MENSAJE DE SU SANTIDAD KAREKIN II, KATOLIKÓS DE TODOS LOS ARMENIOS, CON MOTIVO DE LA CONFERENCIA DE MOVILIZACIÓN DE LA DIÁSPORA
Honorables participantes de la Conferencia:
Desde la Santa Sede de Etchmiadzín —centro espiritual de toda la armenidad, erigida por la mano de Dios—, hacemos llegar nuestra bendición patriarcal a todos los participantes de la Conferencia de Movilización de la Diáspora. Saludamos esta importante iniciativa, convocada para examinar los graves y difíciles problemas que enfrenta nuestra nación, definir los caminos para hacerles frente, precisar nuestras prioridades nacionales y revalorizar las relaciones entre Armenia y la Diáspora.
Hoy nuestro pueblo se encuentra ante desafíos externos e internos. Generan profunda preocupación la división en nuestra vida nacional, la siembra del odio, el ataque a las instituciones nacionales y el deterioro de las relaciones entre Armenia y la Diáspora. El objetivo de la Iglesia y de todas las organizaciones armenias es el mismo: consolidar el potencial nacional, hacer de la patria un lugar seguro y protegido para toda la armenidad, mejorar la cooperación entre Armenia y la Diáspora, y preservar intacta la identidad nacional.
Las organizaciones tradicionales, las uniones nacionales y los dirigentes que participan en esta Conferencia, representando a distintos sectores de la armenidad y bajo la bendición de nuestra Santa Iglesia, han realizado una contribución innegable a la restauración de la independencia del Estado armenio y al mantenimiento de la vitalidad de la Diáspora. Es una verdad inquebrantable que la garantía de la continuidad de la armenidad reside en el idioma, la fe, la escuela nacional y el Estado soberano e independiente, bajo cuya especial atención y cuidado deben encontrarse también la Diáspora y sus necesidades primordiales.
Por consiguiente, la preservación y el fortalecimiento del Estado armenio siguen siendo hoy el compromiso primordial de nuestro pueblo disperso por el mundo. Es preciso también velar porque cada armenio, sin dejarse llevar por ideas e influencias ajenas, permanezca unido con toda su alma a su nación y a su patria, y ponga sus capacidades y dones al servicio del progreso de nuestro pueblo y de nuestra querida tierra.
La organización de las comunidades de la Diáspora, formadas en distintos países por avatares de la historia, debe transformarse en una fuerza unida y poderosa en defensa de los intereses de la nación y la patria. Débil será la patria sin el apoyo y la dedicación de la Diáspora, débil y vulnerable será la Diáspora sin un Estado armenio poderoso y brillante. Solo mediante el apoyo mutuo entre Armenia y la Diáspora es posible mantener firme y próspera la vida de nuestro pueblo, sustentada en el sagrado legado de los antepasados y en un sistema de valores compartido.
En este sentido, queridos, la Santa Iglesia Apostólica Armenia y nuestras instituciones y organizaciones nacionales tienen una misión fundamental: que nunca se debilite ni se apague la identidad espiritual y nacional de los armenios dispersos por el mundo, y que el Estado armenio se mantenga sólido e inquebrantable. Es necesario reinterpretar los procesos actuales de la vida nacional y tomar, en unidad de pensamiento, medidas eficaces para detener los fenómenos que dañan a la patria y destruyen a la nación. Conferencias y deliberaciones como esta, constituyen un paso importante en el camino de superar y resolver los problemas mencionados.
En estos días de Pascua, la oración de este Patriarca es que el Dios Altísimo conceda sabiduría a los dirigentes de los Estados para restablecer la paz en el mundo y en la vida de la humanidad. Que nuestro Señor Salvador guarde segura e inviolable nuestra amada patria y, con la luz de su Santa Resurrección, ilumine a todo nuestro pueblo para que avance sin desviarse por los caminos agradables a Dios y construya, con la fe heredada del Señor, la vida renovada y el luminoso porvenir de los armenios.
Expresamos nuestro reconocimiento a los organizadores y a todos los participantes de la Conferencia, y les deseamos un trabajo fructífero.
Con bendición,
KAREKIN II
KATOLIKOS DE TODOS LOS ARMENIOS
París, 11-12 de abril de 2026