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Iglesia - Domingo 7 de julio
Tradiciones de Vartavár, por Sergio Kniasian
07 de Julio de 2024

Una de las festividades mas colorida de la tradición armenia es sin duda la de Vartavár (Վարդավառ). El Vartavár corresponde a la conmemoración anual de la Transfiguración de Cristo, sin embargo, las tradiciones populares en las que se enmarca tienen mayor relación con la recordación del Diluvio Universal y el Arca de Noé que con la festividad oficial que establece la Iglesia.
El hecho de la Transfiguración lo narran los apóstoles Mateo, Marcos y Lucas coincidiendo los tres en que Cristo condujo a sus discípulos Pedro, Santiago y Juan hasta una montaña alta y apartada, el monte Tabor, que durante su oración el rostro de Jesús resplandecía como el sol y sus vestiduras ofrecían una blancura deslumbradora, que Moisés y Elías aparecieron y hablaron con Jesús sobre lo que le tocaba sufrir a Jesús y que ellos a su vez fueron rodeados por una nube brillante de la que salió una voz que dijo: “He aquí mi hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia, escuchadle.”

Rosas

De la relación del hombre con la naturaleza que lo rodea, ha nacido su particular trato respecto de algunos de sus representantes como ser las flores, que tras cautivarlo, lo han llevado a incluirlas en las particularidades de su vida diaria, en sus manifestaciones artísticas, expresiones religiosas y rituales de toda índole.
Las flores también han llegado a ser símbolos nacionales, representando a tal o cual país como el ceibo argentino, el ipe amarelho de Brasil, el cardo escocés, el tulipán holandés o la amapola roja de Armenia
Si bien la amapola como símbolo armenio ha trascendido, entre otras, gracias a una hermosa danza llamada justamente “Amapolas” (Կակաչներ “Gagachnér”, música de Jachadúr Avedisián, coreografía de Vanúsh Janamirián) y las obras de decenas de artistas plásticos como los pintores de la talla de Mardirós Sarián o Minás Avedisián, la rosa sin tener la pretensión de símbolo nacional, está incorporada a la tradición folklórica desde hace siglos. La rosa se nos presenta como símbolo del amor, con sus dos facetas: la hermosura por un lado y las espinas por el otro. Como tal, ha sido parte de innumerables obras poéticas que -como canciones- fueron difundidas por los trovadores populares llamados ashúgh (աշուղ). Junto con esta flor aparece siempre la figura del ruiseñor (սոխակ - sojág), que representa a su vez al hombre y en estas canciones en particular, a los propios ashúgh. Como dicen las leyendas, estos hombres se convirtieron en músicos errantes por amores desdichados. Por ello, el tema principal de su canto era el amor.
Sin embargo cabe preguntar por que la rosa representa el amor y no otra flor de las que abundan en el país del Ararat. La respuesta nos viene de la más remota antigüedad, desde el período precristiano, es decir de no menos de 2000 años atrás. En esas épocas, el panteón armenio contaba con un sinnúmero de dioses y diosas que según la concepción de la gente regían la vida misma del país y sus habitantes. Una de las principales deidades era Astjíg (Աստղիկ), diosa de la belleza y el amor, que tenía un renombrado templo en la provincia de Darón. A esta diosa estaba dedicada la rosa, es más, la diosa misma era llamada vartamádën (վարդամատն) “la de los dedos de rosas”. Evidentemente, la flor de Astjíg terminó absorbiendo las cualidades de la diosa: la belleza y el amor, y retuvo este simbolismo durante siglos, hasta llegar a la actualidad.
Con el tiempo, el cristianismo desplazó el culto a los antiguos dioses, sin embargo muchas festividades paganas se amoldaron a nuevas del cristianismo. De esta manera, la “Festividad de la Transfiguración de Cristo” se unió al antiguo Vartavár “Festividad de las rosas” de Astjíg. Sin embargo, el culto de Astjíg pasó al olvido pero tanto el nombre de la festividad como el hecho de regalarse rosas en ese día quedó como tradición folklórica.

