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Martes 17 de Marzo - Buenos Aires - Argentina
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Hakob Badalian, analista político
Irán busca fracturar alianzas regionales
17 de Marzo de 2026

Días atrás se publicó un texto llamativo, presentado en forma de carta del secretario del Consejo Supremo de Seguridad de Irán, Ali Lariyani, dirigida a los fieles del islam en la región.

Lariyani señala que ningún país islámico ha brindado apoyo a Irán en su enfrentamiento contra Estados Unidos e Israel, lucha que él define como una batalla contra el mal. Sin embargo, afirma que Irán ha salido solo a esta lucha y está castigando al mal por sí mismo. Solo menciona que algunos países han ofrecido principalmente apoyo político.

Al mismo tiempo, subraya que varios países musulmanes incluso han proporcionado su territorio para ataques contra Irán. Ante esto, Larijani plantea la pregunta: ¿qué tipo de islam es ese? ¿qué clase de fe es esa?

Asimismo, declara que Irán no tiene absolutamente ninguna intención de dominación regional y que desea construir la seguridad regional junto con todos, sin la intervención de Estados Unidos.

¿Qué hace relevante esta carta? Naturalmente, contiene un componente propagandístico y forma parte de la guerra informativa en el contexto del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, también llama la atención porque Irán parece plantear un dilema para los gobiernos de los países islámicos: ¿separarse de Estados Unidos o de sus propias sociedades?, las cuales, en muchos casos, podrían simpatizar más con Irán que con Israel y Estados Unidos.

Es cierto que la mayoría de las sociedades de los países islámicos son sunníes, mientras que Irán es un país chií. No obstante, cuando en el otro lado está Israel, es probable que la opinión pública no se guíe por divisiones sunní-chiíes.

El contexto político de la carta de Larijani resulta especialmente significativo en este sentido. Es decir, si Estados Unidos e Israel apuestan por desestabilizar a Irán desde dentro, Irán, a su vez, parece intentar —de forma más sutil— generar fracturas internas en los países islámicos, creando una brecha entre sus gobiernos y sus sociedades. Naturalmente, se trata de aquellos países islámicos que se alinean con la posición estadounidense-israelí.

Por supuesto, aún no está claro qué grado de éxito tendrá Irán en este enfoque, especialmente considerando que Estados Unidos e Israel tampoco han logrado, al menos por ahora, desestabilizar a Irán desde dentro, incluso intentando “decapitar” al liderazgo iraní.

 

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