Turquía supedita la normalización con Armenia a la coordinación con Azerbaiyán...
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía dejó asentado en su Programa de Acción 2026 que el proceso de normalización de relaciones con Armenia continuará en estrecha consulta y coordinación con Azerbaiyán, al tiempo que Ankara seguirá respaldando el proceso de paz entre Ereván y Bakú. La información fue difundida por la agencia estatal azerbaiyana APA.
Según el documento, garantizar una paz duradera y estabilidad en el Cáucaso Sur figura entre las prioridades centrales de la política exterior turca. La cancillería precisó que el respaldo a Bakú se reforzará de manera sostenida, como aporte a la resolución de los conflictos regionales y a la consolidación de la paz y la estabilidad en la zona.
El texto subraya que los procesos turco-armenio y azerbaiyano-armenio deben avanzar de forma interconectada y coordinada, con el objetivo de garantizar estabilidad, prosperidad y seguridad a largo plazo en la región.
Esta condición no es nueva: Turquía cerró unilateralmente su frontera con Armenia en 1993, en solidaridad con Azerbaiyán durante la guerra de Nagorno Karabaj, y desde entonces ató cualquier apertura plena al avance de las negociaciones entre Ereván y Bakú, pese a los recientes gestos de acercamiento, como la habilitación del comercio directo y la restauración conjunta del histórico puente de Ani.
El Programa de Acción dedica además un apartado específico al vínculo con Azerbaiyán, al que describe como una relación excepcional construida sobre una lengua, una historia, una cultura y una identidad comunes, y que Ankara buscará profundizar mediante contactos de alto nivel.
El documento cita textualmente: "Nuestra asociación estratégica busca impulsar la paz, la prosperidad y la estabilidad en el Cáucaso Sur a través de iniciativas bilaterales y multilaterales. Al mismo tiempo, nuestra estrecha coordinación y cooperación con Azerbaiyán continuarán de manera decidida en el marco de los procesos de arreglo regional".
Reflexión de Sardarabad
El anuncio de la cancillería turca confirma, una vez más, algo que la diplomacia de Ereván conoce de sobra: para Ankara no existe una vía armenio-turca autónoma. Cada gesto de acercamiento —el tránsito comercial, el puente de Ani, los vuelos directos— queda subordinado al ritmo que le imponga Bakú.
Turquía lo dice ahora sin eufemismos en un documento oficial: la "coordinación" con Azerbaiyán no es un detalle de procedimiento, sino la condición estructural del vínculo. Para la diáspora armenia la conclusión es incómoda pero clara: mientras Azerbaiyán tenga poder de veto, hablar de "normalización" con Turquía es hablar de rendición en cuotas.