Hoy celebramos mucho más que una fecha. Celebramos a un pueblo que, a través de siglos de dolor, sacrificios y dificultades, nunca dejó morir su identidad, su fe ni su esperanza.
Armenia sigue de pie porque su pueblo sigue creyendo, luchando y construyendo.
Hoy miramos hacia el futuro con esperanza. Soñamos con una Armenia fuerte, segura, próspera y en paz; una patria donde nuestros hijos puedan crecer felices, estudiar, trabajar y construir sus familias con dignidad y libertad.
Que Dios bendiga nuestra tierra, proteja a nuestro pueblo y nos dé sabiduría para permanecer unidos.
Que las lágrimas del pasado se transformen en la alegría del mañana, y que las nuevas generaciones reciban una Armenia llena de paz, oportunidades y esperanza.
Feliz Día de la Independencia, Armenia.
Que Dios bendiga a Armenia y a todos los armenios, en la patria y en la diáspora.
¡Que el futuro de Armenia sea sólido, luminoso y feliz! Amén.
Monseñor Aren Shaheenian
Obispo Primado de la Iglesia Armenia para Argentina y Chile