La Iglesia Apostólica Armenia celebra la Asunción de la Santísima Virgen María como una de sus cinco grandes solemnidades. Conmemora que María fue llevada al cielo en cuerpo y alma y honra su papel como Madre de Dios e intercesora.
Esta fiesta no solo celebra la glorificación de María, sino también su papel único como intercesora ante Cristo y como ejemplo supremo de fe, pureza y entrega. En la tradición armenia, se bendicen racimos de uvas, primer fruto de la cosecha, en señal de gratitud a Dios por sus dones y como símbolo de renovación espiritual.