Con el Teatro El Nacional colmado, más de 80 artistas en escena recordaron al gran compositor armenio en el centenario de su nacimiento.
El miércoles 4 de noviembre, el Conjunto de Danzas Kaiané de la Unión Cultural Armenia (UCA), institución que este año celebra sus 100 años en la Argentina, presentó su 66.º Festival en el Teatro El Nacional, que se llenó por completo.
La edición de este año estuvo dedicada a los 100 años del natalicio de Jachatur Avetisian, una de las figuras centrales de la música armenia del siglo XX. Nacido el 14 de abril de 1926 en Leninakán (hoy Gyumri), Avetisian fue compositor, director de orquesta y ejecutante de kanón. A los 25 años se convirtió en el primer compositor armenio premiado con medallas de oro en concursos internacionales de Berlín y Moscú. Dedicó su vida a investigar y desarrollar la interpretación de la música folclórica armenia. En 1978 fundó la cátedra de Música Folclórica del Conservatorio Nacional Komitas de Ereván, donde formó a toda una generación de instrumentistas. Estuvo casado con la bailarina de danzas folclóricas Sona Avetisian. Su centenario se conmemora este año en Armenia y en distintas comunidades de la diáspora.

El espectáculo se desarrolló en dos partes, con puntualidad y una sincronización impecable. Los integrantes del Kaiané, del Kaiané Juvenil y de la Orquesta volvieron a lucirse con trajes magníficos y coreografías de gran precisión, ante un público que los sigue y los alienta año tras año. En esta oportunidad participaron también dos artistas invitadas: Mary Ebekian y Valeria Cherekian.

Detrás de cada festival hay un trabajo sostenido a lo largo de todo el año. Por eso corresponde felicitar a la Comisión Directiva de la UCA, encabezada por su presidente, Adrián Lomlomdjian, y su vicepresidenta, Adriana Kasbarian, junto a Carlos Agaya, Gabriel Tchabrassian, Rogelia Corvaglia, María Eva Apikian y el resto de sus integrantes, así como al staff de Dirección Artística, a la Orquesta y a la Dirección Juvenil, que sostienen y organizan todas las actividades de la institución.

Un año más, el Kaiané brilló con autoridad, elegancia y soltura.