las cuestiones urgentes que estas elecciones suscitan.

Ya es muy larga la lista de problemas serios que, en este contexto, han planteado los distintos grupos políticos en el frente interno, es decir, dentro de Armenia. Sin embargo, este artículo no trata esta vez de todo eso, sino que nuestro objetivo es recordar la existencia de la inmensa Diáspora Armenia, completamente olvidada en medio del "ruido" general que se ha creado, y abordar la cuestión fundamental de rectificar su ausencia.

La Importancia Vital de la Interdependencia entre Armenia y la Diáspora

Entre los problemas fundamentales, ocupa un lugar de especial importancia la cuestión de las obligaciones recíprocas y los derechos mutuos entre la Diáspora Armenia y Armenia. Puede decirse que desde el Genocidio Armenio, en el transcurso de los 111 años que han pasado, excepto por algunas iniciativas esporádicas y temporales, desafortunadamente esta cuestión nunca ha sido objeto, a escala nacional, de un debate serio, un análisis profundo y una conclusión definitivamente aplicable.

En estos días, resulta aún más preocupante la actitud que las actuales autoridades de Armenia han adoptado respecto a la Diáspora: no solo de manifiesta tibieza, sino de abierto desprecio. Es por ello que el autor de estas líneas plantea, mediante este artículo, de manera clara y como asunto que merece un serio debate nacional de cara a las elecciones en Armenia, la inevitable cuestión de definir las obligaciones y los derechos mutuos entre la Diáspora y Armenia.

El Rol que le Corresponde a la Diáspora en la Conformación de las Autoridades de Armenia

Es un hecho que, a través de este artículo y de otros escritos que se espera le sigan, el debate multilateral sobre esta cuestión y las conclusiones lógicas de alcance nacional que de él se deriven habrán de determinar también, en adelante, el rol y la parte indiscutible que corresponde a la Diáspora en las elecciones que se celebren en Armenia y respecto de ellas, con independencia de los gobiernos que vengan y vayan, y del capricho o la buena voluntad de los primeros ministros y líderes del momento.

Está igualmente decidido que, en el transcurso del debate sobre esta cuestión fundamental, a falta de una estructura supervisora reconocida por el Estado y por la nación en su conjunto, será la aplicación del principio de libre expresión de opiniones la que guíe la manifestación de puntos de vista diversos y, con toda certeza, frecuentemente contradictorios entre sí. En lo que respecta al autor de estas líneas, de acuerdo con su costumbre ya consolidada por la coherencia, este afirma que su análisis se fundamenta, en la mayor medida posible, en el marco de datos históricos y prácticos irrefutables, sobre razonamientos particularmente lógicos y difícilmente rebatibles.

"El dato más importante, que constituye la base de todas nuestras demás conclusiones argumentadas, es este: la Diáspora Armenia es una parte inseparable de la nación armenia."

La Particularidad de la Diáspora Armenia

Es una realidad bien conocida que numerosas otras naciones cuentan también con segmentos que, por propia voluntad, han abandonado su tierra madre y se han establecido en distintos lugares del mundo. Por consiguiente, todas esas naciones tienen también sus diásporas, pequeñas o a veces más numerosas. Sin embargo, esas personas no pueden, ni tienen la pretensión, de considerarse parte de la nación de sus ancestros. En el mejor de los casos, se expresan diciendo que pertenecen simplemente, por origen, a una determinada nacionalidad.

Fundamentalmente distinta es la situación de la gran masa que compone la mayor parte de la Diáspora Armenia, que cuenta con varios millones de personas cuyo número supera, en primer lugar, muchas veces al de los armenios que viven dentro de las fronteras de la propia Armenia y que, además, solo a causa de un brutal crimen de lesa humanidad y como consecuencia de él, de un día para el otro, abandonando su hogar paterno, su trabajo, sus escuelas, sus instituciones, fue desplazada únicamente para escapar de una muerte segura, estableciéndose inicialmente, apenas de manera provisorial, en distintos países del mundo. Esta agrupación de millones de armenios, que en ese trágico momento y en adelante recibió la denominación de Diáspora Armenia, es indudable que desde los primeros días, desde ese mismo momento, era sin duda alguna, una parte grande, inseparable y genuina de la nación armenia.

El Camino Recorrido por la Diáspora en la Posgenocidio

Para desarrollar lógicamente nuestras ideas, sigamos ahora, paso a paso, las etapas sucesivas que atravesó esa colectividad denominada Diáspora, desde el Genocidio Armenio hasta nuestros días, en el transcurso de 111 años.

