El Viernes Santo es un día en el que se recuerda los sufrimientos, la crucifixión, la muerte y el entierro de Jesucristo. Ese día se prepara la simbólica tumba de Cristo adornada de flores y ramos en memoria del entierro del Salvador. En el medio se coloca una cruz que representa a Jesús y generalmente en su cabecera se colocan dos velas prendidas que representan a los ángeles.
Esta construcción se coloca en el coro de la iglesia (adián - ատեան) delante del Altar, desde el viernes por la mañana hasta el mediodía del sábado. La feligresía participa de las ceremonias que se realizan especialmente la que se lleva a cabo anochecer y que recuerda el entierro de Jesús. Durante la misma, si el tamaño lo permite se procede a llevar la “tumba de Cristo” en los hombros en solemne procesión.

Es una costumbre generalizada que quienes asisten a la ceremonia llevan flores y ramos que depositan allí y tras la ceremonia vuelven a sus casas llevando consigo alguna flor que han retirado del mismo lugar.
Dentro de la Semana Santa, el Viernes Santo (Աւագ Ուրբաթ - Avák Urpát) es un día especial. Se lo considera día de luto por la muerte de Jesuscristo. La gente acude a la iglesia, donde se realizan las ceremonias acordes.
Siguiendo la usanza tradicional el Viernes Santo nadie saluda utilizando el beso, tan característico de los saludos armenios; en general, también se evita besar con cualquiera de las intenciones habituales. Esto surge debido a que Judas delató a Cristo a los romanos con un beso en su mejilla.
Una vez en el hogar, todos comparten la mesa donde generalmente se sirve vosbabúr - ոսպապուր, es decir sopa de lentejas, que suele comerse agregándole unos chorritos de vinagre. Este plato simple pero delicioso es tan tradicional que en algunas regiones hasta tiene nombre propio (Ej. en Marásh kats-jëlá shovró - քացխլա շովրօ).

El vinagre es en recuerdo de cuando Cristo crucificado pidió que calmaran su sed, como respuesta un soldado romano con gran cinismo le acercó una esponja en la punta de una lanza, embebida con vinagre en vez de agua, agravando más su agonía.
Según la tradición armenia, tras colocar el cuerpo de Jesús en una sepultura, los allegados se dirigieron a la casa de la Virgen María. Al no haber nada a mano ella preparó una sopa de lentejas.
Extracto de la "Serie de Cultura Armenia " N° 7 escrito por Sergio Kniasian