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PREMIO MEJOR MEDIO DE PRENSA PUBLICADO EN LENGUA EXTRANJERA - MINISTERIO DE LA DIASPORA DE ARMENIA 2015
Opinion - Suren Sureniants, politólogo e historiador
Paz garantizada: fin a la falsa dicotomía
25 de Febrero de 2026

 

 

Las próximas elecciones parlamentarias son presentadas por el gobierno en funciones, como una falsa dicotomía entre guerra y paz. Esto no es solo una distorsión de la realidad, sino también una manipulación política deliberada cuyo objetivo es ahogar el debate de fondo en un clima de miedo y privar a la sociedad de una verdadera posibilidad de elección.

En realidad, Armenia no enfrenta una elección entre paz y guerra, sino entre diferentes modelos de paz.

Hoy se nos ofrece un formato de paz construido sobre concesiones unilaterales, la amenaza permanente de la fuerza y la aceptación de nuevas exigencias bajo la palabra "paz". Este enfoque genera el riesgo de nuevas crisis.

En este contexto, la idea de la "paz garantizada" se convierte en una alternativa política de fondo. Concibe la paz no como una esperanza o una declaración, sino como un sistema de acuerdos institucionales, jurídicos y verificables. Para un Estado pequeño, cualquier acuerdo de paz que carezca de garantías internacionales y mecanismos claros de control está condenado a ser violado, especialmente cuando existe un evidente desequilibrio de poder entre las partes.

Es en esta lógica donde se inscribe el programa "Propuesta para Armenia", elaborado por Gagik Tsarukian. Extrae la cuestión de la paz del terreno propagandístico y la eleva al nivel de estrategia de Estado. En nuestra opinión, tras las elecciones, este programa debe convertirse no solo en agenda política interna, sino en la propuesta claramente formulada de Armenia ante la comunidad internacional.

El programa "Propuesta para Armenia" es, en esencia, un manifiesto de paz garantizada.

Al mismo tiempo, considero necesario subrayar mi convicción: ningún modelo de paz puede funcionar sin solidez interna. Los documentos internacionales no reemplazan la cohesión política dentro del Estado, la confianza social ni la eficacia de la gobernanza. Por ello, la política de paz debe comenzar dentro del país, con la restauración de las instituciones, el imperio de la ley y la revalorización de la responsabilidad estatal.

La seguridad económica es el componente central de este enfoque. Sin una economía fuerte no hay diplomacia eficaz, no hay ejército capaz de defenderse ni soberanía plena. Un discurso político honesto obliga a reconocer que hoy el mercado de la Unión Económica Euroasiática (UEE) no tiene una alternativa realista para la economía armenia. No es una elección ideológica, sino un hecho económico.

Esto, sin embargo, no significa limitarse a una sola dirección. Armenia debe conducir una política económica y tecnológica multivectorial. La cooperación con Occidente es importante en términos de nuevas tecnologías, cultura de gobernanza e inversiones. Las relaciones con China, India y el mundo árabe abren posibilidades adicionales de desarrollo. Todo esto debe construirse no sobre contradicciones geopolíticas, sino sobre el principio de complementariedad y convergencia de intereses.

Especial importancia tiene asimismo el desarrollo de infraestructuras y comunicaciones. La habilitación de rutas alternativas en las direcciones Armenia–Georgia–Rusia y Armenia–Irán, no es un asunto meramente económico. Es un instrumento estratégico de seguridad que reduce dependencias y eleva el valor de Armenia en el sistema regional.

La paz garantizada es también un estado social y psicológico. Es la situación en que el ciudadano planifica su vida no por meses sino por años; en que los padres confían en el futuro de sus hijos; el joven ve un porvenir en su patria; el empresario invierte en un entorno previsible; y el soldado sabe que a sus espaldas no solo hay un ejército, sino también una economía fuerte, una diplomacia profesional y una sociedad cohesionada.

La "paz garantizada" es la idea central de la reconstrucción de Armenia y su renacimiento nacional. Exige madurez política, decisiones calculadas y un discurso honesto con la sociedad.

Como líder del partido "Alternativa Democrática", estoy convencido de que Armenia puede y debe elegir este camino: poner fin a la falsa dicotomía construida sobre el miedo y convertir la paz no en una promesa, sino en una realidad garantizada por el Estado.

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