La Embajada de la República de Armenia en la Argentina conmemoró el 21 de septiembre el 35.º aniversario de la Independencia con una recepción oficial y una gala artística en el Palacio Libertad. La celebración reunió a representantes oficiales y diplomáticos, miembros de la comunidad armenia y destacados artistas armenios y argentinos.
El 35.º aniversario de la Independencia de la República de Armenia tuvo en Buenos Aires una importante celebración organizada por la Embajada de Armenia en la Argentina, que combinó el acto diplomático por el Día Nacional con un amplio programa artístico concebido como expresión de los vínculos históricos y culturales entre Armenia y la Argentina.
La jornada comenzó con una recepción oficial en el Palacio Libertad, de la que participaron representantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo argentinos, embajadores acreditados en el país y miembros del cuerpo diplomático, dirigentes y representantes de la comunidad armenia, empresarios, periodistas y personalidades del ámbito cultural.

Durante el encuentro, el embajador de Armenia en la Argentina, Hovhannes Virabyan, se refirió a los 35 años transcurridos desde la recuperación de la independencia en 1991, a las prioridades de desarrollo del país, su política exterior y la denominada “agenda de paz” impulsada por el gobierno armenio.También se refirió a las relaciones bilaterales entre Armenia y la Argentina, así como a las posibilidades de continuar profundizando los vínculos entre ambos países. En su intervención, evocó además los conflictos, las pérdidas humanas y los desplazamientos forzados que marcaron distintos momentos de los 35 años de vida independiente de Armenia.
La conmemoración continuó con una gala artística en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad, que congregó a una numerosa concurrencia. El espectáculo fue concebido especialmente para presentar, sobre un mismo escenario, expresiones de las tradiciones musicales y coreográficas de Armenia y de la Argentina.
La apertura estuvo a cargo de la Orquesta Aeropuertos Argentina, dirigida por el maestro Néstor Tedesco, que interpretó fragmentos de Mascarada y la célebre Danza de los sables, de Aram Khachaturian.

El reconocido bandoneonista Walter Ríos llevó al lenguaje del tango la obra de Sayat-Nová, interpretando Qani vur jan im, y presentó además Adiós Nonino, de Astor Piazzolla. La cantante Mariel Dupetit, por su parte, interpretó La bohème, de Charles Aznavour.

La soprano Alla Avetisyan tuvo a su cargo Yerevan, de Artemi Ayvazyan, y Krunk, de Komitas, mientras que el dudukista Hakob Barseghyan, acompañado por la orquesta, interpretó Oblivion, de Piazzolla, y un popurrí sobre obras de Sayat-Nová.

Uno de los momentos de particular significado estuvo protagonizado por el coro formado especialmente por 35 alumnos de las escuelas armenias de Buenos Aires, bajo la dirección de Areg Kniazian, que interpretó Erebuni-Yerevan. Para la conformación del conjunto habían sido convocados cinco estudiantes de cada una de las siete instituciones educativas armenias participantes, estableciendo así una correspondencia simbólica con los 35 años de independencia.

La danza clásica estuvo representada por los primeros bailarines del Teatro Colón Matías Santos y Natalia Pelayo, quienes interpretaron un fragmento —el célebre Adagio— del ballet Espartaco, de Aram Khachaturian.

El cierre quedó en manos del Ballet Folklórico Nacional, que presentó obras de su repertorio y estrenó “Motivos armenios”, coreografía creada por el maestro Karen Gevorgyan. La obra tuvo un componente especialmente significativo: el vestuario utilizado por el elenco fue confeccionado en Armenia para esta presentación.

La nueva coreografía fue recibida con una ovación de pie, culminando una velada en la que la música, el canto y la danza funcionaron como elementos de encuentro entre las culturas de ambos países.

El proyecto de llevar una coreografía armenia al Ballet Folklórico Nacional tenía, además, antecedentes de varios años: el trabajo había comenzado durante una visita de Gevorgyan a la Argentina en 2022, cuando desarrolló actividades con integrantes del elenco.
La celebración puso especialmente de relieve la relación entre las expresiones culturales de Armenia y la Argentina: un bandoneón argentino interpretando a Sayat-Nová, un duduk armenio abordando a Piazzolla, bailarines argentinos incorporando el lenguaje coreográfico armenio y jóvenes de las escuelas de la colectividad cantando juntos a Ereván.
Ese diálogo artístico fue uno de los ejes centrales de la propuesta, organizada por la Embajada con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Nación. La intención, expresada desde la preparación de la gala, fue presentar la cultura armenia no como una manifestación aislada, sino en interacción con la cultura del país que recibió a sucesivas generaciones de armenios.
La Embajada agradeció al Palacio Libertad, a la Secretaría de Cultura, a los artistas participantes y, especialmente, al director artístico de la celebración, Vahram Hambardzumyan, por su trabajo en la realización del proyecto.
De este modo, Buenos Aires se sumó a la conmemoración del 35.º aniversario de la Independencia de Armenia con una jornada en la que el acto oficial y la expresión artística confluyeron para celebrar la continuidad del Estado armenio y, al mismo tiempo, los profundos lazos construidos entre Armenia y la Argentina.
La conmemoración tuvo también presencia en el espacio público porteño: con motivo del Día de la Independencia, distintos sitios emblemáticos de Buenos Aires fueron iluminados con los colores rojo, azul y naranja de la bandera armenia.