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Iglesia - 27 años de patriarcado
Echmiadzín celebra a Karekín II mientras Pashinian busca removerlo
04 de Noviembre de 2026

Karekín II cumple hoy 27 años al frente de la Iglesia Armenia, procesado y bajo la presión del gobierno

La Santa Sede de Echmiadzín celebra el aniversario de la unción y entronización del Katolikós de Todos los Armenios, que llega a la fecha procesado por la Justicia y con el gobierno de Nikol Pashinian decidido a desplazarlo.

La Iglesia Apostólica Armenia celebra hoy, 4 de noviembre, el 27.º aniversario de la unción y entronización de S.S. Karekín II, Patriarca Supremo y Katolikós de Todos los Armenios. Ese mismo día de 1999, en la Catedral de Echmiadzín, fue ungido como 132.º Katolikós, una semana después de que la Asamblea Nacional Eclesiástica, con delegados de todo el mundo, lo eligiera el 27 de octubre. La ceremonia, prevista para el 31 de octubre, se había postergado por el atentado en el Parlamento armenio ocurrido el mismo día de la elección.

En su mensaje por el aniversario, la Santa Sede de Echmiadzín le deseó larga vida y fortaleza para seguir con su misión pastoral. Afirmó que, frente a los numerosos desafíos que enfrenta hoy la Iglesia, el liderazgo y la firmeza del Patriarca sostienen a los fieles en la fe y los unen en torno a la Santa Sede de Echmiadzín.

Los festejos comenzaron el domingo 1 de noviembre con una misa en la Catedral Madre. Al término se ofició la plegaria patriarcal y se expuso el relicario de Skevra para la veneración de los fieles. Ofició el obispo Mushegh Babaian, que definió a Karekín II como uno de los patriarcas más destacados de la Iglesia y recordó que asumió cuando Armenia recién empezaba el difícil camino de la independencia. Asistieron primados diocesanos y peregrinos. Entre los saludos se contó el del líder opositor Samvel Karapetian.

Aquel 27 de octubre de 1999, un comando armado irrumpió en la Asamblea Nacional y asesinó, entre otros, al primer ministro Vazkén Sarkisian y al presidente del Parlamento, Karén Demirchian. En ese clima, el escritor Hrant Matevosian escribió en nombre de la comunidad de escritores armenios un mensaje al nuevo Patriarca, que el domingo rescató el padre Asoghig Garabedian, director de los Museos y del Archivo de la Santa Sede de Echmiadzín.

No era un saludo protocolar. Matevosian (1935-2002), autor de «Nosotros y nuestras montañas» y retratista de la vida rural de su Lori natal, es considerado uno de los mayores prosistas armenios del siglo XX y fue una voz moral respetada en los años de la independencia.

En su mensaje hablaba de «esta hora de nuestra pesadilla sangrienta» y expresaba un deseo: que al nuevo Patriarca no le tocara, como a muchos de sus predecesores, ser «el único que haga frente a todos nuestros males». Confiaba en que su báculo se convirtiera en el pilar de la casa común de todos los armenios.

Veintisiete años después, aquellas palabras adquieren otro peso.

Un juicio sin precedentes

Desde agosto, Karekín II es juzgado en el Tribunal de Primera Instancia de Armavir, con sede en Vagharshapat, junto a seis arzobispos y obispos del Consejo Espiritual Supremo. Es la primera vez que un Katolikós enfrenta un proceso penal en la Armenia moderna.

La Fiscalía los acusa de obstruir el cumplimiento de una orden judicial: la que obligaba a reincorporar al obispo Kevork Saroian, a quien la Iglesia había removido como primado de la Diócesis de Masiatsotn y luego despojado del estado clerical. Saroian era uno de los obispos que se sumaron a la campaña del primer ministro contra el Katolikós. Si son condenados, los clérigos podrían recibir hasta dos años de prisión. La causa se abrió en febrero y desde entonces el Katolikós tiene prohibido salir del país.

Pero el 22 de octubre el caso dio un giro. Ese día se conoció el fallo del juez Edgar Hovhannisian, el mismo que en enero había ordenado la reincorporación: rechazó el reclamo de Saroian y dejó sin efecto aquella orden. El magistrado sostuvo que designar y remover a los primados diocesanos es una facultad exclusiva del Katolikós, fundada en las normas y tradiciones seculares de la Iglesia. Según el abogado Ara Zohrabian, el tribunal concluyó que esas relaciones se rigen por el derecho canónico y que la Justicia civil no puede intervenir. El fallo plantea nuevos interrogantes sobre la legalidad de la acusación penal contra Karekín II. Saroian anunció que apelará y sigue ocupando la sede diocesana de Masis bajo protección policial.

La ofensiva del gobierno

La presión sobre el Katolikós empezó en junio de 2025, poco después de que denunciara en una conferencia internacional en Suiza la limpieza étnica de Artsaj y la ocupación azerbaiyana de territorio armenio. Desde entonces, Pashinian lo acusó de romper el voto de celibato y de mantener vínculos con servicios de inteligencia extranjeros, sin presentar pruebas. En los meses siguientes fueron detenidos tres arzobispos y un obispo, hoy con arresto domiciliario.

Tras su triunfo en las elecciones de junio, el gobierno fue más lejos: el programa oficial 2026-2031 incluye la remoción de Karekín II, la designación de un lugarteniente del Katolikós y la elección de un sucesor. Pashinian, que lo considera ilegítimo, llegó a decir en agosto, en el Parlamento, que el jefe de la Iglesia «no cree en Dios».

La Iglesia y la oposición sostienen que se trata de una violación de la separación entre Iglesia y Estado que garantiza la Constitución. Pero el daño excede lo jurídico: cada ataque del primer ministro contra la jerarquía eclesiástica erosiona no solo la imagen de la Iglesia, sino la reputación de los armenios ante el mundo.

En ese contexto, el deseo de Matevosian sigue pendiente: que el Patriarca no quede solo frente a todos los males.

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