El presidente de Israel, Isaac Herzog, condenó los ataques contra la comunidad armenia de Jerusalén y se comprometió a hacer todo lo posible para que no se repitan. Así lo dio a conocer el Comité de la Causa Armenia de Jerusalén, que difundió la respuesta que recibió del mandatario.
El Comité le había escrito a Herzog el 7 de agosto, pocos días después del ataque contra el Monasterio de Santiago (Surp Hagop), sede del Patriarcado Armenio en la Ciudad Vieja. En la madrugada del 2 de agosto, seis judíos religiosos, cinco de ellos menores de edad, golpearon y escupieron la entrada del monasterio y arrojaron piedras contra los muros del complejo. Cuando una vecina armenia empezó a filmarlos desde su casa, le tiraron piedras a la ventana y la insultaron. La policía detuvo a los seis y el Patriarcado presentó una denuncia formal.
En esa carta, el Comité expresó su profunda preocupación por los ataques y pidió medidas concretas y eficaces para proteger a los miembros de la comunidad y a sus instituciones. Ya el 4 de agosto, en un comunicado, había advertido que el episodio formaba parte de un patrón de hostigamiento que lleva años y que la falta de sanciones a los responsables alimenta un clima de impunidad. En ese mismo texto le había pedido a Herzog que condenara públicamente lo ocurrido.
En su respuesta, fechada el 16 de septiembre, el presidente reconoció la gravedad de los incidentes y reafirmó la importancia de la comunidad armenia, que desde hace generaciones forma parte de la vida de Jerusalén. En el pasaje más significativo de la carta, Herzog afirmó:
«Quiero subrayar que haré todo lo que esté a mi alcance, con todos los medios a mi disposición, para impedir que incidentes como estos se repitan. Estoy convencido de que estas personas no representan el verdadero rostro de Israel y de que sus actos no reflejan nuestros valores ni nuestro compromiso con la comunidad armenia, una comunidad antigua y querida que desde hace generaciones es una buena y respetada vecina en Jerusalén, y con la que la comunidad judía de la Ciudad Vieja mantiene estrechos lazos».
El Comité valoró las palabras del presidente y consideró su respuesta un reconocimiento importante de las inquietudes planteadas por la institución y por la comunidad armenia. «Agradecemos al presidente Isaac Herzog su respuesta y su compromiso para resolver esta cuestión. Esperamos que sus palabras se traduzcan en medidas concretas y efectivas para proteger la seguridad, la dignidad y los derechos de la comunidad armenia de Jerusalén», concluye el comunicado.
Los ataques continuaron
Entre el ataque de agosto y la difusión de la carta, las agresiones siguieron. A comienzos de septiembre, otro hombre fue filmado escupiendo en la entrada del mismo monasterio. En Iom Kipur, un niño armenio de nueve años fue atacado con gas pimienta mientras andaba en bicicleta con auriculares cerca del barrio de Mamilla, junto a las murallas de la Ciudad Vieja. Era la segunda vez que lo agredían. La policía cerró la causa en un primer momento sin detenidos. Después de que el caso se difundiera en los medios, arrestó a un joven de 22 años de un asentamiento ultraortodoxo cercano a Jerusalén. El 28 de septiembre, un hombre fue filmado aparentemente intentando orinar sobre el Monasterio de Santiago, hasta que lo enfrentó un guardia armenio.
Los escupitajos contra religiosos cristianos y los daños a iglesias en la Ciudad Vieja, en su mayoría a cargo de jóvenes judíos ortodoxos y de sectores nacionalistas religiosos, se volvieron frecuentes en los últimos años, y las autoridades israelíes no lograron frenarlos. La comunidad armenia, presente en Jerusalén desde hace más de 1600 años, enfrenta además una disputa por terrenos del Barrio Armenio. En diciembre de 2023, esa disputa terminó en un ataque de una treintena de hombres enmascarados, algunos armados, contra clérigos y vecinos armenios.