Por abstracto que resulte, si por un momento, como mero ejercicio mental, continuamos la cadena de nuestra lógica y suponemos que en aquellos días infernales del Genocidio hubiera existido una entidad estatal armenia que justificara su nombre, sus autoridades y líderes de entonces, conscientes de su responsabilidad, habrían considerado necesariamente como su deber inmediato y prioritario emprender una labor gigantesca de concentración nacional y de diversas asistencias extraordinarias para la preservación de la nación, procurando justificar, en la mayor medida posible, la protección y el cuidado de ese gran sector inseparable y genuino de la nación armenia, y que constituía indudablemente su obligación.

Sabemos, sin embargo, que en esos días no existía ni tal Estado ni las autoridades correspondientes.

La Armenia Soviética de aquellos días, ella misma escapada por un pelo de su total aniquilación y viviendo en condiciones muy difíciles, atravesando además los duros años de la Segunda Guerra Mundial, apenas pudo dar los primeros pasos —totalmente imperfectos y dolorosos— tres décadas después, para reunir a sus hijos de la Diáspora, que teóricamente constituía su responsabilidad, ejecutando el programa de repatriación, en su mayor parte fallido.

Nuestro propósito no es —y con un solo artículo naturalmente tampoco es posible— ampliar más el análisis serio sobre el alcance prácticamente insignificante, que llega casi a nada, del trabajo de atención a la Diáspora Armenia por parte de los gobiernos sucesivos de la República de Armenia, desde esos días hasta incluso nuestros días. Sin embargo, es posible calificar con certeza el alcance de esa labor, en términos generales, lamentablemente, con estas dos palabras: casi nada.

Para anticipar cualquier crítica superficial y apresurada en relación con esta grave afirmación, debo añadir que el autor de estas líneas conoce de cerca, por experiencia directamente personal y muy extensa, todos los detalles del movimiento de repatriación de 1946 y de su pequeña continuación en los años sesenta; del mismo modo, conoce de cerca los valiosos esfuerzos específicos del Comité de Enlace Cultural con los armenios de la Diáspora durante esos años y posteriormente, así como los detalles de la ejecución de diversos programas especiales de verano para maestros y jóvenes de la Diáspora. Del mismo modo, conoce de cerca, en tiempos más recientes, el alcance de los valiosos trabajos del Ministerio de la Diáspora, creado durante un breve período de la era de la Armenia reindependizada, que merece ser considerado quizás el esfuerzo más serio hacia la Diáspora; y, finalmente, también todas las circunstancias seriamente criticables que rodean el hecho de que las actuales autoridades hayan interrumpido lamentablemente esa iniciativa bastante exitosa del Ministerio de la Diáspora, reemplazándola por la creación del llamado Comisionado de la Diáspora, completamente infructuoso e insensato.

Una Atención Estatal Insuficiente

El objetivo central del presente artículo es declarar, quizás por primera vez, de manera explícita y en voz alta, que la suma total de todos los trabajos mencionados, iniciados por la República de Armenia, estaba lamentablemente muy lejos de poder satisfacer las inmensas necesidades de la Diáspora Armenia mundial, necesidades que Armenia tenía la indudable obligación de atender a lo largo de 111 años, para que esa inmensa colectividad, de gran capacidad e importancia, conservara hasta hoy su respetable carácter nacional.

Hoy señalamos con énfasis y declaramos en voz alta que, en cambio, todo eso fue realizado de manera admirable por esa misma colectividad desprotegida que lleva el nombre de Diáspora Armenia, principalmente mediante sacrificios individuales y, con frecuencia, mediante un trabajo completamente voluntario que de otro modo habría tenido un valor de millones.

La consecuencia objetiva e indiscutible de esta realidad es que el Estado armenio —del pasado, del presente y del futuro próximo previsible— y todas las autoridades que lo representen, tienen una deuda directa, material y moral, con todos aquellos responsables de la Diáspora que han asumido en su lugar el cuidado y la preservación de la nación.

Forman parte de estos últimos las innumerables organizaciones de beneficencia, educativas, culturales, políticas y de otra índole que han nacido con innumerables sacrificios a lo largo de los años y que siguen funcionando hasta hoy de manera completamente desinteresada, así como individuos. En esas organizaciones han trabajado en el pasado y trabajan aún hoy, de manera completamente voluntaria y sin remuneración, personas de formación comparativamente modesta pero también abogados, científicos y empresarios de enorme éxito con la más alta preparación profesional en sus respectivas especialidades, quienes fácilmente podrían dedicar esas mismas preciosas horas al placer o a otros trabajos mucho más lucrativos.

