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Iglesia - Aram I, Katolikós de la Gran Casa de Cilicia
«La identidad nacional armenia se sostiene en la unidad de lo espiritual, lo nacional y lo cultural»
14 de Octubre de 2026

Durante la celebración de los Santos Traductores y la inauguración del nuevo ciclo académico del Seminario de Antilias, el Katolikós de la Gran Casa de Cilicia pronunció un significativo mensaje sobre la preservación de la identidad armenia. Advirtió sobre los intentos internos y externos de debilitar sus fundamentos históricos y destacó la responsabilidad de la Iglesia en la continuidad de los valores nacionales.

El domingo 11 de octubre, Su Santidad Aram I, Katolikós de la Gran Casa de Cilicia, presidió los actos conmemorativos de la festividad de los Santos Traductores y la inauguración del 96.º ciclo académico del Seminario del Katolikosado, correspondiente al período 2026-2027. En esa oportunidad pronunció un importante discurso centrado en la identidad nacional armenia, sus fundamentos históricos y la responsabilidad de preservarla frente a los desafíos del presente.

La celebración comenzó con la Divina Liturgia en la Catedral San Gregorio el Iluminador de Antilias, oficiada por el reverendo padre Barouyr Shernezian, director del Seminario. Posteriormente, las autoridades eclesiásticas, seminaristas y fieles se trasladaron en procesión a la residencia patriarcal, donde se desarrolló un programa con lecturas bíblicas, himnos religiosos, recitaciones y canciones nacionales. La ceremonia culminó con el mensaje de Aram I, quien declaró oficialmente inaugurado el nuevo año académico.

La identidad como fundamento de la existencia nacional

En el comienzo de su intervención, el Katolikós destacó que la supervivencia y el desarrollo de los pueblos dependen fundamentalmente de su capacidad para preservar su identidad.

«Los pueblos viven gracias a su identidad, perduran, se fortalecen, florecen, se desarrollan y se perpetúan», afirmó.

Explicó que la identidad de una nación se construye mediante sus valores, símbolos, tradiciones e ideales, elementos que deben mantenerse vivos dentro de la existencia colectiva del pueblo.

En ese sentido, subrayó que la identidad nacional no constituye simplemente una herencia del pasado, sino una realidad que necesita renovarse y fortalecerse permanentemente a través del compromiso de cada generación.

Para Aram I, la continuidad de una nación no depende únicamente de la conservación de sus tradiciones, sino también de la voluntad de trasladarlas a la vida cotidiana y convertirlas en principios activos de su existencia.

San Gregorio el Iluminador y San Mesrop Mashtots, pilares de la identidad armenia

Uno de los pasajes centrales del discurso estuvo dedicado a los fundamentos históricos de la identidad del pueblo armenio.

El Katolikós recordó que su formación estuvo profundamente vinculada con dos acontecimientos decisivos: la transformación espiritual impulsada por San Gregorio el Iluminador y la revolución cultural protagonizada por San Mesrop Mashtots, creador del alfabeto armenio.

Afirmó que ambos procesos dieron origen a una unidad histórica entre lo espiritual, lo nacional y lo cultural, convirtiéndose en el fundamento de la continuidad del pueblo armenio.

«Lo espiritual, lo nacional y lo cultural se convirtieron en una sola totalidad, inseparable, aunque cada uno de sus componentes conservara su carácter propio», expresó.

Según Aram I, la historia demuestra que cuando esa unidad permanece sólida, también se fortalece la identidad nacional.

Una advertencia sobre los intentos de debilitar la identidad

El Katolikós dedicó también parte de su mensaje a recordar las dificultades atravesadas por el pueblo armenio a lo largo de los siglos.

Señaló que durante su historia existieron intentos, tanto internos como especialmente externos, de quebrar la unidad de los elementos que conforman su identidad.

Sin embargo, destacó que el pueblo armenio logró mantenerse fiel a sus raíces espirituales y culturales, preservando los valores que hicieron posible su continuidad histórica.

En ese contexto, reivindicó la importancia de la Iglesia Apostólica Armenia como una de las instituciones fundamentales para la conservación de la identidad nacional.

Sus reflexiones adquieren especial significado en momentos en que las relaciones entre el gobierno de Armenia y la Iglesia Apostólica Armenia atraviesan un período de fuertes tensiones, con procesos judiciales y controversias que han afectado a sus máximas autoridades.

Aunque Aram I no hizo referencias directas al primer ministro Nikol Pashinian ni a las causas judiciales en curso, su insistencia en la unidad de los componentes espiritual, nacional y cultural de la identidad armenia constituye un mensaje de particular relevancia frente a la situación actual.

La misión de la Iglesia y la formación de las nuevas generaciones

En otro tramo de su intervención, Aram I destacó la responsabilidad que corresponde al Katolikosado de la Gran Casa de Cilicia y, particularmente, a su Seminario en la formación de personas comprometidas con el servicio a la Iglesia y a la nación armenia.

Sostuvo que la preservación de los valores nacionales no puede limitarse a declaraciones o discursos, sino que requiere personas preparadas, conscientes de su vocación y dispuestas a asumir responsabilidades concretas.

«Esta misión no puede llevarse a cabo solamente mediante palabras. Se necesitan personas preparadas, conscientes de su vocación de servir a nuestra nación, a nuestra patria y a nuestra Iglesia», señaló.

Dirigiéndose especialmente a los seminaristas, les recordó que su formación debe trascender la adquisición de conocimientos y convertirse en un verdadero compromiso de servicio.

«Ustedes están llamados a convertirse no en personas comunes, sino en apóstoles», manifestó, explicando que quien cumple su misión con fe, convicción y entrega se transforma, en cierto sentido, en un apóstol.

Asimismo, exhortó a las autoridades, docentes y estudiantes del Seminario a continuar su tarea con renovada dedicación y fidelidad a los principios que históricamente han orientado su actividad.

El legado de los Santos Traductores

En la parte final de su mensaje, el Katolikós recordó la trascendencia de la generación de los Santos Traductores, cuya obra permitió consolidar la vida espiritual, lingüística y cultural del pueblo armenio.

Destacó que aquellos hombres no se limitaron a realizar una tarea intelectual o religiosa, sino que contribuyeron decisivamente a fortalecer la conciencia nacional y a proporcionar al pueblo armenio los instrumentos necesarios para enfrentar los desafíos de su historia.

«Fue un espíritu que dio fuerza a nuestra nación, que le proporcionó luz frente a la oscuridad y que la guio en medio de las tormentas de la historia», expresó.

Aram I manifestó su deseo de que ese mismo espíritu continúe presente en la formación de las nuevas generaciones, fortaleciendo la misión del Seminario y su compromiso con la Iglesia y la nación.

Finalmente, llamó a perseverar en esa tarea «para la gloria de Dios, la firmeza de nuestra nación y el esplendor de nuestra Iglesia».

El mensaje del Katolikós constituyó así una reafirmación del papel histórico de la Iglesia en la preservación de la identidad armenia y de la importancia de mantener vivos los valores espirituales, culturales y nacionales que han acompañado al pueblo armenio a través de los siglos.

 
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