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Diáspora - Marash
A 101 años de la autodefensa
23 de Enero de 2021

Después de la capitulación de Turquía en octubre de 1918, los armenios de Marash, Zeitún y Hadjín que habían sido deportados, retornaron a sus ciudades bajo la protección de las fuerzas británicas y francesas. Mientras tanto, Mustafá Kemal inicia la llamada "guerra de independencia" con la misión de expulsar de los territorios a los franceses, ingleses, griegos y turcos monárquicos.

El Reverendo Abraham Hartunián, que había retornado a Marash en forma clandestina en 1918, recuerda en sus memorias  que "el gobierno turco empezó a distribuir abiertamente armas de fuego y municiones y otros equipos militares a los turcos de la ciudad y las aldeas vecinas. Cada casa turca se constituyó en un centro militar".

Los ingleses habían ingresado en Marash el 22 de febrero de 1919.

A pesar de los acuerdos firmados (1915-1916) con la adjudicación de Marash a los franceses, éstos se disputan con los ingleses el control de la ciudad. Tras un nuevo acuerdo entre Clemenceau y Lloyd George, los ingleses se retiran de Marash en octubre de 1919 y esperan la llegada del ejército francés al mando del general Henri Gouraud desde Beirut.

El 30 de octubre de 1919 llegan ciento cincuenta hombres entre franceses y argelinos. Además, cuatrocientos legionarios al mando del coronel André, aunque sin la posibilidad de portar armas ni intervenir en la protección de los civiles.

Cuando sustituyen en los edificios de gobierno la bandera turca por la francesa, comienza la reyerta de los turcos, kurdos y circasianos contra los soldados franceses, senegaleses y armenios, incluida la población civil.

El general Quérette al mando de las fuerzas francesas, no solamente no defendía a los armenios sino que pretendía abandonarlos.

El Prof. Richard Hovannisián es categórico cuando se refiere a la "perversa indiferencia por parte de los franceses", a los "esfuerzos por impedir que este pueblo tomara medidas para su propia defensa",  y cómo los elementos cristianos de Cilicia "fueron alevosamente traicionados por los poderes que se habían comprometido a protegerlos". 

Mustafá Kemal envía a las fuerzas nacionalistas turcas para atacar Marash el 27 de diciembre de 1919.

Los cañones comienzan a disparar e incendiar las iglesias armenias en donde estaban refugiados miles de armenios.

Los legionarios armenios y los propios armenios de Marash se defendían de los ataques.

La mal llamada "guerra de Marash" se había iniciado. "A la una de la tarde, el miércoles 21 de enero de 1920, empezó el fuego. La ciudad de Marash era ahora un campo de batalla.

Los turcos habían tomado la ofensiva e inesperadamente abrieron fuego sobre franceses y armenios, sin distinción. Soldados franceses y hombres, mujeres y niños armenios estaban en las calles y, antes que pudieran llegar a sus casas o a sus acantonamientos militares, caían donde estaban.

En breve tiempo las calles estuvieron cubiertas de cadáveres". Unos diez mil marashtsí se refugiaban en las iglesias y escuelas, pero apenas siete de ellas estaban protegidas por soldados.

Según el testimonio del pastor Abraham Hartunián, los siete centros militares seguros eran el Colegio Americano de niñas, el orfanato alemán Bethsallum, el hospital alemán, la iglesia católica armenia, el monasterio latino, la iglesia Karasun Manug, y su iglesia, la Primera Iglesia Evangélica Armenia.

En la iglesia Surp Asdvadzadzín había unos tres mil quinientos refugiados, finalmente incendiada con ellos dentro, y derrumbada, así como la iglesia Karasun Manug, Surp Sarkís y Surp Kevork.

En la iglesia Surp Prguich había unos tres mil refugiados y quinientos soldados franceses.

El barrio armenio Sheker Deré fue también incendiado

Se cavaban trincheras para unir las casas y las iglesias entre sí, en caso de tener que escaparse.

