Armenia vive uno de sus momentos electorales más decisivos en años recientes. El 7 de junio de 2026, cerca de 2,5 millones de ciudadanos empadronados —un número elevado en relación a la población total del país, que no supera los tres millones, y que refleja la cantidad de armenios residentes en el exterior que mantienen su registro electoral— elegirán los 101 escaños de la Asamblea Nacional para el período 2026-2031. La campaña preelectoral comenzó oficialmente el 8 de mayo y se extenderá hasta el 5 de junio, cuando comenzará la veda electoral. Diecinueve fuerzas políticas —17 partidos y 2 alianzas— compiten en una contienda que muchos describen como un referéndum sobre el rumbo del país.
Nikol Pashinian encabeza nuevamente el partido gobernante Contrato Cívico, que participa bajo el lema "Defiende la paz". Pashinian llegó al poder tras la Revolución de Terciopelo de 2018 y busca su tercer mandato consecutivo. Su gestión estuvo marcada por la guerra de 2020 en Nagorno Karabaj y la pérdida definitiva de Artsaj en 2023, temas que siguen dividiendo profundamente a la sociedad armenia.
Robert Kocharian, expresidente de Armenia entre 1998 y 2008, lidera la Alianza Armenia, que incluye a la Federación Revolucionaria Armenia (Tashnaktsutiún) y al partido "Adelante" de Sevak Khachatrian. Su figura es polémica: su presidencia estuvo marcada por el ataque al parlamento en 1999 y el violento desenlace de las protestas poselectorales del 1° de marzo de 2008.
Samvel Karapetian, fundador del Grupo Tashir e uno de los empresarios más poderosos de la región, lidera la alianza Armenia Fuerte, aunque su situación legal complica su campaña de manera significativa. Karapetian fue arrestado en 2025 y colocado bajo arresto domiciliario, extendido en abril de 2026 por tres meses más, cubriendo el período hasta las elecciones. Sus activos en la Red Eléctrica de Armenia también fueron confiscados. Dado que la Constitución armenia prohíbe a los ciudadanos con doble nacionalidad integrar el parlamento o ser primer ministro, su sobrino Narek Karapetian encabeza formalmente la lista electoral.
Arman Tatoian, ex Defensor del Pueblo de Armenia entre 2016 y 2022, lidera el partido Alas de Unidad bajo el lema "Viene la justicia". Presenta un programa centrado en agricultura, educación regional e independencia judicial, y calificó estas elecciones como "históricas" para el país.
Gagik Tsarukian regresa a la arena política con el partido Armenia Próspera después de no haber logrado superar el umbral electoral en los últimos comicios. Ha declarado no aspirar personalmente al cargo de primer ministro.
Edmon Marukian encabeza el partido Armenia Luminosa con el lema "Defiende tu identidad". Durante su campaña prometió reformar por completo el sistema judicial armenio si resulta victorioso.
Hayk Marutian, exalcalde de Ereván y conocido comediante y actor antes de ingresar a la política, busca un regreso con su partido Nueva Fuerza y se postula como candidato a primer ministro.
El Congreso Nacional Armenio, históricamente ligado al primer presidente Levon Ter-Petrosian, participará bajo la conducción de Levon Zurabian, aunque ha tenido dificultades para ingresar al parlamento en las últimas dos elecciones.
El Partido República de Aram Sargsian, hermano del ex primer ministro Vazgen Sargsian asesinado en el ataque al parlamento en 1999, participará de manera independiente.
El movimiento "Contra Todos" busca captar el voto de quienes rechazan a todo el establishment político. Propone un gobierno de transición de 100 días para llevar adelante reformas antes de convocar nuevas elecciones, aunque aún no ha anunciado candidato a primer ministro.
El Partido Republicano de Armenia, del expresidente Serzh Sargsian, decidió no participar en estas elecciones y llamó a sus simpatizantes a apoyar a otras fuerzas opositoras.
Más allá de los programas electorales, estas elecciones se desarrollan en un clima de fuerte tensión política y geopolítica. El giro prooccidental de Pashinian representa un distanciamiento histórico con Rusia, el tradicional aliado armenio en el Cáucaso, y tanto Moscú como Bruselas siguen de cerca el desarrollo de los comicios.
Las relaciones entre el gobierno y la Iglesia Apostólica Armenia atraviesan un momento crítico. La institución religiosa condenó como "ilegal" y una amenaza a la unidad nacional el proyecto del gobierno de prohibir nombres personales en los bloques electorales. En 2025, varios líderes eclesiásticos fueron arrestados bajo cargos de presunto intento de golpe de Estado.
La alianza Armenia Fuerte, por su parte, denuncia una campaña de persecución política. El Comité Anticorrupción realizó operativos en las oficinas del partido en el marco de investigaciones penales por presunta compra de votos, mientras decenas de militantes fueron detenidos o colocados bajo arresto domiciliario en las semanas previas al inicio de la campaña.
El principal desafío de la oposición es su fragmentación: aunque Karapetian, Kocharian y Tsarukian comparten una postura crítica frente al gobierno, no han logrado articular una coalición común, en parte por diferencias personales y en parte por la competencia entre sus propios electorados.
El sistema electoral armenio establece un umbral del 4% para los partidos y del 8% para las alianzas, lo que podría dejar a varias fuerzas fuera del parlamento y concentrar la representación en pocas fuerzas. Si ninguna alcanza la mayoría absoluta en primera vuelta, el sistema prevé mecanismos para garantizar la gobernabilidad, incluyendo una eventual segunda vuelta entre las dos listas más votadas.
El resultado del 7 de junio definirá no solo quién gobierna Armenia en los próximos cinco años, sino también hacia dónde se orienta el país en uno de los momentos más complejos de su historia reciente: entre Occidente y Rusia, entre la paz negociada con Azerbaiyán y las heridas aún abiertas de Artsaj.