El régimen de Aliev destruye todos los días el patrimonio cultural armenio de Nagorno Karabaj, pese a lo ordenado por la Corte Internacional de Justicia. La denuncia fue formulada por la eurodiputada francesa Marina Mesure.
“Hay pruebas. Hace unas semanas me reuní con investigadores de Caucasus Heritage Watch, que a través de imágenes satelitales documentan lo que las autoridades azerbaiyanas no dejan ver en el terreno. ¿Hasta cuándo va a seguir callando la comunidad internacional?”, planteó.
“Azerbaiyán está borrando la historia de los armenios de Nagorno Karabaj. A la guerra de 2020 le siguió, en 2023, la limpieza étnica organizada por Aliev, que dejó a Karabaj sin un solo habitante armenio. Desde entonces, las autoridades azerbaiyanas cerraron por completo el acceso a la región. No quedó allí ningún testigo que pueda ver y contar lo que realmente ocurre”, agregó.
Según Mesure, el último informe da cuenta de que la primavera pasada fueron destruidos al menos cuatro sitios del patrimonio armenio, lo que demuestra que la eliminación de la herencia cultural armenia en la región se está acelerando. En Stepanakert fueron demolidas la Catedral Santa Madre de Dios y la iglesia de Surp Hagop, y en la misma ciudad fue arrasado el memorial dedicado al Genocidio Armenio. En Shushi, en tanto, fue destruido por completo un cementerio con jachkares.
“Los investigadores me explicaron que los cementerios armenios son los que corren mayor peligro: están menos protegidos, no tienen estatus oficial de preservación y, además, su destrucción pasa más inadvertida que la de una iglesia. Sin embargo, ya en 2021 la Corte Internacional de Justicia de la ONU le ordenó a Azerbaiyán garantizar la protección de este patrimonio. El trabajo de los investigadores demuestra que esa obligación no se cumple en absoluto y que la destrucción sigue”, sostuvo.
“La comunidad internacional tiene que seguir condenando abiertamente esta destrucción sistemática. Defender la historia es defender nuestro patrimonio común, el patrimonio de toda la humanidad. Por eso no tenemos derecho a mirar para otro lado”, concluyó.
Lo que muestran los satélites
De acuerdo con el seguimiento de Caucasus Heritage Watch, un programa de investigación de la Universidad Cornell, en Estados Unidos, la catedral de Stepanakert fue demolida entre comienzos de marzo y comienzos de abril de este año. El templo, cuya piedra fundamental había bendecido el Katolikós Karekín II en 2006, había sido consagrado el 7 de abril de 2019. Junto con él cayó la iglesia de Surp Hagop. El Consejo de Musulmanes del Cáucaso, organismo afín al gobierno de Bakú, terminó admitiendo las demoliciones y calificó a ambas iglesias de “construcciones ilegales”.
Poco después se confirmó la destrucción del memorial del centenario del Genocidio Armenio de Stepanakert, con su campanario de mármol blanco y el complejo que lo rodeaba. Y entre el 9 y el 14 de mayo fue arrasado el antiguo cementerio armenio-ruso de Shushi, que conservaba cinco jachkares medievales de unos 800 años y decenas de lápidas del siglo XIX, para dar lugar a una planta de tratamiento de aguas residuales.
El 7 de diciembre de 2021, en el marco de la demanda presentada por Armenia, la Corte de La Haya dictó medidas provisionales que obligan a Azerbaiyán a prevenir y sancionar los actos de vandalismo y profanación contra el patrimonio cultural armenio.