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Viernes 10 de Julio - Buenos Aires - Argentina
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Diáspora - ¿Retrocede Israel?
La versión azerbaiyana sobre el freno al reconocimiento, bajo la lupa
10 de Julio de 2026

Medios oficialistas de Azerbaiyán difundieron esta semana la versión de que el proceso de reconocimiento del Genocidio Armenio por parte de Israel habría quedado suspendido, en medio de una tensa disputa diplomática que involucra a Bakú, Ankara y Jerusalén.

El diario azerbaiyano Oxu.az sostuvo que la decisión del gabinete israelí de reconocer el genocidio generó fuerte malestar en Bakú, y que la cancillería azerbaiyana calificó la medida como una "politización de hechos históricos", exigiendo a Israel que reconsidere su decisión. Según el matutino azerí, dado que la alianza con Turquía constituye una de las prioridades centrales de la política exterior de Bakú, el gobierno de Ilham Aliev esperaba que Israel alineara su postura con la de Ankara, para quien el reconocimiento del genocidio reviste particular sensibilidad.

Conviene repasar el contexto real de los hechos. El gabinete de Benjamín Netanyahu aprobó por unanimidad, el domingo 28 de junio, una resolución que reconoce formalmente el Genocidio Armenio de 1915, impulsada por el canciller Gideon Saar, quien escribió que "nunca es tarde para hacer lo correcto". Se trató del primer reconocimiento formal del Estado de Israel, producido en medio del colapso de las relaciones con Turquía, que niega que las masacres de la Primera Guerra Mundial constituyan un genocidio. Sin embargo, tal como señalan diversos analistas armenios, se trata todavía de una posición del Ejecutivo, reversible y no vinculante: la medida aguarda la ratificación del parlamento israelí para convertirse oficialmente en política de Estado, un paso que ningún intento previo de reconocimiento logró superar.

La reacción de Bakú no tardó en llegar. Azerbaiyán condenó la decisión calificándola de "distorsión de los hechos históricos" e instó al gobierno israelí a revertirla, en un giro inusual dentro de una relación bilateral marcada históricamente por la cooperación energética y de defensa. Trascendió además que Bakú no había sido informado con antelación de la iniciativa israelí y que transmitió su posición oficial a Israel el 29 de junio a través de canales diplomáticos, argumentando que el paso podría afectar tanto los vínculos entre Turquía e Israel como la cooperación con Azerbaiyán.

En paralelo, Turquía rechazó de plano la resolución. La cancillería turca calificó la medida de políticamente motivada y acusó a Israel de intentar desviar la atención de sus propias acciones en Gaza, mientras que el presidente Recep Tayyip Erdogan describió el reconocimiento como una "difamación" contra Turquía.

Del lado armenio, la respuesta oficial fue notablemente cauta. El primer ministro Pashinian afirmó que Armenia "no ve necesidad de responder", argumentando que evitar la "instrumentalización" del reconocimiento del genocidio resulta conveniente a los intereses del país. Esta postura fue objeto de duras críticas desde sectores de la diáspora, que consideran que Ereván debería capitalizar el creciente distanciamiento entre Turquía, Israel y Azerbaiyán en lugar de guardar silencio.

En Israel, la decisión también generó debate interno. El profesor Efraim Inbar, presidente del Jerusalem Institute for Strategy and Security, calificó la resolución de "error infantil y mezquino" que podría acarrear consecuencias diplomáticas, al considerar que Azerbaiyán constituye un "activo estratégico" para Israel. En la misma línea, el rabino Zamir Isyaev, líder de la comunidad sefaradí de Azerbaiyán, sostuvo que la medida "no tiene sentido", no perjudica realmente a Turquía y solo tensiona la relación con Bakú.

Frente a este cuadro, la versión difundida por Oxu.az sobre una supuesta "suspensión" del proceso debe leerse con cautela: no hay indicios de que el gabinete israelí haya dado marcha atrás con su resolución, sino que se trata de una lectura interesada de la presión diplomática ejercida por Bakú, mientras el verdadero punto de inflexión —la ratificación en la Kneset— continúa pendiente de fecha.

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