En su mensaje de Navidad, el líder espiritual de los armenios denunció la represión religiosa, la división social y llamó a recuperar los valores cristianos como base de la unidad nacional
El Katholikós de Todos los Armenios, Karekin II, pronunció un contundente mensaje durante la Divina Liturgia de la Navidad Armenia, celebrada el 6 de enero en la Catedral Madre de Etchmiadzin, en el que expresó una profunda preocupación por la situación espiritual, moral y social que atraviesa Armenia.
El máximo líder de la Iglesia Apostólica Armenia advirtió que "la desviación del camino indicado por Cristo convierte al mundo en un escenario de injusticia, miseria e infortunio", señalando que la inmersión en "la oscuridad de los engaños conduce a la mutilación de la vida personal y pública, a la distorsión y destrucción de valores, manifestaciones que también vemos en nuestra realidad".
Desde la Santa Sede de Etchmiadzin, Karekin II realizó un diagnóstico alarmante sobre la situación del país: "Internamente, nuestra patria está plagada de falsedades, anarquía, malicia, venganza y un curso corrupto que genera desconfianza, indiferencia, hostilidad y una profunda división en nuestra sociedad, debilitando a la nación".
El Katholikós denunció el deterioro del tejido social: "Hoy, la fe y la confianza mutua se debilitan en nuestras vidas. El comportamiento irrespetuoso y desenfrenado se percibe como valentía". Además, señaló que "la libertad de expresión se enfrenta a la intolerancia ante las disidencias, el debate se convierte en insultos y difamación, y el bien público se subordina a mezquinos intereses personales y de grupo".
El líder espiritual subrayó que esta crisis no se limita al ámbito político o social, sino que tiene una dimensión más profunda: "La distorsión de la percepción moral cristiana y el abandono de nuestros valores espirituales tradicionales amenazan nuestra identidad nacional, debilitan el espíritu del pueblo y nos conducen a la desesperanza".
En el centro de su mensaje navideño, Karekin II recordó que la Natividad de Cristo es, ante todo, un llamado a la transformación personal y colectiva: "A través del misterio de la Santa Natividad, se nos renueva una invitación celestial: caminar por el camino del Señor, un camino de amor, justicia y reconciliación, que solo puede realizarse mediante una auténtica vida cristiana".
En uno de los pasajes más contundentes de su discurso, Karekin II afirmó que "nuestra Santa Iglesia Apostólica Armenia continúa siendo sometida a represión", calificando esta situación como "un golpe grave a la reputación de nuestra nación y Estado armenio y una herida profunda para las comunidades y creyentes".
Sin embargo, el líder religioso subrayó la fortaleza de la institución: "A pesar de las acciones ilegales y desordenadas, nuestra Santa Iglesia, con su pueblo piadoso, es fuerte e inquebrantable, fiel a su llamado y misión de gracia divina".
Recordó que la Iglesia Armenia, fundada por la predicación de los apóstoles San Tadeo y San Bartolomé, "ha sido objeto de muchos ataques a lo largo de la historia, ha atravesado sufrimientos terribles, pero nunca se ha convertido en cautiva de la desesperación, porque ha comprendido que la verdadera libertad y salvación reside en la obediencia a Cristo, en confiar en Él".
El Katholikós hizo un enérgico llamado a toda la sociedad armenia, especialmente a quienes ejercen funciones públicas: "Estemos decididos a defender el respeto por la ley, a rechazar la injusticia y la arbitrariedad, el odio y la malicia, que dañan enormemente y erosionan nuestro potencial estatal y nacional".
De manera directa, exhortó: "Seamos colaboradores y no adversarios; siervos devotos y no abusadores del poder, del cargo ni del privilegio".
Karekin II dedicó especial atención a la dramática situación del pueblo de Artsaj (Nagorno Karabaj): "Elevemos un llamado por la resistencia y la fortaleza de espíritu de nuestros hijos armenios de Artsaj, que han sido privados de su patria y cuyos derechos han sido violados".
El líder religioso también pidió oraciones "por el descanso de las almas de los soldados que defendieron la patria, nuestros valientes hijos que murieron por la patria, y por el consuelo de sus padres y familiares".
Asimismo, solicitó rezar "por el clero de la Iglesia Apostólica Armenia encarcelado ilegalmente, los benefactores nacionales y los hijos devotos de Armenia, así como por nuestros hijos cautivos y desaparecidos en Azerbaiyán".
En un contexto marcado por tensiones, desconfianza y polarización, el mensaje del Katholikós reafirma el papel histórico de la Iglesia como guía espiritual y conciencia moral del pueblo armenio.
El Katholikós concluyó su mensaje con una bendición: "Que nuestras vidas, bajo la protección de la Santa Cruz del Altísimo, permanezcan iluminadas por la presencia divina, adornadas con buenas obras fieles, y que glorifiquemos con gratitud a nuestro Señor y Salvador, que se hizo hombre, ahora y por los siglos de los siglos".
Su llamado final fue a preservar la fe, fortalecer la unidad y renovar el compromiso con los valores cristianos, como único camino para superar las pruebas que enfrenta la nación.