El pastor Abraham Hartunián relata cómo incendiaron la iglesia evangélica en el barrio Kuiudjak (Kouyoujak), cuando para evitar la propagación del fuego, derrumbaron el campanario de la Primera Iglesia Evangélica. La iglesia de los franciscanos no fue incendiada porque estaba ubicada en una posición alta de la ciudad. Tenía además un cañón en la puerta instalado por los franceses. Desde las mezquitas se atacaba la iglesia armenia católica Surp Prguich cercana a la mezquita Ulú Djamí (mezquita central) y a la Primera Iglesia Evangélica.

Los armenios destruyeron los dos minaretes. Para evitar que las llamas alcanzaran a la iglesia católica pretendían derrumbar el colegio de varones. Finalmente, los turcos quemaron el colegio, no así la iglesia, pues el viento había cambiado de orientación.

Los soldados senegaleses y argelinos del ejército francés estaban acuartelados en la iglesia Karasun Manug y los legionarios armenios en Dash Jan. Los turcos intentaron incendiarlo pero los legionarios armenios los descubrieron y dispararon. 

Algunas de las familias más ricas de Marash como Ohannés Ksadjikián (dueño de la fábrica de jabón) y Hagop Aghá Kherlakián, escondían cientos de armenios en sus casas.

Kherlakián había sido diputado del parlamento y había colaborado económicamente con la construcción de la mezquita más importante de Marash, Ulú Djamí. En su casa se habían refugiado casi dos mil personas. Todos en la planta baja, durante casi un mes. La comida se agotaba. Se habían comido hasta el último gato y el último caballo. Kherlakián fue decapitado y su cabeza fue paseada por la ciudad. Niños y ancianos fueron asesinados sin piedad. Niños fueron degollados en la mezquita Ulú Djamí. Jóvenes mujeres fueron arrastradas de sus casas para ser violadas ante el público. A las embarazadas se les abrió el vientre y murieron desangradas. 

El coronel Robert Normand vendría en apoyo de los armenios de Marash con soldados, municiones y alimentos, pero por poco tiempo, pues el ejército francés pretendía retirarse de la ciudad.

Y así sucedió el 10 de febrero de 1920. No solamente los abandonaron sino que además les prohibieron a los armenios que los siguieran.

No obstante, tres mil doscientas personas entre armenios y franceses, siguieron al ejército en dirección de Adaná, bajo frío y nieve, de los cuales la mitad murió en el camino.

"Al día siguiente de la retirada francesa, Der Sahag, arachnort [Primado, en armenio] de la Iglesia apostólica armenia, Monseñor [Avedís] Arpiarián, Primado de la Iglesia católica y el Pastor Abraham Hartunián de la Iglesia evangélica armenia, fueron citados por Arslan bey al cuartel general turco, quien les intimó la entrega de todas las armas que los armenios tuvieran en su poder.

Poco después no quedaron armenios en Marash". Ohanián continúa diciendo: "Durante las refriegas entre armenios y turcos, es decir, antes de la retirada de los franceses, murieron ocho mil armenios. Después de la retirada cayeron otros tres mil y los ocho mil que quedaron en la ciudad tuvieron que huir dejando todas sus pertenencias. La ciudad quedó vacía de armenios". La retirada de los franceses fue un triunfo para Mustafá Kemal, pues después de este hecho en Marash entre enero y febrero de 1920, fueron expulsadas todas las fuerzas europeas de Turquía.

El Dr. Ohanián dice además que "a la larga, la victoria de Kemal no fue una derrota para Francia ni para Inglaterra. A cambio de su reconocimiento como gobierno independiente, las dos potencias europeas obtuvieron ingentes beneficios: los árabes no lograron su independencia, el petróleo de Mosul pasó a manos inglesas primero y norteamericanas, después. El reconocimiento de Armenia como país independiente fue destruido en [el Tratado de] Lausana, y Turquía volvió a ser una colonia del imperialismo occidental hasta hoy". El Prof. Richard Hovannisián considera que "el episodio de Marash significó un enorme aliento moral en un momento en que el movimiento experimentaba un pesimismo generalizado" y que "el pueblo turco vio que se podía desafiar y vencer a los aliados". 

