El asesor presidencial azerí Hikmet Hajiyev encadenó en las últimas horas dos declaraciones que vuelven a marcar la agenda regional: por un lado, exigió que Armenia elimine de su Constitución toda referencia a reivindicaciones territoriales sobre Azerbaiyán y Turquía como condición para la firma de un tratado de paz definitivo; por otro, admitió que Bakú ejerció una intensa presión diplomática sobre Israel para impedir que el Kneset ratificara el reconocimiento del Genocidio Armenio.
En declaraciones al canal turco Haber Global, Hajiyev sostuvo que el artículo que establece reivindicaciones territoriales sobre Azerbaiyán y Turquía "debe ser eliminado de la Constitución de Armenia". Según el funcionario, una vez removida esa referencia, Bakú "no ve ningún problema para firmar un tratado de paz definitivo".
El asesor presidencial fue más allá y afirmó que, más allá del texto constitucional, "ya existe una situación de paz de facto" en la región, en alusión al cese de hostilidades vigente entre Ereván y Bakú desde el fin de la guerra de 2020 y los sucesivos acuerdos alcanzados en los últimos años.
El reclamo azerí apunta al preámbulo de la Constitución armenia, que remite a la Declaración de Independencia de 1990 y a las aspiraciones de autodeterminación de Nagorno Karabaj, un punto que Bakú viene señalando como obstáculo central para la firma del tratado de paz negociado entre ambos países.
En la misma entrevista, Hajiyev volvió sobre el episodio del Kneset y confirmó que, "en cuanto surgió esta cuestión, Azerbaiyán, por instrucción del presidente, comenzó a desplegar activos esfuerzos diplomáticos" para frenar el reconocimiento israelí del Genocidio Armenio. El funcionario remarcó que Bakú trasladó a la parte israelí su posición de que cualquier reconocimiento sería "injusto", no reflejaría "la realidad histórica" y resultaría "inaceptable".
"Lo positivo es que la parte israelí tomó en serio los mensajes de Azerbaiyán. Consideramos que se impidió que este asunto avanzara", agregó, calificando una eventual ratificación como algo que "de ningún modo reflejaría la realidad histórica y sería completamente injusto".
El gabinete israelí había aprobado el reconocimiento de manera unánime el 28 de junio, a instancias del canciller Gideon Sa'ar, pero la votación en el Kneset —necesaria para que la medida se convirtiera en política de Estado— fue retirada del temario antes del receso parlamentario de verano. Según había reportado el diario Haaretz, el propio Netanyahu intervino personalmente para frenarla luego de que Hajiyev, en representación del presidente Ilham Aliyev, se comunicara directamente con la oficina del primer ministro. La oficina de Sa'ar negó esa versión, aunque no ofreció una explicación alternativa. Con el Kneset en receso y las elecciones legislativas fijadas para el 27 de octubre, resulta improbable que la iniciativa regrese al recinto en la actual sesión.
Al referirse a la relación entre Bakú y Ankara, Hajiyev subrayó que Azerbaiyán está presente en mesas donde Turquía no participa, y Turquía en mesas donde Azerbaiyán no está, en alusión a la coordinación diplomática entre ambos países en distintos foros internacionales. "Respondemos con firmeza ante cada paso que se tome contra los intereses de nuestros países", cerró el asesor presidencial.