Informe del Banco Mundial advierte riesgos para la economía armenia por las restricciones a las exportaciones a Rusia
El Banco Mundial (BM) advirtió que la continuidad y ampliación por parte de Rusia de las restricciones a las importaciones de productos agrícolas y alimenticios armenios podría tener un impacto negativo no solo en el comercio exterior, sino también en el crecimiento económico, la inflación y la situación social de Armenia. Así lo señala el informe del organismo, "Armenia Monthly Economic Update, julio de 2026".
Según el BM, pese al ritmo persistentemente alto del crecimiento económico, los recientes desarrollos políticos en la relación con Rusia generan nuevos riesgos para las exportaciones armenias.
El informe indica que, desde fines de abril, Rusia viene ampliando gradualmente las restricciones al suministro de productos agrícolas y alimenticios armenios. De mantenerse estas medidas y profundizarse sin mecanismos de mitigación, sus consecuencias podrían extenderse más allá del ámbito comercial y afectar el crecimiento, los precios y la situación social.
Para mitigar el posible daño, el Gobierno armenio ya comenzó a respaldar a los exportadores. El 2 de julio extendió el programa estatal de apoyo a las exportaciones, incorporando frutas y verduras frescas y secas, ciertos alimentos y bebidas, y también trucha y esturión a la lista de productos subsidiados.
El Banco Mundial también registró una caída de las exportaciones a Rusia: en mayo, los envíos cayeron un 15% respecto del mismo mes del año anterior, mientras que las exportaciones totales de Armenia entre enero y mayo bajaron un 3,7%. Al mismo tiempo, las importaciones subieron un 2,2% y el déficit de la balanza comercial se amplió hasta un 7% del PBI proyectado.
El organismo señala, no obstante, que si se excluye la reexportación de piedras preciosas y semipreciosas, las exportaciones armenias siguen creciendo gracias al sector minero.
Pese a los riesgos externos, la economía armenia mantiene altas tasas de crecimiento: la actividad económica creció un 8% interanual en los primeros cinco meses del año, superando las proyecciones. Los principales motores fueron los servicios, el turismo, la tecnología de la información, la construcción y la minería, esta última beneficiada por los altos precios del cobre y la recuperación del sector tras la recesión de fines de 2025.
En paralelo, la inflación se aceleró en junio, impulsada casi exclusivamente por el alza de precios de alimentos y bebidas no alcohólicas, cuya variación interanual pasó del 6,4% en mayo al 8,6% en junio, explicando cerca de dos tercios de la suba general de precios. En ese contexto, el Banco Central de Armenia mantuvo sin cambios su tasa de referencia en 6,5%, considerando tanto los riesgos inflacionarios como la incertidumbre asociada a las restricciones sobre las exportaciones a Rusia.
Rusia comenzó a imponer restricciones a la importación de ciertos productos agrícolas y alimenticios armenios a fines de abril, invocando requisitos sanitarios y fitosanitarios. Las medidas afectaron, en particular, a los productos pesqueros, las flores y una serie de frutas y verduras. Autoridades armenias y varios economistas consideran que estas restricciones no son solo comerciales, sino también políticas, y las vinculan con el acercamiento de Ereván a la Unión Europea y el enfriamiento de las relaciones con Moscú.