Desde el pequeño Vartan, de 3 años, hasta la gran Susana, de 94, se hicieron presentes este 24 de abril en el acto en conmemoración del 111° aniversario del Genocidio Armenio, en el que 1.500.000 víctimas fueron torturadas y masacradas por el Imperio Otomano en el primer genocidio del siglo XX, aún no reconocido por el Estado turco.
Organizado por la Asociación Residentes Armenios en Mar del Plata, en el marco del Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos (Ley N° 26.199, sancionada en 2007 por el Congreso Nacional), el acto se llevó a cabo en el Pasaje Catedral, donde se encuentra emplazado el jachkar: la losa de piedra tallada con una cruz que oficia como lugar de culto y memoria. Estas obras, generalmente elaboradas en toba o basalto, presentan una cruz central sobre un símbolo solar, rodeada de motivos vegetales y geométricos, y representan la fe cristiana y la identidad cultural armenia.
Tras el minuto de silencio en homenaje a los mártires, se realizó una suelta de palomas por la paz, a cargo de Gustavo Conte, de la Sociedad Colombófila General Pueyrredon. Luego se escuchó una melodía interpretada con el duduk, el tradicional instrumento de viento de madera y lengüeta doble, emblema de la música armenia. La embajadora cultural Sofía Missirlian entregó a los presentes las pulseras "no me olvides", símbolo de memoria y pertenencia.
Se entonaron las estrofas de los himnos nacionales argentino y armenio, e hicieron uso de la palabra la presidenta de la Asociación, Marta Abachian; el secretario de Educación municipal, Dr. Fernando Rizzi; la coordinadora del Foro de Colectividades Mar del Plata-Batán, Laura Albanese, y el Dr. Nichan Guiridglian. Todos coincidieron en la importancia de seguir conmemorando estos hechos para que nunca más se vuelvan a cometer genocidios.
Tras la lectura de un poema alegórico, las y los asistentes encendieron velas en homenaje a las víctimas producidas por el Imperio Otomano y depositaron una ofrenda floral en el jachkar, que incluía granadas, símbolo nacional armenio de profundo significado cultural: su cáscara amarga evoca el dolor, mientras que sus granos dulces representan la alegría y la unidad del pueblo armenio. Abundancia, fertilidad y las múltiples facetas de la vida se condensan en este fruto singular.
Para cerrar el acto, se escuchó "Golondrinas", canción creada e interpretada por León Gieco y Alin Demirdjian en conmemoración del 110° aniversario del Genocidio, con la participación de los maestros Lito Vitale, Javier Malosetti y varios músicos más. La obra fusiona dos canciones populares —una en español y otra en armenio— "Las golondrinas" y "Tsitsernak", en un canto por la paz, tan necesaria en estos tiempos.
Asociación Residentes Armenios en Mar del Plata