 Stanley Kerr era un oficial del Cuerpo Sanitario Militar de Estados Unidos quien en 1919 participó de la organización Near East Relief (NER), Ayuda al Cercano Oriente, en español, en la ciudad de Marash. "Al principio prestó servicio en Alepo en múltiples puestos, como el de bioquímico clínico, fotógrafo y recolector de niños armenios abandonados en poder de jefes tribales beduinos y kurdos; y en otoño de 1919, Kerr fue transferido a Marash, donde se ocupó de las operaciones de socorro estadounidenses después del retiro francés. En vista de que muchos turcos consideraban a los estadounidenses colaboradores de los franceses y armenios, no fue sin riesgo que Kerr y sus valientes colegas se quedaron en sus puestos para asistir, sin saber cómo, a los miles de armenios que los franceses habían dejado desamparados. De hecho, las incertidumbres de una existencia de rehén no desaparecieron hasta que Kerr partió para Beirut con la última caravana de huérfanos en 1922". Los turcos seguían los pasos de Kerr. "Descubrí que me estudiaban a través de las miras de un rifle turco. Estaba parado al lado de un centinela francés en el lado norte de la casa de los Lyman, mirando hacia las colinas donde deben haber estado escondidos los chettéh, pero sin ver ninguno. De pronto me sorprendió el silbido de una bala que rebotó en una roca directamente enfrente de mí. Sin dar un paso levanté la bala caliente. El tirador había apuntado un poco demasiado bajo. Me fui con mi recuerdo a la casa para jactarme de mi escape por un pelo, y luego volví al centinela, pero encontré que se lo llevaban en una camilla. La siguiente bala le traspasó la rodilla". 

De acuerdo a los datos del Patriarcado de Constantinopla, hasta 1914 vivían en el imperio poco más de 2.100.000 armenios, de los cuales unos 600.000 sobrevivieron al genocidio. El resultado final: 1.500.000 de armenios fallecidos y 200.000 mujeres y niños secuestrados. "El número de deportados de las aldeas del distrito [sandjak] de Marash oscila entre 56.000 y 65.000. De éstos, entre 1.400 y 2.000 volvieron al finalizar la guerra". "De los 30.000 armenios que residían en la ciudad de Marash en 1914, fueron deportados 24.000 y volvieron 16.000 después de la guerra. Si bien estas cifras sugieren que la pérdida fue sólo un tercio de la población cristiana de la ciudad, debe señalarse que el sandjak entero sufrió una merma del 75% puesto que, de una población estimada en 86.000 antes de la guerra, volvieron sólo 18.000. Lo campesinos fueron diezmados, dado que sólo 2.000 sobrevivieron de un total de alrededor de 54.000".

"El 28 de setiembre de 1921 las autoridades de Marash pusieron en efecto duras leyes relacionadas con los inmuebles armenios. Como lo demostrarían sucesos posteriores, su intención era despojar a los armenios de sus tierras y hogares. Toda propiedad de un armenio que emigraba del territorio turco debía entregarse a las autoridades sin compensación. El dueño no podía alquilar ni vender esa propiedad". Además, debía pagar los impuestos hasta el momento de la salida de Marash. Quedaban unas tres mil personas, además de los armenios que prestaban servicio en el ejército y no serían dados de baja.

Los armenios no tenían pasaporte ni dinero para irse de Marash. El arzobispo Arpiarián vendió los bienes de la iglesia y solamente se llevó los artículos más preciados. Según Kerr, de los 86.000 armenios que vivían en el distrito de Marash en 1914, sólo se tenía conocimiento de 12.000 sobrevivientes, quienes fueron al Líbano, Siria, Armenia Soviética, Estados Unidos y Sudamérica.   

 

Dr. Gustavo Zulamián

Tomado del capítulo 2 ¨El proceso genocida¨, del libro Entre la historia y la memoria: los armenios de Marash en el Uruguay, Montevideo 2018, pp. 59-63. 

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