La Iglesia Apostólica Armenia ha condenado enérgicamente lo que describe como una exclusión deliberada y sistemática de la parte armenia del proceso de restauración y de los mecanismos de gestión de la Gruta de la Natividad en Belén, uno de los santuarios más sagrados del cristianismo mundial.
Según la declaración eclesiástica, los acontecimientos recientes constituyen un intento consciente de aislar la presencia armenia de los procesos oficiales de toma de decisiones, en violación del histórico principio del “Status Quo”, que regula la administración de los Santos Lugares cristianos.
La Gruta de la Natividad ha sido tradicionalmente administrada de forma conjunta por tres comunidades con derechos iguales:
— la Iglesia Ortodoxa Griega (Patriarcado Ortodoxo Griego de Jerusalén)
— la Iglesia Apostólica Armenia (Patriarcado Armenio de Jerusalén)
— la Custodia franciscana de Tierra Santa, representación de la Iglesia Católica en el santuario
De acuerdo con el Status Quo, las tres partes deben contar con participación plena e igualitaria en todas las decisiones relativas a la restauración, conservación, gestión y comunicaciones públicas vinculadas al lugar sagrado.
Sin embargo, el 24 de enero de 2026, el Patriarcado Ortodoxo Griego y la Custodia de Tierra Santa emitieron una declaración conjunta sin la firma armenia, en la que la parte armenia fue mencionada únicamente como “colaboradora”, lo que la Iglesia Armenia considera un intento de reducir su estatus histórico y jurídico dentro del régimen de administración compartida.
Posteriormente, el 17 de febrero de 2026, se difundió un informe sobre una supuesta “visita de inspección tripartita”; no obstante, en los materiales publicados y en las fotografías no aparecían representantes armenios, lo que en la práctica evidenciaría un proceso bilateral presentado como cooperación tripartita.
La Iglesia Apostólica Armenia sostiene que estas acciones constituyen una marginación deliberada de la parte armenia del proceso de toma de decisiones y una aislación sistemática dentro del mecanismo de gobernanza del santuario, lo que contradice abiertamente los principios fundamentales del Status Quo y crea un precedente peligroso para la erosión de los derechos de custodia armenios en uno de los principales centros de la cristiandad.
Ante esta situación, la Iglesia Armenia exige:
— que todas las declaraciones oficiales relativas a la Gruta de la Natividad se emitan exclusivamente en formato tripartito y con la firma de las tres partes;
— que no se realicen visitas, inspecciones ni presentaciones públicas sin la participación plena y efectiva de la parte armenia;
— que toda formulación pública reconozca de manera explícita e inequívoca el estatus armenio como custodio pleno e igualitario del santuario.
La Iglesia concluye que cualquier limitación o aislamiento de los derechos armenios es inaceptable y recibirá la respuesta correspondiente en los ámbitos eclesiástico, jurídico y diplomático.