Agua

En la festividad de Vartavár hasta hoy en día, además de regalarse rosas se acostumbra rociarse unos a otros vartachúr (վարդաջուր) “agua de rosas” que en círculos juveniles y en las zonas rurales deriva en verdaderas batallas campales con agua similares al carnaval de occidente. Además se organizan divertidos juegos en los que participan niños, jóvenes y hasta adultos, donde el arrojarse agua unos a otros es una constante y hasta un símbolo del día en cuestión. El origen de estos juegos responde, según la tradición armenia, a una recomendación del patriarca Noé, quien tras bajar del monte Ararat ordenó a sus hijos arrojarse agua una vez por año para mantener vivo el recuerdo del Diluvio.
Armenia es un país íntimamente relacionado con la historia bíblica del Diluvio, innumerables localidades son eco mismo de este relato y sus protagonistas. En primer lugar se encuentra el mismísimo monte Ararat, donde descendió el arca de Noé. El Ararat se ha convertido a través de los siglos en el símbolo de Armenia, siendo evocado en innumerables cánticos, poemas, leyendas, narraciones, etc. Su representatividad se evidencia también pues llevan su nombre periódicos, revistas, orquestas, coros, grupos de danza tradicional, equipos deportivos, clubes sociales, y hasta figura en el centro del escudo del país.
Además del Ararat toda una serie de puntos geográficos se conectan, a traves de explicaciones populares de sus nombres. He aquí un puñado de ejemplos:
- El poblado de Agorrí, que significa: (Ակոռի)“(donde Noé) planto el sauce”,
- La ciudad de Najicheván, (Նախիջեւան) que es la localidad más antigua de Armenia, fundada por Noé en el año 3669 antes de Cristo y donde fue enterrado tras su muerte. La tumba de Noé estuvo en pie hasta 1930, cuando los turcos-azeríes la destruyeron. Najicheván significa “primer refugio”.
- La localidad de Maránd, (Մարանդ) “la madre (está sepultada) aquí”, refiriéndose a la esposa del patriarca.
- El monte Nëbád, (Նպատ) antiguamente Noiabád,
- La localidad de Arnoiodën, (Առնոյոտն) “cerca de los pies de Noé”, en la provincia de Vaspuragán,
- La localidad de Akulís, (Ագուլիս) “llena de viñedos”, que plantara el mismo patriarca.
- Ereván, (Երեւան) la capital de Armenia, cuyo nombre se derivó de la exclamación de Noé, ¡iereváts!, es decir “tierra a la vista”, por ser el primer lugar de tierra firme libre de las aguas que vio Noé tras el Diluvio.

Palomas

Una de las tradiciones armenias poco conocidas es la suelta de palomas (աղաւնի թռցնել) “agavní tërtsënél” del día de Vartavár. La multitud se reúne en los templos y tras el oficio religioso se dirige a los terrenos adyacentes o al patio mismo de la iglesia, donde se realiza la suelta de palomas que los particulares han criado o adquirido con anticipación. La suelta de palomas es una especie de madagh donde no se sacrifica el animal; encierra en sí un profundo significado de acción de gracias al Creador y a la vez es un claro recuerdo de la paloma que soltó Noé tras los cuarenta días del Diluvio Universal. Cabe destacar que el mismo día, dentro de la iglesia también se realiza la suelta de una o dos palomas.

La manzana, símbolo del amor

La manzana roja es, para la tradición armenia, el símbolo del amor. La literatura costumbrista está plagada de narraciones y cuentos en las cuales se menciona la tradición de regalarse manzanas rojas entre los enamorados.
Por las particulares y severas costumbres locales, los jóvenes de antaño, prácticamente no tenían muchas oportunidades de verse. Por esta razón mandaban, generalmente a través de algún intermediario, una manzana roja a su “amor” para hacerle saber acerca de sus sentimientos. Este símbolo reemplazaba a las cartas o declaraciones en persona que eran casi imposibles de llevar a la realidad.
Muchos se han preguntado acerca del origen de este simbolismo, suponiendo claro está, que tendría algo que ver con la bíblica manzana de Adán y Eva. Sin embargo la manzana como símbolo del amor es un legado mucho más antiguo y se remonta al período pre-cristiano. Justamente en la Armenia antigua, el panteón pagano contaba con una deidad muy querida por todos. Se trataba de Ast-jíg, la diosa del amor, cuyos símbolos eran las rosas, las palomas y las manzanas. Los tres elementos han sido heredados por la Armenia cristiana y aparecen indefectiblemente en la faz popular de la festividad de la Transfiguración de Cristo. Ésta vino a reemplazar a la festividad de la diosa Ast-jig por obra de San Gregorio El Iluminador en el siglo IV. Es interesante ver que el nombre antiguo prevaleció y hasta hoy esta fiesta cristiana se denomina Vartavár “La festividad de las rosas”.
Según la tradición popular, nadie come manzanas hasta el día de la festividad de Vartavár. Recién ese día se libera la “prohibición”, por lo que vecinos, amigos y allegados se regalan manzanas escogidas, que en cierta medida acompañan el clima festivo del momento. Evidentemente en la antigüedad pagana debía haber algún tipo de interdicción que llevara al pueblo a abstenerse de la fruta de la diosa Ast-jíg hasta el día de su festividad, para luego ofrendarla.ionales
Siendo la manzana uno de los simbolos de Vartavár, ese día se hacen varios postres tradicionales que son un deleite para las familias.

sergio kniasian

Sergio Kniasian - De la serie cultura Armenia N° 15 

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