La Diferencia entre el Funcionario Asalariado y el Voluntario Dedicado

Llamamos en esta ocasión la atención de las autoridades de Armenia sobre el hecho de que deben reconocer humildemente que los trabajos que ellos realizan en Armenia con mayor o menor éxito —con abundantes recursos estatales y las cuantiosas remuneraciones que perciben— el armenio de la Diáspora los realiza en general de manera completamente gratuita y, más aún, al contrario, donando una parte de su patrimonio personal para la realización de los trabajos educativos, culturales, de beneficencia y en beneficio de su comunidad.

Señalamos que todo esto en la Diáspora se viene realizando desde hace 111 largos años con gran dificultad y con un éxito aún tangible, única y exclusivamente para preservar el carácter nacional armenio de esa gran colectividad de la Diáspora puesta aquí bajo especial atención.

Sí, es la propia Diáspora quien reemplaza por completo la inmensa responsabilidad que constituía indudablemente la obligación de las autoridades de Armenia, pero que estas han dejado de lado por su incapacidad.

La Diáspora como Fuente de Riqueza Estratégica para Armenia

¿Es necesario recordar también en este punto a las autoridades de Armenia que la parte consciente de la Diáspora Armenia es objetivamente una gran fuente directa de riqueza para Armenia, con la condición, naturalmente, de que las autoridades del momento tengan la capacidad y la conciencia de aprovechar esa riqueza de manera constructiva? Quizás aquí sea necesario recordar que muy a menudo, especialmente en el pasado reciente, era con justo y gran orgullo que en Armenia se escuchaban declaraciones públicas donde se decía: "Si Azerbaiyán es rico por su petróleo, Armenia es aún más rica por su Diáspora..."

Naturalmente, así como la utilidad del petróleo de Azerbaiyán se manifiesta solo cuando es extraído de sus yacimientos, del mismo modo la utilidad de la armenidad diaspórica se manifiesta especialmente cuando las autoridades de Armenia son conscientes de su obligación, se esfuerzan y se preocupan, y acercan a la Patria, de manera organizada, a los armenios de la Diáspora que lo merecen, en lugar de alejarlos.

Conclusión

Finalmente, basándonos en los datos objetivos y argumentados presentados en este artículo, llegamos ahora al propósito inmediato y principal del presente escrito y, de cara a las próximas elecciones de la Asamblea Nacional de Armenia, dirigimos nuestras palabras a las actuales autoridades de Armenia:

La Diáspora Armenia consciente, ampliamente extendida por el mundo y que representa varios millones de personas, no es teórica sino objetivamente una parte inseparable de la Nación Armenia. Por lo tanto, como única autoridad legítima internacionalmente reconocida de la nación armenia, ustedes le son definitivamente deudores, y tienen también la obligación de acogerla con amor fraternal en esa misma condición, como parte inseparable de la Nación Armenia.

Por consiguiente, del mismo modo, las autoridades de Armenia están naturalmente obligadas a crear la forma y la oportunidad oficial de participación de representantes de la Diáspora en las próximas elecciones de la Asamblea Nacional.

Una vez más, para anticipar las objeciones inmediatas y fáciles que cabe esperar —a saber, que si la Diáspora no tiene una estructura organizativa común, ¿cómo nombrará a sus representantes?—, señalamos de manera práctica y lógica que la iniciativa corresponde primero a las autoridades de Armenia.

Nuestra exigencia es que, teniendo en cuenta el argumento lógico fundamental presentado en este artículo, las autoridades de Armenia reconozcan oficialmente, en primer lugar, el principio de la participación de la Diáspora en las elecciones. Solo después de eso será responsabilidad de los distintos círculos responsables de la Diáspora encontrar la forma que satisfaga en la mayor medida posible a todos, y nombrar a sus representantes.

Mientras tanto, y por ahora, anticipando nuevamente los complicados obstáculos legislativos relacionados con la ciudadanía, como alternativa indiscutiblemente aplicable, proponemos que esta vez se otorgue oficialmente a los mencionados representantes de la Diáspora la condición de observadores electorales.

La conclusión principal y de aplicación inmediata es la siguiente: cuando se invita a observadores oficiales de diversa procedencia, incluso europeos u otros, a presenciar las elecciones de Armenia, es indudable que la Diáspora Armenia, que constituye una parte inseparable de la nación armenia, tiene derecho prioritario a estar presente ella también —al menos esta vez como "observadora oficial"— y así participar oficialmente en dichas elecciones.

Dr. Arshavir Gundjian

Condecorado con la más alta distinción estatal: Member of the Order of Canada

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