La gran pregunta es si Moscú va a decidir dejar de hacer la vista gorda ante los movimientos de Ankara.
Turquía se prepara para transferirle a Ucrania una cantidad considerable de armamento estadounidense que tiene en sus depósitos: 12 lanzadores M270 MLRS, 70 misiles balísticos M39 ATACMS, unos 2.500 cohetes M26 con cabezas de racimo y 47.000 proyectiles de artillería M509A1 de calibre 203 mm. El valor total de la ayuda prevista ronda los 280 millones de dólares.
Ayer, la Cancillería rusa le exigió explicaciones a Washington y a Ankara, y advirtió que la supuesta transferencia de armamento podría dañar seriamente las relaciones de Rusia con Turquía y con Estados Unidos. El canciller ruso también señaló que "todavía no es tarde para evaluar la situación con la cabeza fría" y que no hace falta abrir una nueva "caja de Pandora".
Traducido del lenguaje diplomático, el mensaje es claro: "Turquía, no lo hagas. Sabemos lo que estás por hacer. Si estas armas empiezan a moverse hacia Ucrania, va a haber consecuencias."
En los últimos años, Turquía logró sostener un equilibrio llamativo: le suministró armas a Ucrania mientras seguía cooperando con Rusia en energía, comercio, turismo y temas regionales. Moscú lo toleró porque también necesitaba a Turquía. Ahora esa paciencia está siendo puesta a prueba en dos frentes a la vez.
Primero, Rusia había rechazado la propuesta turca de frenar los ataques contra la navegación civil en el mar Negro, apenas un día antes de la advertencia sobre la transferencia de armamento, calificándola de "medida a medias".
Segundo, Turquía intenta presentarse como mediadora mientras al mismo tiempo se prepara para entregarle a Ucrania armamento de largo alcance.
Es posible que Rusia empiece ahora a enviarle a Turquía otro tipo de mensaje: "…ya no necesitamos tolerarte tanto como antes."
No me sorprendería que en la próxima etapa aparezca presión sobre Turquía —política, económica y también vinculada a la situación en el mar Negro—.
Por eso, la pregunta central por ahora no es si Turquía va a transferirle o no las armas a Ucrania. La pregunta es si Moscú va a decidir dejar de hacer la vista gorda ante los movimientos de Ankara.
Artak Zakarian, ex viceministro de Defensa de Armenia